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miércoles, 8 de diciembre de 2021

Resumen 2021 (Enero - Abril)


Comienzo con esta entrada la serie dedicada a resumir este segundo año de pandemia que, si bien no ha sido tan complicado como el anterior, también ha tenido lo suyo.

Y es que hay que recordar que empezamos fuerte, que digo fuerte, muy fuerte, pues arrancamos el año con el temporal de nieve más importante que se recuerda en la localidad. Y así dividí el paso de Filomena en varias entradas, comenzando por una primera en la que analizaba los distintos escenarios de las previsiones, el amago del día anterior y las primeras horas del temporal en las que se empezaba a ver que esta vez la cosa era sería.

En la segunda narraba como fue el despertar en un pueblo incomunicado, pero con una estampa preciosa y con imágenes que si nos las llegan a contar sin haberlas visto no las habríamos creído. ¿Gente esquiando en Villalba? Que locura ¿verdad?

En la tercera entrada relataba como nos sumergíamos en la tercera jornada de temporal y empezábamos a tener algunas necesidades mientras el pueblo seguía bloqueado. Nos tocaba doblar el lomo a los vecinos para poder recuperar la normalidad lo antes posible a pesar de que la climatología no ayudaba lo más mínimo y mientras, las colas para comprar el pan parecían las colas del hambre en el tercer mundo.

En la cuarta y última entrada dedicada a Filomena, traté de analizar lo acontecido en esa difícil semana. ¿Había fallado la previsión? ¿No se tenían suficientes medios para abordar esta situación tan excepcional? ¿Se debe invertir más en el plan de inclemencias invernales? ¿Se debería trabajar en la creación de un plan de contingencia que permita al Ayuntamiento una actuación más rápida ante situaciones como esta?

Y cerraba el mes con una entrada dedicada a las antiguas salas de juegos o recreativos, que en poco se parecen a las actuales salas. Aquellas no servían bebidas, sin embargo, eran un punto de encuentro para la juventud y una de las formas más importantes que había para sociabilizar. Hubo un desarrollo tecnológico que las hizo evolucionar y hasta llegar a ser el eje sobre el que pivotaba el ocio de la juventud del momento. Tal vez esa tecnología accesible a todos fue su tumba, pues en unos años, la gran mayoría ya tenía ordenadores tan potentes como los emuladores de las salas de juegos en sus propias casas.



Y empezamos el mes de febrero que fue especialmente complicado en nuestro municipio, pues empezamos a enlazar cierres perimetrales de todo tipo a consecuencia de la pandemia y uno no sabía que sentir, si coraje, frustración o desilusión por ver como todo lo avanzado se iba al garete a pesar de que se estaba empezando a vacunar a nuestros mayores. ¿Tan mal lo estábamos haciendo los Villalbinos? ¿Nos había mirado un tuerto?

Y continuamos con una entrada dedicada a un importante cambio en la circulación vial en Villalba, el cambio de ubicación del semáforo de El Zoco. Un cambio motivado por la construcción de un supermercado y que ha condicionado desde entonces la forma de circular en dicho lugar, pues han aumentado los atascos y la congestión de la rotonda, si bien es cierto que yo me lo imaginé peor en su momento, pero está claro que hay más atascos y una circulación menos fluida.

Y sobre la nueva ubicación del semáforo realice una encuesta entre los visitantes del blog, cuyos resultados publique en una nueva publicación y que coincidían mayoritariamente con mi punto de vista.

Eso sí, antes llego una reflexión a raíz de una polémica carta de nuestra alcaldesa pidiendo prioridad hacia nuestro pueblo en los planes de vacunación dada la elevada Incidencia Covid que venía arrastrando nuestro pueblo por aquellas fechas. Hubo opiniones para todos los gustos y se generó un interesante debate similar al que se produciría unos meses más tarde sobre la conveniencia de vacunar a los menores de edad saltándose franjas de edad aún sin vacunar.



Y nos metimos en el mes de marzo, un mes en el que La Tragamillas ha gozado de un importante protagonismo pues tanto el blog como la popular carrera nacieron casi de forma simultánea y para quien esto escribe ha sido una experiencia muy gratificante hasta la fecha. Así que como no iba a echar de menos a nuestra Media Maratón en este difícil año (recordemos que la edición del 2020 se celebró casi sobre la bocina del confinamiento). Y es que aproveché este esperemos “parón técnico” para repasar un poco lo falto de tradiciones que está nuestro pueblo y el escaso éxito del que han gozado algunas de ellas lanzadas con gran respaldo y buena acogida en un primer momento, pero con un corto recorrido. La Tragamillas parecía ser la excepción que confirmaba la regla. El tiempo dirá.


Continuábamos el mes con una entrada política de esas que cada vez me da más pereza escribir, pero el movimiento de Diana Barrantes y su ruptura con el partido de Vecinos por Collado Villalba era un hecho noticiable. Por un lado, el PP asestaba un golpe definitivo a la oposición, pues al pasar la tránsfuga a engrosar el Equipo de Gobierno, este pasaría a tener una mayor estabilidad. Por otra la opción municipalista se veía herida de muerte, pues la falta de estructura y la herida dejada por Diana, son de muy difícil cura y más con el evidente “divorcio electoral” entre electorado y partido. Pero esto es algo de lo que ya tenemos precedentes en Collado Villalba con el caso ADEI y su líder caído en desgracia. ¿Se repetirá la historia?

Y seguimos con el dichoso Covid y la evolución de lo que en aquel momento era la tercera ola. Como estábamos bajando desde aquellas terribles cifras de cuatro dígitos, pero no conseguíamos estabilizar la curva en valores que no fuesen preocupantes. ¿Se acuerdan lo que nos costó bajar de los famosos 500?

Y Terminé el mes de marzo con una entrada que tal vez se tenía que haber escrito hace mucho más tiempo, pues la importancia del Guadarrama en nuestro municipio es clave. Factor clave para que los primeros pobladores se asentaran en este lugar y para que años después lo hiciesen algunas de las importantes empresas que llegaron y permitieron el desarrollo del pueblo. El volver a ver al rio en grandes cotas de esplendor gracias a las lluvias y a Filomena, me han facilitado el saldar la deuda pendiente.

Este año la Semana Santa se nos coló en el mes de abril y con ella llegó uno de los dulces más típicos, clásicos y universales de nuestro país, la torrija. Y aunque es un dulce que mucha gente hace en sus casas por estas fechas, en los últimos tiempos se ha convertido en un clásico en la carta de postres de muchos restaurantes (algunos con versiones que poco tienen que ver con el original y a un precio de quitar el hipo más que el hambre pese a su alto valor calórico). Y por ello me quise acercar a uno de los lugares de Villalba más mencionados en las RRSS por la calidad de su torrija y así certificar si la calidad se ajustaba a los comentarios.

Pero abril fue también un mes muy extraño, pues murieron casi sin separación temporal dos personas importantes de nuestro municipio, dos concejales que, aunque en las antípodas ideológicas, eran representantes de todos los Villalbinos en la elección de los designios de este municipio. Todo ello dentro del marco de una feroz campaña electoral por el poder en la Comunidad de Madrid que supuso el desfile por nuestro municipio de casi todos los primeros espadas de la política de la región.

Y para finalizar el mes, un año más dedique una entrada a la tradicional ruta de la tapa, que en esta ocasión tenía una gran importancia por suponer un importante respaldo para un sector tan capital y que tan mal lo ha pasado durante toda la pandemia. Aunque no la disfrute mucho, sí que puedo decir que lo que probé me gustó bastante y que en líneas generales se vio una franca mejoría con respecto a otros años. Esperemos que se consolide la línea ascendente para futuras ediciones.

martes, 19 de enero de 2021

El Paso de Filomena (IV) Propuesta y cierre

Está claro que Filomena nos ha puesto a prueba a todos, empezando por el Plan de Viabilidad Invernal de las distintas administraciones.

Para empezar, debemos resaltar que estamos ante un temporal excepcional al que ha dado continuidad una bajada seria de temperaturas que ha hecho que la nieve y el hielo hayan acampado incluso en el centro de Madrid capital durante más de diez días. Ni los más viejos del lugar recuerdan algo así.

Seguramente haya tenido algo que ver que el frente entrase barriendo desde suroeste hacia el noreste. Todos los que llevamos años viviendo en Villalba, sabemos que las tormentas y frentes más virulentos son los que nos alcanzan por la retaguardia desde la capital y nos envuelve entre Galapagar y El Escorial para arrinconarnos contra la Sierra.

Eso es lo que ha provocado que las zonas del sur de Madrid hayan sufrido más el temporal de nieve que los municipios serranos.

Ante esto surge la inevitable pregunta ¿ha faltado previsión?

En mi opinión no. Pues el aviso se dio por parte de la AEMET con antelación más que suficiente. Recuerden, que antes de la gran nevada ya se nos anunció una pequeña avanzadilla para el día anterior.

En el caso de nuestro municipio, en cuanto cayeron los primeros copos de esa avanzadilla ya se comenzó a actuar, con lo que está claro que en este punto nada que objetar.

La siguiente cuestión es si estaban dotados de medios suficientes los operarios para hacer frente al temporal.

La respuesta a esta pregunta es doble. Por un lado, está claro que ha sido como ir a la guerra con tirachinas. Los medios se han quedado cortos ante las dimensiones del desafío. Sin embargo, no creo que los ayuntamientos de la zona deban hacer inversiones mastodónticas en máquinas quitanieves y otros recursos de esta índole. Desconozco el material exacto con el que cuenta el Ayuntamiento, pero una inversión tan gravosa para un uso tan limitado no parece razonable. Tal vez se haría preciso analizar un inventario de los recursos y ver si hace falta alguna compra puntual. Comprar una quitanieves puede estar justificado, pero hacen falta gentes que lo manejen y ahí es donde la factura ya se dispararía.

Además, esta nevada nos ha enseñado unas cuantas cosas de cara al futuro. Las máquinas “apartan” la nieve, no se la comen ni la hacen desaparecer. Esas montoneras de nieve que se generaban al paso de las máquinas se deshacía muy lentamente convirtiéndose en agua que escurría por aceras y calles, lo que cuando caía la tarde y bajaban las temperaturas, provocaba el rearme del enemigo, el hielo. Se limpiaban las zonas claves, pero era preciso actuar nuevamente al inicio de cada jornada.

Este punto de tener que volver a actuar día tras día sobre los enclaves básicos, seguramente ha provocado que se haya tardado más de lo deseable en trabajar sobre algunas urbanizaciones, en especial las que más a las afueras están. Llegados a este punto, sería también interesante analizar la relación de servidumbres que cada comunidad de propietarios tiene con el Ayuntamiento para saber a quién le corresponde el tema del mantenimiento de la calle. Como también habría que ver como regula la ordenanza correspondiente el tema de la limpieza de las aceras frente al domicilio de cada uno. Recordar que, en casi todo el mundo, el propietario de la finca que da a la calle es el responsable de su mantenimiento y limpieza en estos casos, pudiendo recibir multas muy importantes y siendo responsables civiles ante caídas y accidentes.

En este punto no sabría decir si en caso de no existir tal ordenanza, se debería legislar en ese sentido. Pero sí que ha quedado reflejado que han sido muchos los que han reclamado muy alegremente unos servicios que eran de imposible cumplimiento por más que el Ayuntamiento hubiese tratado de prestarlos. Me habría gustado ver la cara de algunos si se hubiese tomado la “vía Boadilla”, donde el ayuntamiento ha prestado 2000 palas para que los vecinos pudiesen limpiar sus calles. Y es que allí, muchas calles importantes han quedado reducidas a vías de un único sentido ante la acumulación de nieve por ambos lados. Una situación mucho más limite que la vivida en Villalba.


Y es aquí donde me gustaría hacer una propuesta a todos los partidos que forman parte de nuestro Ayuntamiento, aunque se dé la complejidad “legal” del tema y que seguramente no sea ni tratada, pues “con la iglesia hemos topado”. Perdón, con la administración pública y su burocracia.

Se trataría de que se constituyese una comisión para diseñar un plan de actuación urgente que permitiese el poder contratar de forma exprés a empresas de la construcción que tuviesen excavadoras, bulldozers y ese tipo de maquinaria, para poder actuar de forma supervisada por el ayuntamiento en los accesos a esas urbanizaciones y otras áreas donde no se llega por los medios propios tan limitados. Se trataría de su utilización solo en casos extremos, pero ha quedado probada su eficacia en este temporal para habilitar los parkings de grandes superficies, por poner un ejemplo.

Se trata de que aprendamos de lo sufrido para limitar el daño si volvemos a vernos en una situación similar. Pues como he comentado, no creo que el acopio de medios sea productivo y la excepcionalidad de lo sucedido no lo recomienda.

Con respecto a la solicitud de “zona catastrófica”, parece que los daños en esta zona no han sido tan cuantiosos como en otras áreas de Madrid, pero evidentemente, haberlos los ha habido. Árboles que no han aguantado el peso de la nieve, toneladas de sal que habrán quemado la vegetación, reventones en cañerías de alguna instalación pública… Afortunadamente no ha habido que destacar daños personales más allá de alguna fractura de huesos como consecuencia de alguna caída. Pero parece que hemos salvado la situación complicada que se habría dado de colapsar las cubiertas de alguna instalación o por el desprendimiento de la nieve acumulada en tejados y terrazas.

En definitiva, que la nieve es bonita, pero en Baqueira o para verla un rato por la ventana o hacer algún muñeco. Pero el tratar de llevar una vida normal rodeado de hielo durante más de 10 días, se hace complicado. ¿Quién no se ha sentido como el argentino en Toronto?


sábado, 16 de enero de 2021

El Paso de Filomena (III) Buscar pan y doblar el lomo

Imagen de un comercio cerrado

Lentamente fue pasando la tarde del sábado y poco a poco fue cesando la caída de la nieve sobre nuestro municipio. La estampa era imponente y los espesores increíbles. Caminar por la nieve virgen en la mayoría de las calles era un ejercicio reservado a los más jóvenes, pues era el equivalente a ir subiendo una buena tanda de escalones. La jornada “festiva” tocaba a su fin con casi toda su actividad “fuera de servicio”.

Así que hubo que esperar a la mañana del domingo para volver a ver “la vida pasar” por nuestro pueblo. Se trataba de un domingo especial, tan especial que hasta el gran comercio cerró “gracias” a Filomena, algo que solo sucede en cuatro días al año. Seguían existiendo grandes problemas de movilidad que hacían que muchos de sus trabajadores no pudiesen acceder hasta sus puestos de trabajo y sus tiendas tenían los accesos impracticables, por lo que la mayoría de las tiendas de la Comunidad de Madrid cerraron ante las dificultades operativas para desarrollar su actividad. Dos días consecutivos de cierre, algo que ya casi nadie recuerda en un mundo donde hemos elevado al nivel de necesidad básica cosas que no lo son, pues en tiempos no tan lejanos hemos vivido sin ellas.

Cola para comprar el pan en Los Cuatro Caños
Así que no fueron pocos los que se encontraron “descolocados” ante las dificultades para encontrar pan reciente. Los comercios de proximidad, dominados por los chinos, no eran capaces de satisfacer las necesidades de tal volumen de clientela, bien porque sus hornadas son muy pequeñas o por la falta de materia que tenían tras el aluvión de ventas del día anterior. Era fácil ver las colas a las puertas de los pocos comercios que podían ofertar el bien preciado y la suave temperatura animó a muchos a dar un paseo por las calles llenas de nieve.

Las montoneras de la nieve apartada por las maquinas eran numerosas en las arterias principales del pueblo, Calle Real, Honorio Lozano, Batalla de Bailen, Juan Carlos I… Las máquinas seguían trabajando a pleno rendimiento y en mi breve paseo me topé con dos de ellas por zonas aledañas al “cuore” comercial y de tránsito. Del mismo modo, empleados a pie trataban de adecentar los pasos de peatones de esas mismas calles. La nieve pisada empezaba a ser un peligro en algunos puntos y era preciso estar muy atentos al suelo, sin dejar de tener en cuenta los aleros y voladizos que ya presentaban riesgo de desprendimientos de grandes cantidades de nieve acumulada en las jornadas previas.

Peligro de desprendimiento


Trabajos en la mañana del domingo

Poco a poco fueron muchos los vecinos que pala en mano decidieron ir despejando los accesos de sus viviendas para poder hacer uso de ellas y “volver a la normalidad”. Era el momento idóneo para ello, pues además de evitar el peligro en caso de salir, se evitaba la formación del que a partir de ese momento pasaría a ser el enemigo número uno, el hielo.

Y es que no es lo mismo meter la pala en nieve blanda que sobre una placa de hielo. Bien es cierto que el atacar el problema de manera temprana implicaba el mover mucho más peso, pero el enemigo no se había hecho fuerte aún, algo que ya sabíamos que pasaría si dejábamos llegar la noche y no actuábamos antes de la bajada del termómetro.

Por ello, no fuimos pocos los vecinos que, con nuestros medios, mejores o peores, atacamos el problema para facilitarnos la vida en los siguientes días. Está claroque no todos los vecinos contamos con los mismos medios y que nadie imaginaba en ese momento que la nieve iba a permanecer entre nosotros tanto tiempo, aunque los meteorólogos y las autoridades no paraban de avisarnos de que estábamos ante una excepcionalidad.

Había pasado el momento del ocio y habíamos llegado al momento de doblar el lomo.

Continuará…

jueves, 14 de enero de 2021

El paso de Filomena II. Bloqueo y asueto

Foto cortesía de J.M. Simón
Dejábamos la anterior entrada en la noche del viernes al sábado, en el momento donde la nevada era más intensa y donde nos quedaban al menos otras 18h de descarga continua. Los operarios del plan de inclemencias invernales seguían trabajando, aunque en ya con la fatiga acumulada de dos días muy intensos de trabajo y me imagino que con la frustración de ver que tu trabajo queda anulado al poco tiempo por la continua nevada.

Nos plantamos en el sábado y aunque muchos no lo crean, el que una ciudad o un municipio como Collado Villalba o no digamos nada la capital, se despierte cada mañana con sus servicios operativos, implica que el despertador suena a muy temprana hora para una gran cantidad de gente entre la cual me encuentro.

Me acosté con las carreteras bloqueadas y el servicio de cercanías suspendido. Levantar la persiana y ver la calle totalmente nevada y como seguía cayendo, hacia abortar la opción de transporte por carretera de inmediato, así que quedaba saber si el ferrocarril volvía a funcionar.

Mi experiencia de más de 30 años cogiendo el tren casi de forma ininterrumpida, me hace sospechar que no vamos a tener servicio al menos en las primeras horas del día, pues lo más seguro es que los cambios estén helados o inhabilitados por la acumulación de nieve y todo ello pensando siempre en que las catenarias hayan aguantado el peso de la nieve. De producirse alguna avería la cosa se complicaría, pues trabajar en las condiciones del sábado para tratar de arreglarla sería realmente una odisea y un gran peligro para los trabajadores. A todo esto, sumemos que fueron unos cuantos los maquinistas que se vieron atrapados en carretera cuando iban a trabajar y los que llegaron con retraso a sus trenes que, aunque pudiesen estar en la cabecera de línea, no tenían quien los llevase a su destino

Ante tal perspectiva, en la noche del viernes me descargue las aplicaciones de ADIF y Renfe Cercanías. Me puse a trastear, pero la información que daban no era fiable en absoluto. No me podía creer que diesen que salían los trenes con normalidad ¿habían conseguido solucionar el problema durante la noche con la que estaba cayendo?

Por si acaso, decido llamar a la Policía Municipal, pues entiendo que estarán trabajando a tope por todo el pueblo y que tienen que estar puestos al corriente de cómo se encuentran los enclaves críticos del mismo. Sin embargo, a pesar de que contestan la llamada, la respuesta es que ellos tienen la misma información que yo. He de reconocer que la respuesta me defraudó enormemente y que por mi cabeza pasó la afirmación que mucha gente ha venido haciendo con el gremio de un tiempo a esta parte, “están demasiado cómodos en esa comisaría”. No pedía que me abriesen camino ni nada por el estilo, simplemente una información básica que creo deberían tener en ese momento.

Así que pocas opciones tenía.

  • Declararme “insumiso laboral”
  • Lanzarme como un kamikaze en busca del tren fantasma
  • Esperar a contactar con alguien que me confirmase desde zona cero, si el servicio se había restablecido.

Finalmente, la tercera opción fue la elegida. Fueron varios los mensajes de WhatsApp que nos intercambiamos entre distintos compañeros que estábamos en situaciones similares. A algunos ya les había echado el alto la policía en su municipio y les mando de vuelta a casa, mientras otros habían alcanzado la estación de Renfe de su pueblo ayudados por Protección Civil. Fue precisamente este compañero el que me anunció que el servicio estaba suspendido y sin visos de recuperarse, cosa que se fue confirmando por otros cuantos después, hasta que pasado un largo tiempo, las altas instancias de la empresa nos dijeron que definitivamente no se podía hacer nada y no se trabajaría durante el sábado. Al mismo tiempo se me informaba de que varios compañeros corrieron peor suerte y tuvieron que hacer noche en el trabajo y esperar a que el temporal remitiese para poder volver a sus hogares.

Así que poco más se podía hacer, más que tratar de prolongar el sueño unas necesarias horas más, para después levantarse con un buen desayuno y disfrutar de la bella estampa que la nevada nos obsequió y quién sabe si hasta hacer algún muñeco de nieve.

Foto cortesía de Denniza Nicolova
Con casi toda la actividad empresarial y comercial parada, la nevada había pasado a ser un fenómeno histórico del que mayores y pequeños querían disfrutar y así pudimos ver a muchos haciendo travesía con sus bastones como si estuviesen en el Valle de la Barranca, incluso algunos con esquís. Otros paseaban a sus pequeños con trineos o hacían batallas campales de nieve. Pero sin duda alguna, las estrellas fueron los muñecos de nieve que inundaron las redes sociales, algunos de ellos de gran calidad como el que hizo Luis Herrero en la Plaza de los Belgas recreando a Olaf, el personaje de Frozen. Lamentablemente no dispongo de imagen del mismo, pero seguro que muchos lo habréis visto.

La intensa nevada nos había regalado un día de fiesta.

Continuará…


martes, 12 de enero de 2021

El paso de Filomena (I)

Nos despedíamos del 2020 y algunos se las prometían muy felices con este 2021 que sin embargo ha empezado cañero. Covid disparado, El Capitolio de los EEUU sufriendo algo parecido a un golpe de estado y como guinda del pastel a los diez primeros días de este año, llega Filomena, la mayor nevada que uno recuerde en la zona y según las estadísticas, sin precedentes en los últimos 50 años.

Las predicciones meteorológicas fallaron en la primera parte de la semana, cuando ya se anunciaron algunas precipitaciones débiles en forma de nieve en los días previos y que no llegaron a producirse. Sin embargo, nos plantamos en el miércoles con el anuncio de una gran nevada confirmada. Empezaría el jueves con un aperitivo al que seguiría la gran nevada.

Llegue a ver noticias en las que se anunciaban tres escenarios:

  • El primero con precipitaciones entre los 5 y los 10cm
  • El segundo, ya más serio anunciaba precipitaciones de hasta cerca de 40cm
  • Y el tercero, al que clasificaron de apocalíptico, con espesores de más de 70cm

Así que todos estábamos más o menos informados de lo que se podía venir. A mi particularmente, lo que más me preocupaba era la predicción que daba casi 36h de nieve consecutivas (y porque el jueves no cuajó) y de una cierta intensidad. No iba a ser una nevada agresiva, pero sí de larga duración.

Así pues, a partir del viernes, todo fue sucediendo más o menos conforme al guion que nos planteaba la AEMET. Comenzando las nevadas en torno al mediodía e intensificándose conforme iba pasando la tarde hasta que empezó a cuajar al final de la misma y principios de la noche.

Fue a partir de las 20:00h cuando ya se vio que todo iba a ponerse feo. El servicio de Cercanías empezaba a estar contra las cuerdas y se anunciaba la cancelación del mismo a partir de las 22:00, algo que al final no sucedió y que habría dejado a miles de personas literalmente en la calle y sin posibilidad de volver a sus domicilios.

Por otro lado, las carreteras empezaban a tener ya muchos problemas, tanto por la nieve como por la falta de conocimiento e indisciplina de los conductores. Seguimos usando el carril izquierdo de las autovías y autopistas a pesar de que por los indicadores luminosos (en todos y cada uno de ellos) se nos indique que no lo hagamos. Ese carril tiene que quedar libre para facilitar que las quitanieves puedan pasar a abrir camino, de lo contrario las dejamos atrapadas y sin poder funcionar. Y eso es algo que deberíamos haber aprendido ya pues, aunque no haya nevadas de estas características de forma frecuente en la zona, si hemos tenido otras que ya han tenido idénticas consecuencias en este sentido.

El resto del desarrollo del paso de Filomena ya lo conocemos más o menos, así que vamos a pasar al análisis de lo sucedido en Collado Villalba.

El jueves y con la llegada del primer barrido de Filomena, el Plan de Inclemencias Invernales entró en acción esparciendo sal durante toda la jornada. Este plan según el Ayuntamiento, implica la actuación de cerca de 200 efectivos. Ojo, que se engloba en esta suma a Policía, Protección Civil, empleados de la brigada de mantenimiento y personal de las contratas de limpieza y jardines.

Así que si tenemos en cuenta que algunos de estos efectivos han tenido que seguir prestando sus cometidos habituales (aunque fuese de forma casi residual), que los servicios se han prestado durante las 24h del día durante varios días, lo que implica que aun estirando las jornadas entran en acción los preceptivos y necesarios descansos del personal, podríamos hablar de que en todo momento habría trabajado un abanico de entra 40-120 personas a lo sumo durante lo más crudo del temporal. Que la gente se borre de la cabeza la idea de 200 personas tirando sal a la puerta de su casa. Así que tomemos como referencia 80 personas y díganme cómo distribuirlas a lo largo de la geografía de nuestro municipio. Y eso que aquí nos vemos beneficiados de ser un pueblo pequeño. Imagínense cuando llegaran desde El Escorial a limpiar a Las Zorreras o desde Galapagar a El Pocillo.


Era imprescindible el priorizar las actuaciones sobre puntos estratégicos.

  • Salidas y entradas de la A6 y puentes de paso al centro.
  • Accesos a Hospital y centros de salud
  • Accesos a estaciones de autobuses y trenes
  • Calle Real, Honorio Lozano, Batalla de Bailen y Carretera de Moral para poder unir la zona de la estación con la del pueblo y evitar la incomunicación de este último.

Empiecen a repartir efectivos y verán que con esos puntos que son los más básicos empiezan a no cuadrar las cuentas y más cuando la intensidad de la nevada provocaba que el trabajo realizado se anulase en menos de una hora. Que la sal no borra la nieve, solo le hace más difícil que cuaje y que haga falta más cantidad para ello, pero Filomena venía sobrada. Además, cada cierto tiempo hay que ir a repostar sal y eso resta su buen tiempo.

Por eso no nos debe extrañar que el sábado y a pesar de los esfuerzos titánicos de unos cuantos trabajadores, el panorama fuese similar al de Toronto o Chicago. En esos momentos “comenzaba la fiesta” de la parte lúdica de la nieve para una gran mayoría de vecinos, pero los empleados del dispositivo ya llevaban en sus lomos dos jornadas maratonianas. Y eso los que han agarrado la pala estos días ya saben lo que significa y lo poco que cunde. Pero era sábado, la nieve estaba blandita y molaba hacer muñecos de nieve. Y seguía nevando…



Fotos cortesía de Jose María Simón y N.H.

Continuará…