domingo, 24 de octubre de 2021

¿Qué coño...?

Hace unas semanas escribí una entrada relativa a las rotondas y su función ornamental. Hoy toca hablar de esas obras de arte incomprendidas o que directamente son un churro, de las cuales tenemos también una buena colección.

Así que os propongo votar la elección del premio “¿Qué Coño…?”

Que engloba el ¿Qué coño es esto?

¿En qué coño estaba pensando el que hizo esto?

¿Qué coño se ha fumado el artista?

¿En qué coño pensaba el que hizo el encargo desde el Ayuntamiento?

¿Dónde coño estaba el que tenía que supervisar la obra y el gasto de este esperpento?

A todos los que les haya ofendido el uso de la palabra “coño”, la pueden sustituir tranquilamente por la palabra “polla”

Y los candidatos son:


lunes, 11 de octubre de 2021

Arte efímero

Así lucía el mural en 2014
Llevaba ya bastante tiempo con esta entrada aparcada en mi cabeza.

Siempre he dicho cosas que no por ser negativas, dejan de ser menos ciertas. Por un lado, que Villalba carece de tradiciones arraigadas y que, además las pocas iniciativas interesantes que han ido surgiendo en los últimos años no terminan de arraigar por uno u otro motivo o incluso los propios Villalbinos nos encargamos de tirarlas por tierra.

De una de estas iniciativas les voy a hablar en esta entrada y para ello vamos a retroceder a unos cuantos años atrás, justo al momento en que nuestro Ayuntamiento cambió de signo político y pasó a ser gobernado por Agustín Juárez. En el haber del efímero alcalde (nunca tendré claro si fue culpable o victima por tener que seguir consignas de más arriba) figuran la campaña de “Villalba Capital de la Sierra”, de la que la pandemia ha terminado de exterminar lo poco que pudiese quedar y algunas otras iniciativas más modestas como fue la aparición de la San Silvestre o la Semana de la Juventud.

Bueno, la verdad es que no puedo asegurar que la Semana de la Juventud no se celebrará antes, pero desde luego, fue con él con quien vivió sus mejores años, pues hoy solo queda un pequeño esbozo de aquello gracias al “Villalba Suena” que nos acercan cada año Los40 Principales.

Y de aquella Semana de la Juventud me voy a quedar con una actividad muy concreta, la confección de murales en lugares muy concretos como fueron el paso de acceso al P29 desde el barrio de El Gorronal y el de acceso a Los Valles desde la Guardia Civil.

Parte de "Los Colores de Villalba"

Diseñados y ejecutados por jóvenes de la localidad, sirvieron para decorar esos dos enclaves y a fe que lo consiguieron. Pero misteriosamente, esta iniciativa dejó de tener continuidad y no creo que fuese de un montante económico tan exagerado como para no poder ejecutarse en los siguientes años y más viendo el extraordinario valor decorativo y cultural que dejaron esas obras.

Pero es que lo peor ha venido por la falta de mantenimiento de dichas obras de arte que hoy presentan un aspecto lamentable o han desaparecido. Desgraciadamente, una vez más Villalba vuelve a perder patrimonio por dejadez o incompetencia de quienes llevan el timón y en este caso no creo que pueda ponerse al dinero como pretexto pues no hablamos de obras faraónicas ni nada por el estilo.

Como muestra les dejo dos imágenes del estado en el que se encuentra el fantástico mural de Neptuno en la actualidad, para que comparen con la imagen superior tomada en el 2014 en el que parece que los corredores de La Tragamillas corren en medio del océano como si el mismísimo Moisés les hubiese abierto paso.

Panorámica actual del mural de Neptuno

Detalle de la pintura desconchada

Ojalá alguien tomase en cuenta el volver a recuperar esta actividad en el futuro, aunque después de tantos años parece claro que se necesitará, al menos, un cambio de concejal.


domingo, 3 de octubre de 2021

Rotonda de la Mula y el Perro la favorita

 Pues ya tenemos el resultado de la encuesta en la busqueda de la rotonda favorita de los Villalbinos, siendo la ganadora con bastante distancia la de La Mula y el Perro.



Produciéndose un empate por el segundo puesto entre la rotonda de La Estación y nuestro querido Lobo Cojo.



Aqui teneis el detalle del resultado final. Muchas gracias a todos por participar una vez más en las encuestas del blog.



lunes, 27 de septiembre de 2021

El tiempo no lo cura todo

Imagen de "Aquí en la Sierra"
Mientras esperamos la resolución al conflicto de Protección Civil donde se ha instaurado la ley del silencio y pareciese que esperan que el tiempo sane las heridas a pesar de que estas están muy abiertas y se corre el riesgo de extender la infección, me van a permitir que vaya atrás en el tiempo y recupere otro tema donde igualmente pareciese que nuestros mandatarios esperan que el tiempo lleve al olvido.

Si se acuerdan, hace unos años “bauticé” a Mariola como “La Reina de las Pasarelas” y no precisamente por su glamour, pues suele ser discreta en cuanto su “outfit”, sino por ser ese elemento arquitectónico la imagen más representativa de su gestión.

Por si no lo recuerdan y resumiendo, la concesionaria del Hospital General de Collado Villalba debería hacer la construcción de una pasarela de acceso al mismo desde la zona de las urbanizaciones de La Chopera y El Soto. Como ustedes sabrán, dicha obra terminó haciéndola y costeándola el Ayuntamiento con el fin de que no se dilatase en el tiempo su ejecución y a la espera de que la sociedad concesionaria la pagase.

A fecha de hoy y varios años más tarde, uno empieza a sospechar que la intención era que el tiempo borrase de nuestra memoria este incumplimiento, pero resulta que soy un poco rencoroso y me cuesta olvidar cuando alguien me la juega y al final, estamos hablando de mi dinero y del tuyo, en definitiva, del de todos los Villalbinos.

¿Se ha efectuado dicho pago y recuperado el Ayuntamiento el dinero que es de todos los Villalbinos? Salvo que se me haya escapado la noticia, cosa que dudo por lo mucho que les gusta la propaganda a ciertos concejales, la respuesta es no.

Así que ahí les dejo deberes a nuestros políticos. Por un lado, al equipo de gobierno desmentirme si estoy equivocado (con mucho gusto corregiré lo escrito) y por otro, a la oposición el lanzar la pregunta en pleno y demostrar que se preocupan por lo que interesa verdaderamente al vecino de Collado Villalba.

Continuamo
s expectantes.

jueves, 16 de septiembre de 2021

¿Donde están los kioskos?

El último kiosko superviviente
Las lluvias y el bajón en el termómetro con el que comenzó la semana, me hacen darme cuenta de que el verano va tocando a su fin y que un otoño madrugador llama a la puerta a pesar de que queden los veranillos de San Miguel y otros llamados de mil formas en función del lugar.

Y así he caído en la cuenta de que este año no he probado las novedades de las principales marcas de helados industriales. Parece ridículo que una persona ya de cierta edad se pare a pensar que ha terminado el año y no ha probado el Maxibon Waffle, los Häagen-Dazs Dúo o el Magnum Double Gold Caramel Billionaire.

Pero es que los recuerdos tiran mucho y más que el interés en comer esos helados, está la añoranza de tiempos cada vez más lejanos. Y es que, seguro que muchos de vosotros también recordareis aquellos años en los que al abrir los kioskos en verano, los chavales corríamos a ver el gran cartelón que colgado o en forma de tótem nos ubicaban junto a los mismos. En esos carteles buscábamos la novedad del año, ese helado que queríamos probar para estar a la última.

Así, a lo largo de los años fueron asomando los Frigurón, Calippo, Twister, etc. Que iban tratando de hacerse hueco entre los clásicos Colajet, Drácula, Frigopie o Milky. Aunque para clásico el “helado de corte” que era con el que acababa la mayoría de las veces, pues mis padres no eran partidarios de comprarme “helados de hielo” o “polos”. Hoy evidentemente y por aquello de las “contaminaciones cruzadas” se hace impensable y casi tercermundista dicha práctica.

Pero además de las marcas de helados y los nombres de los mismos, han cambiado otras muchas cosas en estos años como ya comenté en sendas entradas hace un tiempo (1 y 2). ¿Dónde están esos kioskos donde comprábamos las chucherías o helados? Recuerdo así a groso modo, que existía uno en la Plaza de la Estación, aquella plaza cuadrada con un paseo que la rodeaba y una gran farola central, infinitamente más acogedora que la actual de la que ni me molestaré en hablar de sus “personajes habituales”. Aquel kiosko era de Frigo y no sé si siempre estuvo pintado de verde, pero al menos así lo recuerdo en sus últimos años. Un poco más arriba y junto a las escaleras de acceso al Paseo del Rio junto a los soportales, se encontraba otro puesto regentado por una mujer muy delgaducha de pelo negro salpicado con canas. Ese puesto ha sido el último en desmantelarse que yo recuerde, pero antes tuvo una segunda vida a golpe de gofres.

Antes, y en la acera contraria, Los Hernández solían montar un kiosko en verano, en el que servían los helados “soft”, para que nos entendamos, los cucuruchos tipo Mc Donald’s. Una variedad que era inaccesible salvo cuando llegaban las fiestas o si bajabas a Madrid. Ya sabemos que no era ni es el mejor helado, pero nos encantaba.

Volviendo a la acera principal, pues recordemos que el paso continuo por la otra acera a lo largo de toda la Calle Real es algo relativamente reciente, una vez pasado el puente, se encontraba el puesto de Maximino. Recuerdo verlo trabajar en él hasta bien mayor. Hoy ese puesto sigue abierto, aunque no con la estructura antigua, sino mucho más grande. Se trataría del único que se mantiene activo y con las características del negocio de antaño.

Cruzando la Calle de Alonso Pena, llegaríamos al kiosko de Chani y más recientemente de Bea. Aún se mantiene en pie, pero sin actividad pues su última inquilina ya se jubiló. Y un poco más arriba, más o menos a la altura de Banco Santander, estaba otro puesto regentado por un tal “Perico”, al que también le recuerdo muy mayor.


Kiosko de Chani o de Beatriz

Esos kioskos eran concesiones a las que solo se podía llegar, igual que con los estancos, si tenías algún tipo de “minusvalía”, que era como se decía entonces sin que nadie fusilase a nadie por el uso de la palabra. Pues al final, el daño no lo hacen las palabras sino el tono, el modo y el uso que se hace de ellas. Era la forma de ganarse la vida para muchas de estas personas en un mundo en donde la protección social era un capítulo aún por escribir.

El caso es que, por unas cosas u otras, el paisaje de la Calle Real ha cambiado mucho. Descenso de natalidad, internet hundiendo la venta de todo lo que huela a papel, tiendas donde poder comprar helados en formato familiar de forma mucho más económica, guerra al azúcar… Un cúmulo de motivos para que solo quede un puesto funcionando junto con los de la ONCE, que también viven su particular guerra contra las casas de apuestas ya sean presenciales o virtuales, amén de los múltiples tipos de loterías que surgieron hasta finales de milenio.


Los Kioskos de la ONCE son "La Resistencia"

La desaparición de estos puestos, no es más que el espejo en el que se refleja la continua decadencia y evolución de un pueblo joven y dinámico a una ciudad vetusta y enquistada donde la dejadez y la desidia marcan el ritmo sin darnos cuenta y donde el tiempo causa estragos.

En fin, que si te quieres comer un helado te tienes que ir a buscar una tienda regentada por un asiático o lo llevas claro. Y es que de heladerías artesanas no es que estemos bien surtidos precisamente. Un gran lunar en “La Capital de la Sierra”. Esa capitalidad que ya hace mucho que nos viene grande y por la que ya casi ni paseamos para darnos cuenta de como ha cambiado por más que tratemos de mirar para otro lado.