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miércoles, 2 de marzo de 2022

Tragamillas 2022

Por fin vuelve.

Fue el último gran evento del que pudimos disfrutar antes de que la pandemia comenzara a azotarnos allá por el mes de marzo. Recuerdo perfectamente que ya existía el run run de que se podrían empezar a suspender eventos de características similares, pero nadie era capaz de ver la que se nos venía encima.

Y por casualidades de la vida, este va a ser uno de los primeros eventos que se vuelva a desarrollar en situación de casi normalidad, a pesar de que será preciso el uso de mascarilla en la zona de salida y meta debido a la aglomeración de gente. Pero sin duda, un gran paso adelante en la reconquista de la ansiada normalidad.

Y uno no puede por menos que recordar la aquel 2 de mayo de 2020 cuando empezaron a aflojar las medidas restrictivas y nos dejaron salir a dar el paseo de las 20:00. Era increíble el ver la dehesa llena de gente, incluso la zona de la depuradora pese a su mal olor parecía la Gran Vía. Atrás queda la angustia que producía en aquellos días el salir a correr e ir cruzándote con tanta gente, el tener que mirar para otro lado si hacías una exhalación más intensa de lo habitual coincidiendo con un paso estrecho compartido con algún paseante.

No sé cuántos de los que se sumaron a la moda de la vida saludable en aquellos días vivirán su primera Tragamillas, pero sin duda son bienvenidos. Bienvenidos a la prueba de bandera del atletismo en la localidad y bienvenidos a los buenos hábitos. Y felicitarles, porque muchos fueron los que empezaron y pocos los que consolidaron esas buenas costumbres.

Pero la vuelta de La Tragamillas es algo más que la vuelta de un evento carismático del municipio, la vuelta de La Tragamillas supone una prueba de fuego para poner el termómetro de lo que puede dar de sí este pueblo.

Lejos queda aquel año 2007 en que comenzaba su andadura como un proyecto amateur salido de un grupo de amigos en la barra de un bar. En poco tiempo el evento creció apoyado en el boom del atletismo popular y bajo el cobijo de todo lo que significa el binomio “fiesta-El Castillo”.

Así, después de cinco o seis años de constante crecimiento, en el que incluso hubo que limitar las inscripciones para no masificar la carrera, llego un momento de estancamiento al que le siguió un tiempo de desgaste. Y es que el sacar un evento así año tras año con una organización amateur y a golpe de voluntarios no es una tarea fácil y más cuando te encuentras con una burbuja de eventos de este tipo que han proliferado como setas.

Así que no es de extrañar que la gente de El Castillo con Jose y Javi, cada vez menos metidos en el mundo del running, hayan decidido dejar la carrera. Es triste, pero es así, pues si al trabajo que cuesta organizar esto, le sumas desvelos y tensión, y el run run de “es que La Tragamillas ya no es lo que era”, la motivación cae.

Y ante esto yo me pregunto ¿Qué opinarían la mayoría de vecinos si La Tragamillas hubiese desaparecido del calendario? ¿Sacaríamos de nuevo el discurso destructivo de que “Villalba de asco” o volveríamos a vivir de la nostalgia de los años dorados de la ACB, El Viajazz, El CUC con jugadores del At. Madrid y otros delirios varios?

Pues sin, hemos estado a punto de perder una de las pocas cosas que atraen gente del exterior a Villalba. Y es que menos mal que la gente de Run and Run (con los hermanos Gómez Santero al frente) en un acto casi kamikaze, se liaron la manta a la cabeza y dieron el paso al frente para sacar la carrera de nuevo adelante. Una carrera que parecía inconcebible sin estar Jose Castillo y Javier Martín al frente. No se trata de una empresa fácil, pues contrariamente a lo que la gente piensa, estas carreras no son un negocio o al menos en este pueblo donde las subvenciones para este tipo de cosas son irrisorias y eso suponiendo que se obtengan (ya les anticipo que La Tragamillas este año no cuenta con partida municipal alguna).

J. M. Santero. Nuevo cabeza visible de La Tragamillas.  Foto "Aquí en la Sierra"

Todo parece indicar que la participación va a rozar los niveles prepandemicos de los últimos años, lo cual ya es un éxito dado el condicionante de Omicron durante todo el proceso de preparación de la prueba. Así que solo queda esperar que pese a que el tiempo meteorológico no va a ser tan benévolo como el de las semanas anteriores, la gente disfrute del evento, ya sea corriendo o animando, pues La Tragamillas lo necesita. Lo necesitan sus organizadores y colaboradores que necesitan ver que la gente disfruta y que el trabajo no ha sido en balde, lo agradecerá Collado Villalba, por devolver la ilusión a una población cada vez menos identificada con el pueblo y que ansía el ver algo de lustre en el mismo.

La cosa pinta bien a juzgar por lo que se ha podido ver por las RRSS y la página web, donde se ha podido observar un trabajo muy serio para modernizar la carrera. Me cuentan que se recuperaran cosas que la organización saliente ya trabajó en su momento como el acuerdo con restaurantes y la animación.

Antonio Ledesma, El Tragamillas

Así pues, todo suma para recuperar no solo la antigua normalidad, sino incluso el brillo y esplendor que en su momento tuvo Villalba. No miremos atrás, miremos al frente. Corre o anima, todo suma para volver a tener una “Villalba como la Queremos” o una “Villalba Capital de la Sierra”. A Villalba le han fallado sus políticos en estos años, pero lo que no podemos permitirnos es fallarnos a nosotros mismos.

miércoles, 15 de diciembre de 2021

Resumen 2021 II (Mayo-agosto)

Arrancamos el mes de mayo con una nueva cita electoral, pues si recuerdan, la moción de censura presentada en Murcia nos terminó salpicando a los madrileños, que tuvimos que acudir de nuevo a las urnas con el resultado de un paseo soberano de Isabel Díaz Ayuso.

Y como no podía ser de otra forma y puesto que en este caso las autonómicas no coincidían con las locales, tocó el hacer conjeturas y especulaciones sobre lo que podría ocurrir en un futuro ya no tan lejano a la vista de los resultados de las autonómicas.

Y a falta de unas fiestas de San Jose y San Antonio a la antigua usanza que suelen ser entradas fijas en este mes, dedique un espacio a un gremio que gozó de una notable importancia en el pasado de nuestro municipio. Y es que Villalba fue un referente en la venta de muebles no hace demasiados años.

Y al final llegó San Antonio y su programa de fiestas “apretadito” por aquello de las restricciones de aforo. Y al unísono llegaron las dudas sobre la conveniencia o no de organizar unas fiestas de este tipo y en las condiciones que vivíamos por la pandemia.

La siguiente entrada fue una de las más calentitas del año. En ella podíamos ver un video de una agresión a una patrulla de la Guardia Civil. Un hecho extraño, pero que desgraciadamente no nos sorprendía viendo el nivel de inseguridad que se vive en algunos enclaves de nuestro municipio.

Pero si la anterior entrada fue tempestuosa, la siguiente lo fue aún más, pues en ella traté los daños ocasionados por el paso de una DANA por Villalba. Desprendimientos de edificios, caída de árboles, etc. Afortunadamente solo fueron daños materiales, pero no conviene que nuestro municipio se relaje en ciertas cosas a la vista de lo que pasó en este mes de junio.

Para finalizar el mes, me pegué un paseo por el pulmón de Collado Villalba, nuestra querida Dehesa de la que tanto partido directo e indirecto sacamos y a la que tan poca atención y cuidado préstamos.

El mes de julio fue menos denso, como suele ocurrir todos los años, pero más en estos dos últimos por razones evidentes. A destacar la iniciativa del Ayuntamiento de crear nueva página institucional en Facebook para el proyecto Villalba Adopta. Un proyecto que desconozco el éxito que pueda estar teniendo, pero que me parece que debería ir acompañado de otras medidas de responsabilidad hacia los dueños de las más de 10000 mascotas censadas de nuestro municipio. Y es que en los últimos tiempos ha aumentado la dificultad para hacer deporte en nuestra dehesa por la gran cantidad de perros que no van sujetos por sus dueños, por no hablar de otros problemas adicionales en dicho lugar. De la suciedad en el centro del municipio ya lo damos por perdido.

Y no podía faltar la reseña hacia las Fiestas de Santiago Apóstol, que llegaron a nuestro pueblo en una versión “capada” como no podía ser de otro modo dada la situación de la pandemia. Hubo cosillas, pero todavía lejos de lo que solían ser nuestras fiestas tradicionales que esperemos podamos recuperar más pronto que tarde.

Y el mes de agosto arrancó con una pequeña licencia fuera de la temática habitual del blog con la entrada dedicada a Lucía Rodríguez, la atleta de San Lorenzo de El Escorial. Y es que, a falta de talentos deportivos locales, nos toca adoptar los vecinos. Y es que, en la pasada cita olímpica de Tokio, llegamos a tener muy fundadas opciones de llegar a tener tres atletas serranos participando en ellas, pero al final solo Lucía fue llamada a la gloria.


A mediados de agosto nos encontramos con la triste y amarga canción de casi todos los años, los incendios forestales. El pavoroso incendio que arraso buena parte de la sierra abulense se hacía presente de forma indirecta en nuestro municipio y nos encogía el cuerpo. Hace un año le toco a la zona de Robledo sufrir las consecuencias de un incendio con un origen muy similar y consecuencias de las que sus huellas aún siguen muy visibles.


Y con la votación para elegir la rotonda más bonita del municipio cerré el mes y el cuatrimestre.

Continuará…

lunes, 2 de agosto de 2021

Sueño olímpico

Lucía en el Cross de la Dehesa haca 6 años
Recuerdo que en mi época de niño también soñé con los JJOO. Recuerdo mirar y remirar un libro que tenía del Cola Cao en el que se hacía un repaso por los distintos deportes olímpicos y sus grandes héroes. Tenía otro de Phillips si mal no recuerdo.

Eran libros con grandes fotografías de la historia de los Juegos modernos. Zátopek corriendo descalzo, el salto de Beamon, las piruetas de Comaneci o la poderosa batida de Mark Spitz entre otros.


En aquellos años de infancia recuerdo madrugar y trasnochar para ver las retransmisiones de los Juegos de Los Angeles principalmente por ver luchar a nuestra selección de baloncesto contra los invencibles americanos después de haber llegado a lo más alto tras ganar a la temible Yugoslavia. Quería correr y saltar como Carl Lewis y me emocioné con la medalla de Abascal.

Eran otros tiempos en los que Teledeporte era un pequeño espacio de unos 15’ que servía para cerrar la programación nocturna antes de poner el himno y concluir la emisión diaria. Ese programa marcaba nuestro propio toque de queda, pues queríamos estar informados de todo lo que pasaba no solo en futbol, sino en todos los deportes. Es una pena que, teniendo un canal temático de deportes público, se de tan poca cobertura a la mayoría de deportes. Pero sale más rentable poner frente a la pantalla a gente como Roberto Gómez o similar.

¿Y todo este troncho a cuenta de qué?

Pues que en cada cita olímpica no puedo por menos que mirar a mi alrededor y buscar lo que me pilla más cerca. Poder vibrar con un atleta local en una cita como esta de Tokio, sería un gran orgullo. Y si bien algo pudimos sentir con Marina Damlaimcourt en las olimpiadas de Londres, no me quedo claro si era de aquí o si vivía en Galapagar o algún pueblo limítrofe, lo que más me gustaría es vibrar con alguien con el que has ido viendo su evolución a lo largo de los años, cosa que no me pasó con Marina, pues no la tenía fichada.

Y como una cita olímpica más esto no se ha podido dar con nuestro municipio, permítanme que me quede con el caso más cercano que tenemos y que es el de Lucía Rodríguez.

Y es que en Tokio hemos podido llegar a tener hasta tres representantes de la comarca en distintas disciplinas olímpicas, pero al final solo ha llegado a clasificarse la atleta gurriata, en parte gracias al aplazamiento por el Covid, pues por edad no llegaba a tiempo en el 2020. Ese mismo aplazamiento ha jugado en contra de Victoria Cuadrillero, la gimnasta de Guadarrama hija del conocido atleta popular Juan Antonio Cuadrillero, a quien una decisión más política que deportiva, la alejó del sueño olímpico. Pues justo a unos pocos meses de iniciarse la clasificación para las olimpiadas, la Federación de Gimnasia Rítmica decidió cambiar al cuerpo técnico y por ende hacer un borrón y cuenta nueva y empezar de cero, lo que dejaba muy mal paradas a las chicas que componían el equipo desde que se inició el ciclo olímpico a la conclusión de los Juegos de Rio. Quién sabe qué habría pasado de haberse disputado los juegos en 2020. De momento, Victoria trabaja como entrenadora en una escuela de gimnasia de Villalba, así que quien sabe, seguramente habremos ganado una entrenadora Premium que pueda hacer que alguna de las niñas de hoy sea una olímpica mañana.

Y el tercer representante podría haber sido Carlos Verona, el cual sonó mucho en las quinielas del seleccionador para ir como gregario para la prueba en ruta gracias a la gran campaña 2020 y el buen inicio de este año 2021. Desgraciadamente la caída de principios de Tour le alejó de poder tener cualquier tipo de opción de ser olímpico.

Así que finalmente solo Lucía ha podido lograr la clasificación para Tokio casi in extremis.

Lucía en el pódium de la S. Silvestre de Villalba
A Lucía la empecé a seguir hace unos añitos cuando vino “tapada” a disputar la II San Silvestre de Collado Villalba en 2014. Por aquel entonces era una adolescente que “insolente” ella, se le subió a las barbas a Marina Damlaimcourt, aunque aún había mucha distancia entre ambas. Una era una atleta consagrada y la otra una joven de apenas 16 años. Recuerdo que al llegar a meta y preguntar por los ganadores, inmediatamente pregunté por la segunda chica, pues al cruzarme con la carrera en Los Belgas, me quedé impresionado por lo cerca que iba de la primera clasificada. La respuesta fue, “es la hija de Josito”. Entonces en ese puzle de locos empezó a cuadrar alguna pieza. Tanto talento y calidad tenían una base fuerte como la del atleta del Capol que arrasaba en todas las carreras populares unos diez años antes, justo cuando la vida familiar en casa de los Rodríguez Montero dio un trágico giro con la muerte de la madre de Lucía.

En ese momento Lucía era una niña que no tenía ni 10 años y su padre apartó las zapatillas y priorizó a la familia pues había dos pequeños que se habían quedado sin su ángel protector. Josito no quiso en un primer momento que su hija fuese atleta, pues él era más que consciente de que eran muchos los sacrificios y que era poca la recompensa y las posibilidades de triunfar hasta ganarse la vida con ese deporte. Y así trató de que “la niña” se aficionase a un deporte menos sacrificado como el golf al que él se había pasado. Sin embargo, Lucía cayó rendida al brillo de los trofeos de su padre y cuando se idolatra a la figura paterna, ¿por qué no seguir sus pasos? Así que la “cabezonería adolescente” pudo más y al final “la niña” fue atleta.

En los años siguientes empezó a ganar todo en categorías inferiores en un bonito duelo de rivalidades con su amiga Celia Antón, un año mayor que ella y que nos anticipaba que estábamos ante dos atletas que posiblemente iban a dominar el futuro del medio fondo español en un medio plazo.

1777, el número que nunca olvidará

Esos triunfos no pasaron desapercibidos para el Playas de Castellón que no tardó en ficharla desde su club de origen, Las Ardillas de El Escorial, que buena parte de culpa tienen en todo este periplo de Lucia. Pues el trabajo del club está siendo buenísimo desde hace años y los resultados van llegando y seguirán llegando gracias al buen hacer de Coti.

En estos últimos ocho años, el club escurialense ha sacado ya un buen puñado de atletas de un nivel extraordinario y ojo a lo que viene por detrás con Ronaldo Olivo como cabeza de lanza.

Entrenada por Luis Miguel Martin Berlanas, Lucía pasó dos años en el conjunto levantino hasta que la firma Nike se fijó en ella como atleta de proyección para un futuro inmediato. Sin embargo, el 2018 y especialmente el 2019 no son años fáciles. Lucía alterna buenas actuaciones con otras más oscuras y aparecen algunas lesiones que impiden que tenga regularidad. Algo está fallando y la progresión ya no va al ritmo.

Así que Lucía da un giro en su carrera y decide cambiar de aires y de entrenador pasando a estar bajo la dirección de Arturo Martín. Ese principio de temporada 2019-2020 empieza a enseñarnos que Lucía ha vuelto.

Pero la progresión vuelve a tener un contratiempo con la aparición del Covid. El confinamiento ha supuesto un gran hándicap para muchos deportistas que han tenido muchas dificultades para entrenar. Incluso Lucía tuvo algún disgusto con algunos vecinos que no entendían que para ella el correr era su trabajo, que no se trataba de placer sino de ganarse la vida y que para nada se estaba saltando el confinamiento. Fueron meses de reseteo y de poner a prueba el sacrificio y la capacidad mental de los atletas ante la falta de competición durante casi 6 meses.

La vuelta a la competición tras la pandemia nos muestra que Lucia ha gestionado bien la misma y que confirma la línea ascendente que mostraba desde el inicio de temporada. Pero, aun así, el regreso a la competición fue muy extraño tanto por la falta de pruebas como por los distintos estados de forma de los competidores ante la falta de un objetivo claro.

Así que de esta forma comenzamos la temporada 2020-2021. Una temporada en la que Lucía da un gran salto de calidad y empieza a pensar que tal vez sea posible engancharse al tren que la lleve a Tokio. Para ello el camino no va a ser nada fácil, pues debe rebajar muchísimo sus marcas y aunque las va metiendo buenos bocados, la cosa no pinta para tal cosa ni de broma. Debe sortear aún muchos pasos intermedios.

Sin embargo, lo que está claro desde que comienza la temporada es que Lucía cambia la forma de leer las carreras y pasa de ser una observadora que se presenta “a ver que sale” a ser aspirante seria o incluso la dominadora de las pruebas. Solamente la veterana Esther Guerrero esta fuera de su alcance cuando se enfrenta a ella. A las demás las hace frente de tú a tú, aunque luego tal vez los resultados no la terminen de sonreír. Pero ya no es la juvenil que se quedaba encerrada en las calles interiores o la que hacía toda la carrera entre las calles 2 y 3 para evitar los encajonamientos y los famosos pisotones y empujones.

Consigue un tercer puesto en el tardío campeonato de España de 1500 y un subcampeonato en el 5000 sub 23 nacional como puestos más destacados del final del 2020 que despide con un abandono en la San Silvestre Vallecana.

Últimos metros en la prueba de Tokio
El 2021 comienza con un baile entre las distintas distancias y compitiendo muy poco en la que había sido su gran distancia hasta la fecha que era el 1500. Seguramente su entrenador calibró las posibilidades que existían de poder acudir a los JJOO si subía de distancia. Y aunque no logra subirse a lo más alto del cajón en ninguno de los campeonatos nacionales, espinita que sigue teniendo pendiente pero que no tardará en sacarse, debuta en su internacionalidad absoluta en el europeo de pista cubierta en Torun, donde acude para correr la distancia de 3000m. Allí consigue colarse en la final gracias a lo comentado anteriormente. Deja de sentirse como una invitada de piedra y pasa a mostrar galones evitando un enganche que descolocó a un par de rivales. En la final logra un meritorio octavo puesto, pero lo que es más importante, la reafirmación de que tiene en sus piernas la posibilidad de la clasificación para la gran cita.

Ya en mayo vuelve a vestir la internacional para defender a España en el Campeonato de Europa de Naciones y nuevamente en la distancia de los 3000m. Allí consigue un más que meritorio segundo puesto que daba casi la máxima puntuación al combinado nacional. El sueño se acercaba pese al pequeño tropiezo que supuso el no lograr el Campeonato de España absoluto en Getafe en una prueba que dominó de principio a fin y que solo cedió en los últimos metros ante el férreo marcaje al que se vio sometida.

Parecía que el sueño no se iba a poder alcanzar, sin embargo, al final entro en la lista de elegidos para la gloria y así nos hizo disfrutar de su carreron el pasado día 31, donde “fundió” su record personal de los 5000m bajo unas condiciones de temperatura y humedad terribles mostrando que aún hay margen de progresión.

¿Qué podemos esperar en el futuro? Pues sin duda una carrera más que prometedora ahora que se ha visto reforzada y que empieza a correr pruebas internacionales en las que va a tener que dar un plus para poder estar ahí, pero que le van a reforzar y hacer ganar experiencia. Esos mítines internacionales que se disputan en verano la tienen que aportar mucho en la emergente carrera que lleva desde que está bajo la dirección de Arturo Martin y entrena con el #tagarroteam.


Lucía exhausta tras el esfuerzo

P.D. Quiero agradecer a Jaime Fresno, Suso Alamo y a su padre Jose María Rodríguez el que nos hayan tenido tan informados de la evolución de Lucia. Y a la propia Lucia no solo el gustazo de haberla podido ver en los JJOO, sino el ser una chica trabajadora, humilde y accesible. No cambies nunca independientemente de tu rendimiento como atleta, sigue siendo ante todo Lucía Rodríguez Montero.

domingo, 7 de marzo de 2021

Tradiciones y La Tragamillas

Cartel 1ª edición de La Tragamillas
 Ya he comentado en más de una ocasión, que Collado Villalba es un pueblo sin “Historia” con mayúsculas y que a duras penas conserva un poco de “su historia”.

El caso, es que la falta de un patrimonio histórico interesante, pues hay que reconocer que la Fuente del Caño Viejo solo tiene interés para los aborígenes, sumado a una arquitectura caótica y vulgar, hacen que nuestro pueblo no resulte especialmente atractivo al visitante.

Así que sin historia y sin patrimonio, nos quedarían las tradiciones y costumbres del lugar, de las que bien pocas se conservan y gracias la mayoría de las ocasiones a románticos como la Cofradía de San Blas.

Así pues, a lo largo de los últimos años, a las fiestas patronales se han ido tratando de sumar nuevas iniciativas que fomentasen el interés en nuestro municipio. Y las ha habido de muchos tipos, pero la mayoría de ellas han ido pereciendo o tienen una repercusión muy limitada.

En el plano cultural, tuvimos los intentos de Viacelta (Festival de música celta) de corto recorrido por lo marginal del estilo de música y la posterior competencia de su hermano mayor Viajazz, que a pesar de su nombre envolvía a un espectro musical mayor y que murió víctima de su excesiva grandeza. Algo insostenible para un municipio como este y que saltó por los aires con los cachés de grandes estrellas como Brian Wilson y especialmente Bob Dylan y Sir Elton John.


Elton John, máximo exponente del despilfarro del Viajazz

En el plano deportivo, tuvimos la famosa experiencia del Club Baloncesto Collado Villalba y su singladura por la ACB, que fue muy bonita mientras duró, pero que solo era viable por el empuje del BBVA y que en cuanto este dejó el patrocinio resultó imposible de reconducir. Hubo otras experiencias menores con clubes de baloncesto femenino, futbol sala… Pero nuevamente, una pequeña ciudad no puede dar cobijo a esos proyectos sin el apoyo privado y más con el déficit de instalaciones que presenta Collado Villalba.

También en el plano deportivo, tuvimos durante unos años la presencia de la Clásica de Alcobendas. Una prueba ciclista que iba vinculada a la Vuelta Ciclista a España, pues el organizador era el mismo, Unipublic. La historia a groso modo era que, Villalba colaboraba en el mantenimiento de la prueba menor y a cambio tenia garantizadas una serie de presencias en la “Gran Ronda” Un nuevo despropósito económico insostenible para las arcas municipales que incumplían sistemáticamente sus presupuestos anuales a pesar de la enajenación de terrenos públicos.



En el ámbito cultural y social, uno de los últimos grandes intentos ha sido el de la procesión de Semana Santa del Cristo del Camino. Una propuesta que venía a tapar un hueco, pues nuestro pueblo carecía de pasos religiosos hasta hace bien poco, pero que difícilmente podía competir con otras Semanas Santas más asentadas por la zona como la de San Lorenzo de El Escorial o Galapagar.

Luego han ido surgiendo una serie de eventos que arrancaron con un cierto interés y que poco a poco se han ido diluyendo en la mayoría de los casos, como el mercado “goyesco-medieval”, la ruta de la tapa, la feria de la cerveza, etc. Cosas que en otros lugares han funcionado y siguen funcionando muy bien, pero que por unas cosas u otras en nuestro municipio no han cuajado.



Una de las pocas cosas que surgieron en los últimos años y que si ha conseguido echar raíces ha sido
La Tragamillas, que precisamente en el día de hoy debería haber celebrado su 15ª edición. Surgió como un proyecto modesto en el que pocos dentro del pueblo apostaron por él. Y en el que incluso sus principales promotores en un principio nunca pensaron que podrían llegar a meter los 800 corredores previstos para su primera edición. Una organización totalmente amateur y sin casi experiencia en la organización de nada ni medio parecido y en un mundo en el que Internet empezaba a tomar importancia mientras ellos seguían tomando comandas apuntando palotes con su lapicero sobre una agenda de bolsillo.

Javi y Jose, los culpables de todo esto

Pero las cosas con ilusión y esfuerzo salen reforzadas y ganan adeptos, como fue en el caso de este evento. Así al año siguiente la estructura organizativa se reforzó y consiguió tapar esas lagunas a la par que explotaba las virtudes que consiguieron que fuese un éxito, en especial el movimiento del voluntariado que tanto anima y da soporte a esta carrera. De esta manera, la carrera conseguía una organización que poco tenía que envidiar a las de las carreras organizadas por empresas profesionales y por el contrario gozaba de apoyo y respaldo de casi todo el pueblo, como las modestas carreras organizadas por clubes deportivos.

Una combinación que hasta ahora ha sido un éxito. Un éxito con altos y bajos, pero que ha logrado sobrevivir ya a dos crisis sin que su calidad se haya visto mermada y dando un resultado que está muy por encima de algunas pruebas con más solera o incluso de otras organizadas en municipios más potentes económicamente, con menos hándicaps o incluso buena parte de las pruebas similares de capitales de provincia.

Hay otros eventos deportivos en Collado Villalba que tal vez gocen de un mayor nivel deportivo dentro de su disciplina, pero la conexión del evento con el municipio es a día de hoy única. Gracias en gran medida a ser un evento popular y a que toma sus calles.

Lamentablemente Mariola no podrá hacer el disparo de salida de la Tragamillas 2021 y sufriremos un parón en la organización del evento. Un parón que esperemos que no vaya más allá de uno o dos años, pero que se ve amenazado por los “imponderables” que separan la antigua de la “nueva normalidad”.

Edición impresa "El Mundo"
Sin embargo y pese a que todo va a ir muy condicionado a la evolución de la crisis sanitaria, no quiero quedarme con el duelo de haber perdido esta edición de La Tragamillas, quiero quedarme con el detalle de que a lo largo de esta semana no han parado de sucederse mensajes y referencia a ella en las distintas RRSS. Incluso he tenido la percepción de mas alusiones a La Tragamillas que a las fiestas patronales o incluso a la cabalgata de reyes.

Y todo ello significa que hay un compromiso del pueblo y los vecinos con La Tragamillas y eso tiene que ser el primer ladrillo sobre el que se cimienten las futuras ediciones de uno de los pocos eventos que han llegado y se han quedado, uno de los pocos eventos “Marca Collado Villalba”.



domingo, 11 de febrero de 2018

La Mini Tragamillas



Desde este blog a lo largo de todos estos años, han sido numerosas las entradas relativas a eventos deportivos y en especial a los relacionados con el atletismo, así que el nacimiento de la nueva prueba la “Mini Tragamillas” tenía que tener su espacio en el mismo.

Por ello he decidido incluir esta entrevista con uno de los miembros de la organización.

  • ·         ¿Cuál es es el motivo que os ha impulsado a lanzaros a organizar una nueva competición en Collado Villalba?

Desde hace once años, llevamos organizando la Media Maratón de Collado Villalba y hemos pensado que era un buen momento para tratar de dar un empujoncito a la que consideramos fiesta del atletismo de nuestro pueblo.

  • ·         Ante un calendario tan saturado de carreras populares, ¿hay espacio para una prueba más, máxime cuando la participación de La Tragamillas ha venido descendiendo en los últimos años?

Creemos que sí y por eso nos hemos lanzado al ruedo. Las cifras de participación de La Tragamillas se han venido resintiendo desde hace unos años debido a la gran competencia y a ciertas particularidades propias de nuestra carrera. Por ello hemos decidido “arropar” a La Tragamillas con esta versión más corta y menos dura.

  • ·         Hablemos de esos motivos que han llevado a La Tragamillas a esa bajada de la participación mientras el auge del running no para de crecer.

Es cierto que el fenómeno del running no ha parado de crecer en los once años que han transcurrido desde que se celebró la primera Tragamillas, pero no menos cierto es que este fenómeno también ha ido cambiando.

Por un lado han aparecido innumerables carreras populares por todos los pueblos y a lo largo de todo el calendario. La Tragamillas nació en un entorno donde era una carrera fantástica para preparar el Maratón de Madrid, estábamos en el selecto grupo junto con Getafe, El Pardo, Ciudad Universitaria, Madrid y Latina, todas distribuidas en poco más de dos meses y sin otras citas destacadas en las provincias limítrofes. Ahora se han ido sumando otros pueblos a lo largo de la geografía de la Comunidad de Madrid, y eso ha provocado que esos cerca de 800-900 corredores que llegaban desde más allá del eje de la A6 se hayan visto muy mermados.

Pero por otro lado, el perfil del runner de hoy en día no es el mismo que el de hace una década. El corredor popular de hace diez años descubrió el mundo de las carreras populares y le enganchó hasta el punto de que la gran mayoría acababan con un mínimo de diez carreras al año. Sin embargo el corredor de hoy en día no busca tanto el correr carreras sino simplemente el correr y se ha hecho muy selectivo a la hora de elegir las competiciones a las que se inscribe. Por ejemplo, un corredor del centro de Madrid se encuentra con que el precio de inscripción de sus dos carreras de referencia como la San Silvestre de Madrid o el Maratón, se han disparado a más del doble de lo que costaban hace siete u ocho años, por lo que si no tiene posibilidades de aumentar su presupuesto para inscripciones, tiene que “recortar” el número de carreras a las que se apunta.

Además, La Tragamillas es una carrera un tanto singular, ya que su trazado rompe piernas y con muchos tramos de tierra la hace tener la etiqueta de “carrera dura” y precisamente los corredores que buscaban antes este tipo de carreras, ahora se han pasado al fenómeno de las “carreras de montaña” y los “trails”, quedándose La Tragamillas un poco en tierra de nadie. Demasiado dura para los asfalteros y amantes de batir sus marcas, pero sin alicientes para los que siguen esta nueva tendencia.

  • ·         ¿Y cómo se plantea la organización el defender el evento?

Desde hace años tenemos claro que el running crece en gran medida en el segmento femenino, sin embargo no hemos sido capaces de lograr traspasar este efecto a las inscripciones de La Tragamillas. Centenares de mujeres de todas las edades corren por los parques de Collado Villalba, sin embargo siguen sin verse motivadas para el desafío de La Tragamillas. En unos casos por miedo a la competición, en otros por miedo a la dureza o la distancia. Si lográsemos que empezase ese trasvase del deporte salud hacia la competición, no de ganar medallas ni trofeos, sino simplemente del afán de superación y vivir la experiencia de una carrera, habríamos dado un gran paso para la consolidación definitiva de La Tragamillas.

Con esta línea de trabajo realizamos el pasado día 26 de enero un entrenamiento guiado especialmente a este segmento de público con la presencia de dos entrenadores contrastados como Alejandro González y Marina Damlaimcourt.
Alejandro González y Marina Damlaimcourt

Este es uno de los motivos que nos han movido a organizar la Mini Tragamillas, la captación de esos corredores noveles que aún tienen miedo a la distancia y la dureza de nuestra carrera. U otros segmentos importantes como los de aquellos que han visto forzada su preparación por lesiones, trabajo u otros factores personales.

Y todo ello sin olvidar otro segmento de corredores que en los próximos años empezará a tener mucha importancia, la de aquellos que por edad ya no se vean con el ánimo de correr distancias tan largas y prefieran “bajar” a zonas de confort de menos kilometraje.

  • ·         Pero choca el que siendo la proliferación de carreras uno de los factores que han influido en el desgaste de La Tragamillas, la solución planteada sea la organización de otra carrera.

Si, parece una incongruencia, pero si lo analizamos un poco en profundidad no lo es tanto. Se va a tratar de dos carreras distintas orientadas a públicos distintos. Si antes me refería al tema de la participación de las chicas en La Tragamillas, los primeros números que manejamos para la versión Mini nos hacen ser relativamente optimistas en cuanto a haber logrado el objetivo de que muchas mujeres quieran participar de la fiesta. No es fácil lograr la participación de féminas de La San Silvestre que roza el 30%, pero sin duda mejoraremos el 12.5% que presentó el año pasado La Tragamillas.

Por otro lado, la saturación del calendario en nuestra zona de influencia más próxima, no se da hasta la segunda parte del verano, cuando muchos pueblos tienen sus tradicionales pruebas pedestres coincidiendo con el inicio de sus fiestas patronales, lo que nos dejaba un hueco. No hay tantas carreras de esta distancia en fechas próximas en las localidades de nuestro radio de acción.

  • ·         ¿Pero no hay peligro de que la gente “abandone” La Tragamillas para pasarse a la Mini y dejar muy maltrecha a la carrera “grande”? ¿Hay suficientes sinergias entre una y otra prueba?

Está claro que se producirá un trasvase de la carrera de 21km a la corta, pero pensamos que ese impacto es mucho menor de lo que podemos ganar por meter esos corredores que hasta ahora no habían podido disfrutar de nuestra carrera.

Recorrido de la Mini Tragamillas
Una carrera de un tamaño medio como es La Tragamillas, necesita un mínimo de inscritos si se quiere que el proyecto sea viable económicamente. Hace unos años empezamos a entrar en el difícil punto de equilibrio entre ingresos y gastos llegando a ser una carrera deficitaria en alguna edición contrariamente a lo que la gente piensa. Afortunadamente se pudo aguantar el tirón y por eso sigue existiendo la carrera, pero sin duda se encendieron las alarmas, porque jugábamos en un terreno de juego distinto al de cuando empezamos allá por el año 2007. Los patrocinios son menores, las inscripciones bajan en número, no puedes subir precios y tu vocación es la de mantener unos estándares de calidad que siempre han sido santo y seña de la carrera.

La nueva carrera nos facilita más corredores y por tanto más ingresos. Muchos de los gastos son compartidos y los recursos, especialmente los humanos serán los mismos,  pero también vamos a tener nuevos  gastos como por ejemplo los premios y trofeos o en cronometraje, ya que es un servicio que hay que reforzar y la inscripción de la carrera mini a duras penas paga el coste de la bolsa del corredor. Afortunadamente hemos logrado algún nuevo patrocinador para compensar la perdida de alguno que se “ha caído”, lo que nos hará ir con las espaldas un poco más cubiertas y con el riesgo más controlado. Pero en este tipo de eventos te hace falta un mínimo de participación para cubrir gastos y nos estábamos acercando peligrosamente a él.

  • ·         ¿En qué situación estaríamos hablando de que la iniciativa habría sido un éxito? ¿Qué es lo que como organizador le da más miedo o teme que le deje alguna noche en vela?

Todo lo que fuese sobrepasar las 1200 inscripciones conjuntas estaría muy bien y alcanzar las 1300-1400 sería un éxito sin ninguna duda, ya que no solo habríamos tapado la hemorragia, sino que habríamos logrado un crecimiento de un 20-30%.  

Como organizador, los mayores miedos o nervios, vienen dados por todo lo que significa el luchar contra el factor de la novedad, especialmente en el tema del recorrido. Collado Villalba es un municipio complicado para organizar este tipo de eventos por las dificultades de movilidad.

Y en el capítulo deportivo, el que la carrera mini no provoque alteraciones en el desarrollo de la media maratón. Es decir, que los corredores no se equivoquen en los desvíos, que los más rápidos de la “mini”  se encuentren las zonas de avituallamiento limpias y no tengan que ir esquivando demasiadas botellas, ya que hay que tener en cuenta que a su velocidad requiere un esfuerzo y atención especial, así como que los adelantamientos de estos corredores más rápidos a los corredores más lentos de la media maraton, sean fluidos. En todos estos factores se centraran buena parte de nuestros esfuerzos como organizadores de aquí a la disputa de la prueba
Si conseguimos atar todos esos cabos, creo que si el tiempo acompaña, tendremos una fantástica jornada de atletismo popular en nuestro pueblo.

Desde el blog solo desear que el evento sea todo un éxito y que Collado Villalba se reafirme como referente del atletismo en toda la comarca.


lunes, 9 de noviembre de 2015

Situación del deporte II



Dejábamos en la entrada anterior del tema un pequeño análisis de cómo se habían hecho las cosas en el deporte villalbino en los últimos años. Un Ayuntamiento el nuestro, que había dedicado grandes sumas de dinero tanto en infraestructuras, casi nunca bien ejecutadas de salida, como en la promoción del deporte como tal sin mucho criterio.

¿A qué me refiero con lo de falta de criterio? Pues muy sencillo, se gastaban unas cifras desorbitadas en conseguir traer La Vuelta Ciclista a España, que llevaba asociado el mantener una prueba que nunca interesó más que a Unipublic y al Ayuntamiento de Alcobendas, como era la clásica de aquel municipio, mientras la escuela municipal de ciclismo languidecía hasta la desaparición hace unos años salvo que alguien me corrija. Pero recuerden la famosa frase de José Pablo González que nos tildaba de ignorantes paletos por no saber lo importante que era que apareciese el nombre de Collado Villalba en dosieres el lunes en su mesa. Este es el máximo exponente de esa política errónea, pero hay más.

Pero si nos ceñimos a un terreno más local, la cosa no era mucho mejor. Clubes históricos como el de balonmano desaparecía y en otros deportes se iniciaba en unos casos una guerra fratricida o una serie de escisiones que han provocado duplicidades y más en algunos casos, lo que ha derivado en uno de los mayores problemas que afronta hoy Collado Villalba en el capítulo deportivo, la falta de instalaciones.

Un único club de fútbol puede tratar de gestionar sus horarios de entrenamientos con la ventana de disponibilidad que le deje el Ayuntamiento, ¿pero si esa ventana tiene que ser compartida hasta por cuatro clubes que ocurre? Evidentemente el consenso entre los mismos es difícil de alcanzar y comienzan los agravios. A esto sumémosle que las instalaciones deportivas no son solo para los clubes, algo que ellos olividan, pues son para el uso y disfrute de sus vecinos y si yo quiero organizar un partido de solteros contra casados con mi compañeros de trabajo, tengo que tener la opción de poder hacerlo.

Esto mismo sucede a la hora de repartir las subvenciones con unos criterios continuamente cambiantes. ¿Qué se ha de primar? ¿El rendimiento y el buen trabajo deportivo? ¿El lograr el mayor número de competidores?

Y es que actualmente, la inclusión de la mayor cantidad de niños posible en las escuelas deportivas ha supuesto la principal fuente de financiación de los clubes locales, especialmente en los años en los que no se han repartido subvenciones, final de la legislatura de José Pablo dos primeros años de legislatura del PP. Pero esto ha llevado a un nivel de saturación importante de las mismas y de la capacidad de los clubes para poder llevar a cabo el desempeño de la formación de los chavales. Y es que aquí conviene hacer otra importante pregunta ¿Debe el Ayuntamiento poner coto a estas políticas por medio de un sistema de cupos? ¿Se está confundiendo la competición con la formación?

Si seguimos así, aún con la conversión del campo de la ciudad deportiva a césped artificial, el alivio va a ser tan fugaz como el de un vaso de agua en la travesía de un desierto. ¿Se puede encauzar esta situación? Seguramente sí, pero con concienciación de todos y con herramientas como la ADS. No se puede querer que todos los niños compitan en clubes federados, además creo que no es nada positivo, pues no todos los niños tienen las mismas aptitudes y el crear carne de banquillo no termina siendo productivo para los clubes y mucho menos para los niños y su estado anímico. Hay que tener una cierta observacía sobre los proyectos deportivos y humanos de los distintos clubes y no reducir todo a números y más cuando estos no salen.

Por eso, que nadie vea la solución a los problemas del deporte local en la conversión a césped artificial, pues se requieren reformas muy profundas que implican a todos los actores del sistema que configuran la gestión del deporte en Collado Villalba. Clubes Deportivos, Concejalía de Deportes con sus técnicos y su concejal a la cabeza, socios, etc.

Esta crisis del césped si- césped no, tiene que servir para abrir los ojos de una vez y abordar la reforma necesaria del asunto y no dar más largas cambiadas ni poner todos los huevos en el cesto de la panacea en forma de “Patronato Deportivo Municipal”, que si bien funcionó hasta los primeros ochenta, hoy lo veo inviable como hemos visto en los últimos sucesos que han dejado bien a las claras que no hay unión entre los diferentes deportes y clubes como para llegar a la autogestión.

Y es que no lo puede haber cuando un club que ha representado a Collado Villalba en Campeonatos de España se ha visto privado de subvención alguna. Cuando dentro de una misma disciplina unos se llevan miles de euros y otros unas migajas solo por la historia con olor a naftalina de uno frente al otro. Cuando se conceden subvenciones de importantes sumas de dinero por organizar cosas que no tienen relevancia alguna ni control. Cuando no se vigila la canibalización de los deportes mayoritarios sobre los supuestos minoritarios.

Ojo a este último punto, pues el compartir las instalaciones los atletas con los clubes de futbol, espero que este perfectamente estudiado y que no existan riesgos de balonazos a los chicos de la escuela de atletismo mientras estos hacen uso de las pistas, cosa bastante probable si se hacen campos auxiliares en sentido transversal. Yo tengo claro que los entrenamientos de la escuela de atletismo no deben ser compartidos con los del futbol, pero doctores tiene la iglesia…

Así pues y como conclusión, todo se puede resumir en una palabra, CAOS.

Caos en la gestión de instalaciones, en la política de subvenciones, en el control sobre los clubes, en la planificación del deporte al medio – largo plazo… Caos en una concejalía donde no  repite el concejal desde donde a uno le alcanza la memoria y que por tanto carece de proyecto. Una concejalia que por desgracia ha sido ocupada (salvo en el caso de Carlos Sanz) siempre por gente ajena al mundo del deporte, con pocas inquietudes por este y poca o nula preparación.


Comprenderán pues, que pese al gran paso dado al frente la semana pasada con la aceptación de la moción del cambio del césped de la Ciudad Deportiva no sea optimista, pues la travesía es larga y los hándicaps y complicaciones muchos y muy entroncados y profundos. El tiempo dirá si me equivoco, pero esto sin consenso de todos los agentes deportivos es complicadísimo de sacar adelante y es dificilísimo alcanzar ese consenso cuando se ha llegado a este punto en buena parte por las escisiones y ambiciones de unos y otros.


lunes, 2 de noviembre de 2015

Situación del deporte I

Tenía desde hace tiempo pendiente una entrada al blog relativa a la crisis del deporte villalbino, algo que los últimos acontecimientos de la situación del campo de futbol y la pista de atletismo han precipitado. Y es que el debate sobre césped natural o artificial, no es más que la punta del iceberg de una crisis en la gestión del deporte villalbino desde tiempos que mi memoria no alcanza a recordar.

Vaya por delante que no tengo todos los cabos atados para hacer un análisis exhaustivo y profundamente documentado y mi conocimiento es el de un usuario de algunas instalaciones que ha tenido algún contacto que otro con algunos clubes deportivos y con los programas del área de deportes de algunos partidos políticos.

Al que quiera profundizar en la materia, le recomiendo seguir el perfil de Facebook “Onda Deportiva Sierra”, del periodista Jaime Fresno, que aúna documentación e imparcialidad en un mundo lleno de intereses cruzados como es el del deporte.

Lo cierto es que el deporte villalbino tiene una serie de condicionantes de gran calado que le van a impedir despegar en lo que no se deshaga de ellos, tarea ardua. Y es que es difícil remangarse y trabajar desde abajo en un pueblo en el que llegaron a coincidir en un mismo año un equipo en la segunda máxima categoría del baloncesto masculino, con uno de la primera femenina y otro de la primera de futbol sala.

Evidentemente todo aquello era un espejismo y una quimera que duro eso, un año exacto. En una población tan pequeña querer mantener tanto deporte de elite era imposible tanto en aquellos tiempos como en los actuales y de todo aquello solo consiguió perdurar por unos años el equipo de baloncesto gracias a un patrocinio excepcional del Banco de Bilbao y las marcas que le siguieron.

Pero evidentemente eso no podía ser eterno y el golpe de azar que consiguió que el club de baloncesto llegase a Collado Villalba en forma de una oferta irrechazable al entonces alcalde Carlos Julio López Jiménez, no pudo mantenerse ante el boom que el baloncesto tuvo en aquellos años, algo que solo estaba al alcance de las grandes ciudades. ¿Qué quedó de todo aquello?

Pues de todo aquello lo único que quedó fue un puñado de clubes deportivos que quisieron heredar el statu quo del difunto. Hasta que llego la confluencia de la burbuja económica-inmobiliaria que se sumó a la del futbol.

No me voy a poner a desgranar la historia y los avatares de cada club a lo largo de estos años, pero sí creo conveniente conocer unas ciertas pinceladas de la política deportiva de esos años hasta nuestros días. Desde el ayuntamiento se daban pingües subvenciones a los clubes sin criterios en algunos casos y con criterios meramente políticos en otros. Esto propicio despropósitos tan destacados como el fichaje de Marcos Sequeiros por parte del C.U. Collado Villalba, un tercera división recién ascendido fichando a un jugador que un par de años antes había jugado al máximo nivel en el At. De Madrid. Y todo ello mientras el Ayuntamiento desmontaba el viejo polideportivo para construir los actuales campos, no sin polémicas, pues hubo que rehacerlos en varias ocasiones por defectos en la construcción de los mismos. Otro dineral que se iba perdiendo. Tal vez ahora que nos han dicho lo que cuesta el cambio del césped de la ciudad deportiva, tomemos constancia de la barbaridad de lo sucedido en aquellos años.

Así que por un lado el club de futbol dilapidaba el dinero y secuestraba su futuro, ya que de aquellos polvos vienen estos lodos, mientras el Ayuntamiento malgastaba el dinero en inversiones que no terminaban de satisfacer las necesidades de la demanda y encima de mala calidad. Como consecuencia de esto se produce un “Gap” de unos diez años, imposible de recuperar, que además coincidió con la época más propicia para haber hecho inversiones y  fomentar un crecimiento ordenado del deporte villalbino. Pero se apostaron fuertes sumas de dinero en algo como la clásica de Alcobendas que no alcanzo nunca una gran repercusión y sin embargo suponia un desembolso estratosferico para las arcas municipales.

Y así, el consistorio en la segunda legislatura de gobierno de José Pablo González aborda un ambicioso plan para dotar a Collado Villalba de las infraestructuras deportivas que se merece un pueblo como el nuestro.  Así da comienzo la construcción de la Ciudad Deportiva que hoy tenemos, en un proceso de varias fases. Entre los puntos más ambiciosos del plan destacan la remodelación de la piscina de verano (pasa a convertirse en una piscina de recreo) y la construcción del centro acuático y el nuevo campo de fútbol con pista de atletismo incluida. Dos obras de calado, pero con importantes deficiencias, algunas de las cuales se corrigieron y otras no. Es decir, la chapuza seguía campando a sus anchas y con total impunidad por nuestro pueblo.

El vaso de competición de la nueva piscina tuvo que deshacerse por faltarle unos centímetros para tener las dimensiones necesarias para la homologación, pero aún así alguien me comentó una vez que no se podían realizar competiciones en él por no tener la profundidad necesaria en el lugar donde se deben poner los aparatos de la salida. Es decir, se arreglaba una cosa pero la otra se dejó mal. Pero esto no iba a ser la única incidencia a destacar, pues en el campo de fútbol, se presupuestó primero una grada de capacidad casi ridicula, cosa que al final se modificó y terminó casi duplicando su aforo.



Mientras la pista de atletismo retrasaba la inauguración de la obra supuestamente porque el tartán debía ser fijado en condiciones de alta temperatura para un mejor acabado. Pues bien, si aceptamos esa hipótesis (ríete de ella cuando Finlandia tiene como deporte rey sin discusión el atletismo) se conoce que no esperaron los suficiente y el suelo de la pista entre los tacos de los futbolistas y demás, no aguantó ni un año, tiempo en el que le llego su primer parcheado a pesar de su poco uso. Pero esa no es la única deficiencia, pues no olvidaré el día de la inauguración, cuando un vecino preguntó a Fermín Cacho que opinaba de nuestras instalaciones y este le comentó que estaban bien, pero que el foso del martillo había sido ubicado al revés y que no se podría usar. Ojo a este dato, pues es de relevancia con la polémica actual y es el motivo por el que han tenido que realizarse las competiciones de lanzamientos en otra sede en todos los campeonatos de atletismo que ha acogido nuestro municipio desde entonces. Supongo que eso es más o menos lo que podría pasar con la jabalina a la que en estos días han convertido en el deporte nacional, algo que solamente sucede en Finlandia.

Continuará…


lunes, 9 de marzo de 2015

Tragamillas 2015.

Pues otra más y van nueve Tragamillas para la saca. Debo decir que a la vuelta de verano me propuse recuperar un poco el estado de forma que tuve tiempo atrás. Consciente de que los años no pasan en balde y de que bueno es ponerse un objetivo en lo deportivo, pero que a nivel popular tampoco es cuestión de sacrificar tantas cosas por un par de minutos en una media maratón, empecé a entrenar un poco más en serio, algo que me duró poco más de un mes y medio.

Después vino el cambio horario, la dificultad para compaginar los entrenamientos con otras actividades, el frio, la sinusitis y otras molestias físicas que me tuvieron en vilo durante un buen tiempo. Y claro, el tiempo se echó encima y hubo que volver al manual de la supervivencia y tratar de sacar el máximo rendimiento posible a vivir de las rentas y ya sabemos cómo están los tipos de interés, por los suelos.

El caso es que al menos este año contaba con el referente de la San Silvestre para recordar lo que es el ponerse un dorsal en la camiseta, que no tiene nada que ver pues son carreras muy distintas, pero al menos tenía una cierta referencia, lo que unido a un par de salidas más o menos largas por el recorrido me hizo ver cómo podía encontrarme por las calles de Collado Villalba el gran  día. Especialmente importante fue la salida del fin de semana anterior, pues se presentó el enemigo que luego tendríamos el día de la carrera, el viento.

El caso es que corregidos errores del año pasado como fue el hacer una cena más bien pobre, este año me presente en la línea de salida con un puntito de optimismo, aunque con dos hándicaps nuevos, la falta de tiradas largas de referencia y los gemelos terriblemente cargados en las últimas salidas que presagiaban lo que luego sucedió.

La mañana comenzó temprano, con los rituales ya preparados en la noche del día anterior para apurar al máximo el descanso, que esta vez ha sido mínimo en los días previos por aquello de “la otra Tragamillas”. El caso es que llego a la zona de salida y el dispositivo de la policía tiene todo tan protegido, que me las veo canutas para poder entrar, a pesar de identificarme como miembro del club organizador de la prueba. Tras dar un par de rodeos, al final accedo al lugar.

Un contratiempo de última hora surgido el viernes, nos obliga a tener que cambiar un par de detalles de la infraestructura y hay que dar las consignas oportunas a la empresa del cronometraje, pues les afectan directamente y gracias a su predisposición nos sacan del pequeño apuro.

El día se ha levantado con viento, como toda la semana que ha precedido a la prueba. Va a ser una dificultad añadida a los 21km, pero también para los que organizan la meta, pues  no hay manera de tener los arcos en pie. Alguno se declaró en rebeldía total. Pero el viento también se llevó por delante la exhibición que nos habían preparado la gente del club de gimnasia acrobática Andraga. Era imposible mantener las colchonetas en el suelo y no se podía poner en peligro la integridad física de las niñas, las cuales seguro que ya estaban en pie cuando se les comunicó que no podían llevar a cabo la exhibición. Fue un varapalo para mi, pues era una cosa que me hacia especial ilusión.

Como todos los años tras hacer mi primera fase del trabajo de voluntario en la carrera, me dispongo a ser de la partida, para lo cual me introduzco en la panza del grupo, aunque esta vez un poquito más adelante ya que como he dicho, tenía previsto tratar de forzarme un poco más. Allí vuelvo a saludar a una chica que momentos antes había atendido y le doy unas referencias del recorrido a su grupo, pues son debutantes en la carrera.

Se da el pistoletazo de salida y nos introducimos en la dehesa como todos los años, no entramos en la nueva variante que nos ofrece la obra de mejora de la misma, pues habría supuesto un cuello de botella y menor fluidez en la salida. Así que vamos hasta el parque de la bandera sin cambios, cambios que si tendremos en ese punto, pues vamos por dentro de la dehesa pasando por detrás del Vázquez Díaz. Un pequeño cambio, pero que permite ir más rápida la carrera y que no se atasque hasta pasado el nuevo puente que te devuelve al tramo original, ahí sí que había una pequeña retención, pues al estrechamiento del puente hay que sumarle el inmediato giro de 90º, pero a la altura de carrera en la que iba yo, calculo que serían máximo 3”. Seguimos por la dehesa y hay otro pequeño cambio, pues dejamos atrás el pequeño terraplén tras el kiosko, que es sustituido por la variante más suave que tenemos a nuestra izquierda. Todo esto ha hecho que la carrera haya tenido una salida más rápida, aunque también yo la haya tomado un pelín más avanzado que en ediciones anteriores, con lo que por detrás igual no se ha notado tanto.

Justo en la parte del tanatorio enlazo con el globo de 1h 50’. La idea era ir con él un tiempo para recuperar y luego si veía que las fuerzas me acompañaban, dar el resto para bajar la marca de esa cifra redonda. Algo que no era un reto hace unos años, ahora si lo es. El caso es que tras el subidón que siempre genera el salir de la dehesa arropado por toda la gente que se ha acercado a la salida, comienza la zona de asfalto y veo que el ritmo tal vez sea demasiado rápido, sospecho que el guía del globo trata de hacer una pequeña bolsa de tiempo para no machacar a la gente en el tramo entre Honorio Lozano y la zona del pueblo. Así me lo confirma y por ello y por los datos que refleja mi Garmin, me vuelvo más conservador. Es un ritmo en el que voy relativamente cómodo hasta que llego al Coto, donde empiezo a sufrir un poco el ir ese puntito por encima de mis posibilidades. Tal vez yo tenga que sacar la calculadora un poco antes de lo previsto. Como ya hice el año pasado, me he llevado un gel energético para buscar ese plus antes de la parte más dura. No era un recurso al que recurriese tiempo atras para este tipo de carreras, pero al aproximarme a las dos horas de ejercicio, es una opción a sopesar. Así que en el segundo avituallamiento me reservo la botella y una vez finalizada la subida que nos devuelve a la carretera de Galapagar, que está siendo animada por gente disfrazada como El Tragamillas, empiezo a tomármelo. He decidido dar prioridad al avituallamiento y la recuperación que a seguir al globo, al cual he decidido dejarle marchar a la espera de que con la bajada de ritmo de la subida más una posible recuperación en la dehesa me sea suficiente para entrar en meta en su compañía.

Empieza la Calle Real y se nota que hace buen día, pues hay bastante animación en la calle gracias a las charangas, grupos de música, baile, etc. La rotonda de El Mirador, estaba a rebosar. Y justo al finalizar la subida de Honorio Lozano y empezar la de Los Altos de Villalba, me empiezan a dar calambres en los gemelos. No me he roto, pero voy camino de ello y la carrera pasa a ser totalmente distinta a partir de ese momento. En otra carrera muy posiblemente habría abandonado, pero es La Tragamillas y no estoy por la labor. El calor ha facilitado que mi problema recurrente vuelva a aparecer a pesar de las medidas preventivas que había tomado como las medias de compresión. Sigo sufriendo y sufriendo y veo cada vez más difícil el terminar la prueba, pero hay que seguir. El ver a gente que iba por delante de mí tener que comenzar a andar e incluso a una de las chicas del grupo de la salida que también lo ha tenido que hacer entre lágrimas, a pesar de cómo me pasó en el puente de El Planetocio, me hacen que cierre los ojos y me pida un último esfuerzo. La rampa de bajada desde el Camino de la Fonda a El Raso, es un atentico suplicio y la gente me lo ve en la cara y trata de darme ánimos. He pasado lo peor, siempre y cuando mis gemelos acepten el trato. El pueblo también está animado y parece que aguanto otro poco, pero me da miedo cuando haya que volver a la dehesa y me tenga que enfrentar a un nuevo cambio de superficie. Pero curiosamente los calambres aunque sin desaparecer, si se van haciendo más intermitentes y puedo apretar un poco en la subida final, que esta vez hacemos por el interior de la dehesa y cuyo final estaba tomado por una gran cantidad de público que no para de animar.

Solo queda la entrada al estadio y es posible entrar en el tiempo de 1h 50’ de tiempo neto a pesar de que el globo entra cuando a mí me queda la recta final. El objetivo original se escapó por muy poco, pero el principal, que era tener una más en la saca si se ha logrado, lo cual es muy meritorio tal como se desarrollaron los acontecimientos. Lástima que parece que esta edición me va a dejar otra marca en forma de lesión en el psoas o el oblicuo a la que no di importancia ese día por todo lo sufrido con los gemelos, pero que sí parece que ha venido para quedarse.

Ya tocaba disfrutar del resto de la jornada, una jornada en la que las quinielas se cumplieron y Youness Ait Hadi recuperó su trono en el palmarés y en el que Juan Cuadrillero aunque no logró la victoria, si consiguió su cuarto pódium a pesar de que el trio de marroquíes más jóvenes que él partían con ventaja. Muy meritoria su segunda plaza en la edición en la que se vio más lucha por el pódium, aunque sigue sin superar el nivel de la edición de 2010 en cuanto a marcas.
En las chicas Rosa Teresi logró su segundo triunfo consecutivo e iguala a Beatriz Fernández Francos en el palmarés.

Mucha fiesta, alegría y una gran jornada para el pueblo, que ha vuelto a estar en boca de todos los amantes de este deporte y que nuevamente ha aprobado con muy buena nota la reválida de una nueva edición. Una edición en la que he visto familias corriendo con carritos, entre ellas una ilustre de esto como Ana Isabel Estévez, a la que su pareja iba pidiendo moderación en el ritmo, pues no era fácil transitar con el carro entre la gente y a esos ritmos e incluso a un invidente (cosa que se me antojaba un tanto complicada por los tramos de El Coto).






La próxima entrada prometo hacerla más liviana, a pesar de haberme dejado cantidad de anecdotas en el tintero,  pero es que ya sabéis como me vengo arriba con La Tragamillas. Eso sí, prepararos para la siguiente, que será la X. Pero antes os recomiendo visitar la galeria fotografica de Facebook de la asociacion fotografica de la Sierra de Madrid. de donde he sacado todas estas fantásticas fotos.

viernes, 9 de enero de 2015

II San Silvestre de Collado Villalba

El pasado 31 de Diciembre se disputó la II edición de la San Silvestre de Collado Villalba. Para muchos una corta carrera de alrededor de media hora o a lo sumo una hora que es lo que tardó el ultimo corredor en cruzar la línea de meta.

Pero esto no es así exactamente, pues todo lo que conlleva la organización de la misma se comienza a gestar allá por el mes de septiembre y no finaliza hasta la segunda semana de enero cuando se cierran todos los frentes abiertos de clasificaciones, etc.

Este segundo año la carrera se enfrentaba a dos desafíos superados con éxito, por un lado el conseguir que no hubiese ningún percance dado lo ocurrido el año anterior cuando un fallo humano en un corte de tráfico provoco un pequeño caos en la carrera. Y por otro lado, el lograr incrementar su participación en un 25% tras agotar los dorsales en su primera edición. Este segundo punto era altamente complicado, ya que a la dificultad de conseguir tantos nuevos corredores en un área geográfica tan delimitada y en un entorno tan competitivo, se juntaba el tener que recuperar una confianza que algunos pudieran haber perdido en la capacidad organizativa del Club El Castillo, algo que afortunadamente parece ser una cierta marca a día de hoy en lo que a organización de carreras y poder de convocatoria se refiere en el entorno de la Sierra del Guadarrama.

Superados estos dos desafíos (los dorsales se agotaron un par de días antes de la carrera), solo quedaba disfrutar de la carrera, ya fuese como espectadores o como corredores.

Un circuito corregido para mayor seguridad y más rápido que el del año pasado dio la oportunidad de lucirse a los galgos que se dieron cita en la línea de salida. Y así la ausencia de Rodrigo Ares por lesión, se vio compensada con la presencia de Cuadrillero, Josito o el tapado Enrique Sánchez Saceda, que a la postre fue el ganador de la prueba. Resulta que Enrique es vecino de nuestro municipio desde hace tres años y nosotros sin saberlo. Al parecer el año pasado ya corrió la prueba, pero como acompañante de su novia, motivo por el que ahora es vecino nuestro.

Y en el capítulo femenino, Marina Damlaimcourt revalido título sin apenas oposición, si acaso con la presión de querer doblegar a su marido que anda aún un poco maltrecho de su accidente y al que deseo una pronta recuperación. El caso es que sin desafío por el estropajo en la edición de este año (al menos que se haya hecho público), el nivel de Marina le permitió correr sin la presión de una atleta de su calibre soplandola en el cogote. Una atleta que si nada se tuerce estará en dos o tres años en la figura de Lucia Rodríguez, la hija de Josito y sin duda una de las atletas más prometedoras del atletismo madrileño aún en edad juvenil y que luchará por conquistar una plaza para el próximo mundial de atletismo y que fue quien acompaño a Marina junto con Jovita Morales.

Y tras el elenco de grandes nombres de las carreras populares se colaron las promesas del atletismo serrano de los próximos años, en especial los chavales del Club de Las Ardillas, sin duda alguna el referente en cuanto a la cantera del atletismo serrano y uno de los clubs punteros de Madrid.
Pero aún con lo destacado del nivel deportivo, yo me quedo también con imágenes de familias enteras corriendo, como las de nuestro amigo José Ruiz, que ha conseguido compartir su hobby con todos sus miembros o el salto al desafío de las parientas de muchos otros, que han pasado de andar rapidito en la cinta a salir a correr esos poco más de 6.5km el día de nochevieja. De ahí la importancia de que el recorrido no fuese excesivamente largo y asequible a la mayor cantidad de gente posible.

Y claro, con tanto villalbino corriendo y con el tiempo respetando, pues ocurrió lo que tenía que ocurrir, que las calles se llenaron de gente, increíble correr con una salida llena de gente y con la zona de El Mirador hasta arriba. Y el subidón que dio el que al girar Calle Real hacia abajo se generase un pasillo humano de unos 30m porque las aceras se quedaron pequeñas. A todo esto sumarle las mil razones que ya adelante que habia para correr y que se fueron al comedor social de la Parroquia de la Virgen del Camino y todo ello con diversión, mucha diversión.

En definitiva, un gran sabor de boca me ha dejado esta experiencia de la II San Silvestre de Collado Villalba que además en esta ocasión pude correr, aunque llegase con la muerte en los talones.


Ahora toca esperar a las próximas elecciones y saber si quien ocupe el poder en el Ayuntamiento decide dar continuidad al proyecto.

Aqui podeis consultar las clasificaciones

Puedes ver  el video de la Salida aqui.

La entrevista al ganador de Jaime Fresno. Onda Deportiva Sierra 106.6FM (L-V 15:00- 15:30)