Hoy se ha marchado un vecino de nuestro pueblo. Un vecino
que para muchos era anónimo y que otros a duras penas conocíamos por las redes
sociales. Yo soy uno de esos, a pesar de que coincidí en una pequeña charla con
él.
Cosas del destino y de que como nunca me cansaré de decir,
Collado Villalba sigue conservando en algunos aspectos esencia de pueblo, este
vecino había sido compañero de trabajo de mi padre en MADE. Pero pese a todo,
no lo conocía. Como he dicho la bipolaridad o dualidad “pueblo-ciudad” de
nuestro municipio.
¿Pero que ha hecho especial a David Peña Postiguillo? Sin
duda alguna, el cariño que sentía por este pueblo, por lo que fue y es. David
era conocido por muchos gracias a las fotos que colgaba en el famoso grupo de
Facebook “No eres de Villalba si…” al que ya dedique una entrada en su momento.
Como buena parte conocerán, ese grupo fue perdiendo la
esencia de lo que supuso su origen y contaminándose por líos y enredos tanto políticos
como personales, por cruces de intereses y por otras intrigas más complicadas.
Sin embargo, David siguió fiel a ese grupo, alejado de las
guerrillas internas y de los cruces de insultos, descalificaciones y otras
cosas que hoy es mejor olvidar. No fue uno de los fundadores del grupo, pero
David quiso mantener viva la llama que durante unos meses unió a una gran mayoría
de villalbinos, tanto de origen como de adopción, a los residentes y a los que
se tuvieron que marchar. Y todo ello con gestos simples como un “Buenos días” y
una simple foto de un rincón de nuestro pueblo. Algo que él como jubilado sabía
disfrutar y que muchos de nosotros por las prisas de la vida moderna o por no saber
poner el foco más allá de la inmediatez, no hemos sido capaces de valorar y
disfrutar.
Espero que alguien recoja el testigo en este quehacer. La
verdad querido David, has dejado el listón muy alto.
Si algo me ha dejado claro la entrada precedente del blog a
juzgar por la acogida de la misma, es que Collado Villalba es un pueblo que
vive en el recuerdo y en la nostalgia de un tiempo que tal vez no fue mejor,
pero que si auguraba un futuro bastante más positivo que nuestro presente y
seguramente que nuestro futuro. No sé hasta qué punto es bueno vivir siempre
recordando el pasado, pues más bien soy de los que creen que cada cierto tiempo
hay que mirar hacia atrás para aprender las lecciones que nos da y no
resignarnos a la autocomplacencia, algo que se nos da muy bien. Quejarnos y que
sean otros los que nos saquen las castañas del fuego e inventen soluciones.
Por eso, cuando alguien tiene una idea nueva sustentada en
un proyecto a medio o largo plazo y que supone un grado importante de
innovación, me parece que lo mínimo que hay que hacer es apoyar esa idea,
aunque en un primer momento sea un poco quijotesca. Otra cosa es auspiciar
delirios megalómanos.
Tal vez hace tres años, el proyecto del Club Andraga de
gimnasia acrobática fuese un proyecto quijotesco, aunque llegase de la mano de
una persona de ascendencia búlgara. Pero a día de hoy es un proyecto innovador
no solo de futuro, sino una bonita
realidad.
A más de uno nos ha costado ubicar a la gimnasia acrobática
(disciplina a la que se dedica este club) entre la gimnasia rítmica y la
deportiva, que son las dos disciplinas más conocidas para el profano, no sé si
por ser las dos olímpicas.
Lo cierto es que poquito a poco y sin prisa, pero sin pausa,
el Club Andraga se ha conseguido hacer un importante hueco dentro de nuestro
municipio como lo demuestra el que cuenten con más de 150 niños entre
actividades extraescolares, escuela y club deportivo. Además de estar presente
en Moralzarzal.
Y todo ello pese a la falta de medios para poder desarrollar
su actividad, pues las instalaciones no reúnen las condiciones para poder ser
competitivos. No tener un suelo de calidad y un lugar de entrenamiento de las
dimensiones sobre las que luego hay que competir, limita mucho el rendimiento y
la progresión de los gimnastas. Aún así, los resultados están comenzando a
llegar y este año en el Campeonato de España, la pareja junior compuesta por
Blanca Domínguez y Elena Faura, lograron la primera medalla en este campeonato
para el club con un bronce. Una medalla que tal vez tenga un cierto gusto
agridulce, pues el ejercicio no les salió tan bien como en otros campeonatos
anteriores al de España, como por ejemplo en el Primer Open de Gimnasia
Acrobática de Collado Villalba, otra fecha importante sin duda en la corta
historia de “nuestro club”, pues supuso traer a gimnastas de muchos puntos de
la geografía nacional hasta el pueblo y ponerlo en el mapa como referente de la
gimnasia acrobática.
Pero en Valencia también se puso de manifiesto la clara
mejoría de los participantes serranos con respecto al año pasado. Puede que
esto sea el principio de un largo camino de éxitos o no, pues a partir de ahora
al club le toca lidiar con nuevos hándicaps hasta ahora desconocidos. Llegados
hasta la posibilidad de presentarse a los campeonatos importantes, ahora toca
competir, y difícil será la formación de parejas realmente competitivas si la
base no crece de forma sustancial. Del
mismo modo, toca la difícil misión de los entrenadores de gestionar
“éxitos y fracasos”. Hasta ahora todo ha sido mirar hacia delante y con los
mismos compañeros. Tal vez ahora la cosa se complique si para lograr una pareja
más competitiva hay que separar a gimnastas que llevan entrenando juntos dos o
tres años, sin que ello suponga una quiebra en la harmonía que hasta ahora ha
existido no solo entre los críos, sino también entre los padres y los
entrenadores, pues todos remaban en la misma dirección.
Y todo ello en unas instalaciones de hace más de 30 años,
que no reúnen precisamente las mejores infraestructuras para el desarrollo de
una actividad tan específica como lo es la gimnasia acrobática.
Pero lo dicho, no caigamos en la autocomplacencia y el
victimismo, y tratemos de dar un empujoncito a un proyecto nuevo, un proyecto que
ha colocado a Collado Villalba no solo como Capital de la Sierra en esta
disciplina, sino como capital autonómica, pues lo logrado en Valencia hace unas
semanas por Blanca, Elena y todo el equipo capitaneado por Dennitza Nicolova,
es un hito en esta disciplina a nivel autonómico. El camino será largo y
plagado de dificultades, pero el éxito será por ello doblemente dulce.
Retomando las entradas publicadas ya hace un tiempo (I y II), vamos a
adentrarnos en lo que fueron los años gloriosos de la Movida Villalbina. Si,
esa movida que conseguía atraer no solo a los jóvenes de los pueblos
limítrofes, sino que en las épocas estivales, conseguía traer a buena parte de
los jóvenes que no abandonaban la capital.
Lo habíamos dejado en el punto en el que el “barrio
vaticano” era el punto neurálgico “de calentamiento” previo a la subida a las
discotecas de la vía de servicio, por aquel entonces Porche y Pachá.
Pero en esas circunstancias, la masa no paraba de fermentar,
lo que dio origen a nuevos focos de atracción para la aparición de nuevos
locales de ocio nocturno en nuestro pueblo. Había pastel suficiente a repartir
para todos.
La principal zona alternativa a la que originó el fenómeno
de la movida, fue la que luego fue conocida como la zona del Edificio Europa.
Un edificio que fue concebido para oficinas y que terminó siendo un edificio
con varias decenas de pequeños locales de copas. Pero antes de que esto
sucediese, ya existían por la zona otros locales que forman parte de la memoria
de los que por aquel tiempo éramos jóvenes. Seguramente el más famoso fue
Borsalino, famoso por sus minis de calimocho con un dedo de azúcar, su terraza
y su trilogía de despedida, pues siempre cerraban el local con la misma
secuencia musical (Hotel California, Love Song (The Blade Runner) y New Kid in
Town).
Después aparecieron otros locales que alcanzaron tanta o más
importancia como Choice y en torno a estos, un sinfín de bares como Carioco,
Cocktail… y finalmente el ya citado Edificio Europa. Quién podía imaginar
cuando unos osados abrieron un pequeño local de copas en una segunda planta de
un edificio, aquello iba a terminar así. No recuerdo si fue el primero, pero
sin duda fue el más carismático del edificio el Topete, aunque también
destacaron otros como Stadio.
Y a todos estos sitios hay que sumar algún que otro local
que había por ahí suelto como El Divino (en el Parque de La Coruña). Un local
con música alternativa a las músicas que se ponían por el resto de locales. Muy
en plan Radio 3.
Imagen de "www.quienesquienenvillalba.es"
Tratar de hacer un inventario de los locales de estas
características que había en Collado Villalba en la primera parte de la década de
los noventa se hace misión imposible, tanto por el número, como por el continuo
cambio de nombre de algunos de ellos. Pero lo cierto es que hasta esos años,
apenas hubo cierres y no paraban de abrirse nuevos locales que no dejaban de
atraer a más y más público que llenaban de vida las calles de nuestro pueblo.
Otra cosa eran las molestias que se generaban por esas masas
incontroladas de gente en las calles. Basura, malos olores, ruido… Y todo ello
en el mismísimo centro del pueblo, algo que no se podía permitir. Muchas veces
se habló de que se iban a llevar parte de estos negocios al polígono, donde las
molestias serían menores, pero los dueños no se atrevieron a dar el paso y
terminaron cerrando todos poco a poco. El éxito de estos locales era el que podías
ir hasta ellos andando y cambiar de uno a otro sin necesidad de vehículo.
Recordemos que por aquellos tiempos no eran muchos los menores de 25 años con
carnet y coche y desde la DGT, se comenzó a perseguir el consumo de alcohol al
volante, algo que ha salvado muchas vidas desde entonces.
Es lógico que los dueños de esos locales prefiriesen apurar
sus oportunidades antes de arriesgarse a una aventura fuera del núcleo urbano.
Algunas discotecas como Volumen o Fax lo intentaron, pero no fueron capaces de
vencer el hándicap de salir al extrarradio.
Pero todavía queda mucho por desgranar de aquellos
maravillosos años, pues estos locales cerraban a eso de las 2:30 y como en la
película, Villalba estaba abierta hasta el amanecer.
Como cada año llegan las tradicionales fiestas del barrio de El Gorronal o San José Obrero.
Dadas las carencias de nuestro municipio, estoy seguro de que volverá a surgir el eterno debate del gasto del dinero público en fiestas. Por ello he decidido crear una encuesta para conocer si son del agrado de los vecinos o no dichas fiestas.
Como las respuestas son muy escuetas, se agradecerían comentarios y razonamientos sobre el posicionamiento del voto. Seguramente ello ayude a mejorar la toma de decisiones de cara a futuras ediciones.
Imagen del paso antes de la obra del cambio de firme
Aún a riesgo de volverme repetitivo y cansino, vuelvo a
escribir de un tema al que ya he dedicado varias entradas en el blog e incluso
una petición de firmas.
Tal vez mis intereses e inquietudes no coincidan con los de mis
vecinos, pero en este caso considero que se trata de algo muy importante, pues
se trata de la seguridad de todos los que transitamos por ese punto del pueblo.
Y es que hace un par de meses recibí con sorpresa y alegría
el que decidiesen poner bolardos en la salida del túnel de Honorio Lozano hasta
el mismísimo paso de peatones que hay a escasos metros.
Con esta acción tan
simple se eliminaban una parte de los peligros que encerraba ese punto negro
del tráfico villalbino, pues los coches ya no podrían hacer el cambio de
sentido de forma directa justo en la boca del túnel, sino que al menos tendrían
que avanzar hasta el paso de cebra próximo. Por otro lado, los coches que iban
a nivel de superficie, tendrían que recorrer unos metros paralelos a los que
salían del túnel, lo que aumentaba la visibilidad de unos y otros a la hora de
confluir ambos flujos circulatorios en un único carril.
Hasta ahí todo bien, pero claramente insuficiente con
arreglo a lo que se podría haber hecho cuando se hizo la última obra en esa
calle en lugar de construir una pasarela absurda.
Y es que la semana pasada volví a presenciar en primera
persona como un coche de los que salían desde el túnel, al salir acelerando del
mismo, no frenaba delante de un peatón que ya estaba cruzando. Afortunadamente
los reflejos del peatón, le hicieron ver el peligro y se paró en mitad del
cruce lo que le evitó ser arrollado, pues se quedó a escasos centímetros del
coche que salía del túnel. Recordemos que antes existían unas bandas a la
entrada del túnel para evitar que los coches entrasen a gran velocidad, pero
actualmente no las hay ni en el sentido de entrada ni en el de salida.
Seguramente un badén o unas buenas bandas al estilo de las que hay en
Majadahonda, habrían propiciado que ese coche no hubiese salido acelerando de
esa forma del túnel (y eso que no llevaba la velocidad a la que nos acostumbran
otros conductores macarras tan habituales en nuestro municipio) y el peatón no
se hubiese llevado el susto que se llevó. Recordemos que vamos hacia el verano,
época en la que los deslumbramientos aumentan la peligrosidad de dicho lugar.
Aspecto tras la colocación de los bolardos
Lo llevo diciendo desde hace mucho tiempo, esto fue solo un
susto, pero ya ha habido varios alcances y algún atropello menor ¿seguimos
esperando a que pase algo gordo? La inclusión de los bolardos ha supuesto una
pequeña mejora que se agradece, pero no deja de ser un pequeño parche a una
situación bastante más importante y que tiene fácil solución. Además,
recomiendo a los responsables del área que se den una vueltecita y vean que no
tardando mucho, los gamberros de turno que campan a sus anchas por nuestro
municipio, terminaran por quitar los bolardos, pues ya faltan un par de ellos.
¿Para qué sirve la cámara de vigilancia que hay situada justo en ese punto? ¿De
qué sirven las ordenanzas municipales si no se vigila su cumplimiento? Esa es
una de las grandes asignaturas pendientes de este pueblo.