Mañana de domingo, los rayos de sol tratan de colarse por los agujeros de la persiana y por su presencia noto que hace un día espléndido, por lo que decido que hay que sacudirse el polvo acumulado por esta semana marcada por el trancazo del siglo, hasta el punto de convertirme en un pañuelo con alguien al otro lado. Así pues me enfundo la ropa de correr y tomo el coche en dirección Ciudad Deportiva.
Justo según estoy llegando, observo una gran densidad de trafico, que me imagino vendrá dada básicamente por aquellos que buscan su rato de ocio y esparcimiento en Navacerrada y sus inmediaciones. La “mini” rotonda se esta colapsando, por lo que decido entrar por lo que antiguamente era una calle interior del que fuera Parque Municipal, justo al girar a izquierdas sufro otro terrible fallo de construcción de una obra pública de nuestro municipio. ¿Quién sería el lumbreras, con carrera de arquitecto supongo, que mando recubrir la segunda fase de la ciudad deportiva con espejo? Lo cierto es que en un día tan soleado como ayer y al ser orientación norte, el reflejo de esos espejos te dejaban literalmente cegado.
Una vez aparcado el coche en el amplio parking del estadio, que en esos momentos acoge un partido de fútbol del equipo de tercera empiezo mi ruta. La verdad que al ser una jornada en la que no tenía previsto entrenar, no tengo decidido por donde salir, solo busco trotar un poco para recuperar las sensaciones perdidas durante esta ultima semana de inactividad, por lo que será un entrenamiento por impulso y sensaciones. Comienzo con una vuelta a la dehesa, más que nada por si me encontraba con alguien y por ver como esta el ambiente por la celebración del Campeonato de Madrid de Cross. Como era de esperar no me encontré a nadie del grupo, ya que algunos han decidido ir a probarse a la Media de Getafe, a otros los vi corriendo el sábado según volvía del trabajo y otros si han salido, habrán huido del follon del cross. Justo al llegar a la zona acotada a tal efecto, se puede ver una gran cantidad de gente, bastante mas que en el fútbol y eso pese a que por lo que ha dicho hoy Jaime Fresno ha sido una de las mejores entradas del año. Al pasar por el recorrido, tengo la suerte de que están en algún parón entre prueba y prueba, lo que me posibilita el seguir el recorrido exterior de la dehesa con el único obstáculo de tener que pasar bajo un par de cintas de las que delimitaban el circuito.

Coronada la urbanización, la subida continúa por un camino que aumenta aún más la pendiente. Aquí las fuerzas ya empiezan a flaquear y notas como las piernas se endurecen por momentos. A lo largo de la subida me cruzo con varias personas, incluso algún jinete que ha acercado a su caballo hasta este lugar y disfruta de un paseo por el monte. Y es que el día era estupendo y así lo entendían muchos de los senderistas o simples paseantes que deciden dar una vuelta en plan familiar por el campo lejos de las aglomeraciones y de ese “ocio” y “turismo” de grandes superficies que nos quieren vender desde la Comunidad de Madrid. A una de esas parejas le pregunte si la subida se suavizaba pronto, porque me veía cada vez mas metido en la “Sierra del Hoyo” y no era cuestión de explorar los caminos que llevan a Hoyo de Manzanares, Colmenar Viejo o La Berzosa, que iba con las fuerzas justas después de subir poco mas de dos kilómetros en los cuales no tiré la toalla por recordar el video que ya colgué en un post anterior y que me había llegado a mi correo en el día anterior. El sufrimiento mío no se podía comparar al de ese hombre, pero la superación a tus propios límites, te hace poder con las metas más difíciles.
El caso es que al llegar a lo que parecía el punto donde el recorrido se suavizaba un poco a la altura de una caseta, decido darme la vuelta y empezar el descenso de nuevo a Villalba Pueblo para terminar el entrenamiento. Aprovecho la bajada para recuperar fuerzas y soltar las piernas, siempre muy atento al terreno, que en el primer tramo no se presta a grandes velocidades, si bien luego ya resulta mas favorable. En mitad de la bajada, decido usar un camino que enlaza la urbanización La Cerca con El Mirador, de esta forma acabaré en la parte alta del Parque de Peñalba. Así decido continuar por paseos recién acondicionados que hay paralelos a la carretera de Moralzarzal hasta abandonarlos en las inmediaciones de la Fuente de El Caño, inspeccionando así una parte del trazado de la Tragamillas que se encuentra aún en obras, ya que se esta urbanizando esa zona a base de adoquines. Esperemos que para dentro de un mes estén finalizados los trabajos, pero lo cierto es que las obras van despacio, que novedad.
Al llegar al final de los Altos de Villalba, vuelvo a girar para ir hacia el lugar de partida, aunque antes me da tiempo a observar como esta cambiando el paisaje en esas grandes fincas y comienzo a temerme lo peor para un futuro inmediato. Ahora el terreno es favorable y ya solo me queda dejarme caer hacia el lugar donde deje mi coche, sin embargo, la naturaleza ha tenido a bien el obsequiarme con otro impresionante estampa, ya que en los entornos de las antenas de Cantos Altos se puede ver una pareja de grandes rapaces planeando unos metros por encima aprovechando las corrientes de aire. Que me perdonen los ecologistas, pero es que mis conocimientos no dan para diferenciar a un buitre de un águila, eso si, los ejemplares eran grandes.

Como habéis podido comprobar, en poco menos de una hora y veinte minutos me dio tiempo a ver muchas cosas y pensar en otras tantas. Qué bueno es el ejercicio y lo que ayuda a despejar la mente.