domingo, 11 de agosto de 2019

Serpiente de verano


Serpiente de verano o "culebrón del verano" es una expresión que se refiere a las noticias irrelevantes o sorprendentes que publican algunos diarios para llenar sus páginas durante las vacaciones de verano, cuando la mayor parte de los políticos se encuentran de vacaciones y no se producen sucesos ni noticias ...

En eso se podría convertir la noticia de la aparición de jabalíes en determinadas zonas del núcleo urbano de nuestro municipio. Sin embargo, esta noticia no es para nada irrelevante y mucho me temo que terminará siendo protagonista durante todo el año o buena parte del mismo.

No se trata de una noticia intrascendente en el momento que afecta a la seguridad de todos los vecinos y es un problema que va creciendo y hace tiempo que esta fuera de control.
Vaya por delante que no es un problema municipal, pues afecta a toda la comarca en mayor o menor medida y, por tanto, las competencias corresponden a la Comunidad de Madrid y por tanto su solución definitiva.

Hay varios aspectos de este problema en los que el posicionamiento de ciertos sectores me parece increíble, no sé si por desconocimiento o por temeridad, pues hablamos de temas de seguridad vecinal. Dejando bien a las claras que no soy ningún experto, tengo claro que por la zona ha habido siempre ejemplares de estos animales, pues las escarbaduras eran habituales en zonas como El Coto de las Suertes desde hace más de una década mínimo, que es cuando se abrió al público y lo pudimos empezar a disfrutar.

Pero todos tenemos que tener claro que estamos ante un animal salvaje y por tanto no domesticado y con un instinto de supervivencia que le puede hacer atacar, aunque afortunadamente no lo haga siempre como otros animales. Pero si el entiende que está en peligro atacará, no estamos ante un inocente gatito que huye y cuyos daños serían unos zarpazos. ¿Qué habría pasado si el día que apareció un ejemplar de cerca de 50kg en el patio del colegio de La Almudena este en lugar de emprender su huida frustrada (pues quedó atrapado en el vallado) hubiese embestido contra los pequeños? ¿De qué habríamos hablado en ese caso? ¿Y si en lugar de un ejemplar aislado hubiesen sido varios?

Estamos viendo que estos animales van cada vez perdiendo más miedo a la ciudad y se acercan a terrenos urbanizados y por consiguiente a sus calles y carreteras. Más de un vecino de Las Suertes se ha pegado un buen susto al verlos por su portal o ha tenido que pegarse una carrerita ante una arrancada de algún animal. Por otro lado, si te los topas en carretera el peligro no es menor, recordemos que ya tenemos una víctima mortal en la M50 y su presencia en carreteras comarcales y más peligrosas es cada vez más común.

Muchos dirán que la culpa la tiene “la especie humana” que los ha echado de sus hábitats, pero me parece que ese es el factor menos influyente en la ecuación, pues no recuerdo haber tenido un problema de estas dimensiones al respecto nunca y la explosión de la construcción de la zona tocó techo hace 10-12 años, luego no es que nos hayamos metido en su terreno, sino que su población ha crecido sin control y con la pasividad total y absoluta de las autoridades hasta el momento. Este aumento de población es el que ha propiciado que los animales busquen comida en otros lugares y evidentemente el pasto fresco y la vegetación de los jardines es un manjar comparado con los pocos brotes que presenta nuestra sierra en buena parte del año. ¿Quién pasa hambre ante una mesa llena de manjares a libre disposición?

Así pues, urge parar la explosión demográfica de esta especie que procrea con mucha facilidad, pues un factor determinante es que empiezan a procrear si alcanzan un cierto peso con independencia de su edad biológica más o menos a partir del año. Esto es, si se alimentan bien, sus camadas llegarán antes y estamos hablando de que pueden tener dos camadas al año de entre 3 y 5 rayones o incluso más. Así que comiendo como comen en nuestras urbanizaciones y sin apenas depredadores que amenacen a sus crías, en poco estaremos literalmente plagados. Si de cada pareja salen mínimo tres parejas más en un año, la proporción exponencial es brutal y más si tenemos en cuenta que viven cerca de diez años. Estamos hablando ya no solo de los peligros anteriormente expuestos, sino de un importante desequilibrio en el ecosistema.

Así pues, los que dan como solución el ubicar comederos y bebederos me temo que están errando con la solución, pues esta sería válida solo en el corto plazo. Para el medio y largo plazo estaríamos teniendo que hablar de esterilizar buena parte de los ejemplares existentes, lo cual es difícil y muy costoso al tratarse de animales salvajes e incluso en el último término habría que plantearse, la caza controlada de determinado número de ejemplares. Solución muy drástica y políticamente poco aceptada en estos tiempos que corren, pero que cada vez irá tomando más peso si la cosa sigue así. ¿Hasta cuándo hay que anteponer la vida de un animal que está en expansión de forma adulterada a su condición natural por encima de la seguridad de las personas?


La solución adoptada por nuestro Ayuntamiento a día de hoy de contratar a una empresa de “ahuyentadores de jabalíes” no deja de ser más que un pequeño parche para un gran problema. Esperemos que a la vuelta de las vacaciones todos los pueblos afectados hagan frente común y se dirijan a la Comunidad de Madrid exigiendo una solución más duradera y sostenible en el tiempo a un problema que hoy es importante, pero que dentro de un año puede ser mucho peor. De salida, en otoño habrá nueva época de celo y muchos ejemplares de esta expansión habrán alcanzado la madurez sexual. El tiempo corre y como ven, esta noticia no se quedará en una “serpiente de verano”.