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jueves, 16 de septiembre de 2021

¿Donde están los kioskos?

El último kiosko superviviente
Las lluvias y el bajón en el termómetro con el que comenzó la semana, me hacen darme cuenta de que el verano va tocando a su fin y que un otoño madrugador llama a la puerta a pesar de que queden los veranillos de San Miguel y otros llamados de mil formas en función del lugar.

Y así he caído en la cuenta de que este año no he probado las novedades de las principales marcas de helados industriales. Parece ridículo que una persona ya de cierta edad se pare a pensar que ha terminado el año y no ha probado el Maxibon Waffle, los Häagen-Dazs Dúo o el Magnum Double Gold Caramel Billionaire.

Pero es que los recuerdos tiran mucho y más que el interés en comer esos helados, está la añoranza de tiempos cada vez más lejanos. Y es que, seguro que muchos de vosotros también recordareis aquellos años en los que al abrir los kioskos en verano, los chavales corríamos a ver el gran cartelón que colgado o en forma de tótem nos ubicaban junto a los mismos. En esos carteles buscábamos la novedad del año, ese helado que queríamos probar para estar a la última.

Así, a lo largo de los años fueron asomando los Frigurón, Calippo, Twister, etc. Que iban tratando de hacerse hueco entre los clásicos Colajet, Drácula, Frigopie o Milky. Aunque para clásico el “helado de corte” que era con el que acababa la mayoría de las veces, pues mis padres no eran partidarios de comprarme “helados de hielo” o “polos”. Hoy evidentemente y por aquello de las “contaminaciones cruzadas” se hace impensable y casi tercermundista dicha práctica.

Pero además de las marcas de helados y los nombres de los mismos, han cambiado otras muchas cosas en estos años como ya comenté en sendas entradas hace un tiempo (1 y 2). ¿Dónde están esos kioskos donde comprábamos las chucherías o helados? Recuerdo así a groso modo, que existía uno en la Plaza de la Estación, aquella plaza cuadrada con un paseo que la rodeaba y una gran farola central, infinitamente más acogedora que la actual de la que ni me molestaré en hablar de sus “personajes habituales”. Aquel kiosko era de Frigo y no sé si siempre estuvo pintado de verde, pero al menos así lo recuerdo en sus últimos años. Un poco más arriba y junto a las escaleras de acceso al Paseo del Rio junto a los soportales, se encontraba otro puesto regentado por una mujer muy delgaducha de pelo negro salpicado con canas. Ese puesto ha sido el último en desmantelarse que yo recuerde, pero antes tuvo una segunda vida a golpe de gofres.

Antes, y en la acera contraria, Los Hernández solían montar un kiosko en verano, en el que servían los helados “soft”, para que nos entendamos, los cucuruchos tipo Mc Donald’s. Una variedad que era inaccesible salvo cuando llegaban las fiestas o si bajabas a Madrid. Ya sabemos que no era ni es el mejor helado, pero nos encantaba.

Volviendo a la acera principal, pues recordemos que el paso continuo por la otra acera a lo largo de toda la Calle Real es algo relativamente reciente, una vez pasado el puente, se encontraba el puesto de Maximino. Recuerdo verlo trabajar en él hasta bien mayor. Hoy ese puesto sigue abierto, aunque no con la estructura antigua, sino mucho más grande. Se trataría del único que se mantiene activo y con las características del negocio de antaño.

Cruzando la Calle de Alonso Pena, llegaríamos al kiosko de Chani y más recientemente de Bea. Aún se mantiene en pie, pero sin actividad pues su última inquilina ya se jubiló. Y un poco más arriba, más o menos a la altura de Banco Santander, estaba otro puesto regentado por un tal “Perico”, al que también le recuerdo muy mayor.


Kiosko de Chani o de Beatriz

Esos kioskos eran concesiones a las que solo se podía llegar, igual que con los estancos, si tenías algún tipo de “minusvalía”, que era como se decía entonces sin que nadie fusilase a nadie por el uso de la palabra. Pues al final, el daño no lo hacen las palabras sino el tono, el modo y el uso que se hace de ellas. Era la forma de ganarse la vida para muchas de estas personas en un mundo en donde la protección social era un capítulo aún por escribir.

El caso es que, por unas cosas u otras, el paisaje de la Calle Real ha cambiado mucho. Descenso de natalidad, internet hundiendo la venta de todo lo que huela a papel, tiendas donde poder comprar helados en formato familiar de forma mucho más económica, guerra al azúcar… Un cúmulo de motivos para que solo quede un puesto funcionando junto con los de la ONCE, que también viven su particular guerra contra las casas de apuestas ya sean presenciales o virtuales, amén de los múltiples tipos de loterías que surgieron hasta finales de milenio.


Los Kioskos de la ONCE son "La Resistencia"

La desaparición de estos puestos, no es más que el espejo en el que se refleja la continua decadencia y evolución de un pueblo joven y dinámico a una ciudad vetusta y enquistada donde la dejadez y la desidia marcan el ritmo sin darnos cuenta y donde el tiempo causa estragos.

En fin, que si te quieres comer un helado te tienes que ir a buscar una tienda regentada por un asiático o lo llevas claro. Y es que de heladerías artesanas no es que estemos bien surtidos precisamente. Un gran lunar en “La Capital de la Sierra”. Esa capitalidad que ya hace mucho que nos viene grande y por la que ya casi ni paseamos para darnos cuenta de como ha cambiado por más que tratemos de mirar para otro lado.

miércoles, 28 de abril de 2021

Ruta de la tapa 2021

Haciendo el deporte nacional en el que se ha convertido el “tontear con el móvil” y pasarte largos ratos viendo información que te llega en cascada al mismo, el pasado jueves por la tarde me veo sorprendido por una comunicación en un grupo de Facebook de un usuario al cual no sigo.

Se trataba de un local de hostelería anunciando la edición de este año de la Ruta de la Tapa. Me quedo un poco perplejo, pero como estoy fuera no me puedo poner a “bichear” sobre el asunto, pero me pica enormemente la curiosidad. ¿Cómo es posible que siguiendo si no todas, casi todas las RRSS del Ayuntamiento no haya recibido con anterioridad esa información a falta de menos de 24h para dar comienzo?

Entro en la web  www.villalbaactiva.com que es a la que hace referencia el cartel que ha colgado ese local y no hay ni rastro del tema. Se supone que el Ayuntamiento es el máximo impulsor de la iniciativa y el que da respaldo y apoyo publicitario y de difusión y sin embargo en las horas previas la información es cero. Lo cual me lleva a lo que ya he comentado en otros eventos organizados o respaldados por el Ayuntamiento, que no se trata solo de que se hagan pocas cosas y que las que se hacen se hagan de aquella manera, es que luego no se saben vender y poner en valor.


Pero antes de analizar más aspectos de la Ruta, estudiemos el contexto.

Está claro que aún no hemos superado la pandemia y que el fomentar actuaciones que impliquen un aumento de la movilidad no es tema baladí y más cuando estamos luchando contra el estallido de una tercera ola sin casi habernos repuesto de los terroríficos datos de la segunda. Pero no menos cierto es que la hostelería necesita algo más que un empujoncito después de llevar más de un año en el que en el mejor de los casos ha podido trabajar al ralentí.

¿Era este el mejor momento para llevar a cabo una acción de este tipo? Pues seguro que no nos vamos a poner de acuerdo, pues unos pensaran que es un “acto suicida” estando como estamos, mientras que otros pensaran que ahora más que nunca, pues, aunque en otro momento se le pudiese sacar más repercusión y más rédito económico, ahora mismo cualquier impulso es poco y será bien recibido. Y quién sabe si el dejarlo para el verano no sería demasiado tarde para unos cuantos viendo cómo van cayendo locales poco a poco.

Así pues, creo que lo mejor es apelar al buen criterio de cada uno y a la responsabilidad de todos. De los hosteleros en garantizar al máximo las condiciones para que sus establecimientos sean seguros y a los clientes en que hagamos uso de sus servicios respetando todos protocolos que ya conocemos. Distancia, mascarilla cuando no se consume, etc.

Así que todo este contexto nos lleva a una situación tremendamente extraña para el desarrollo de este evento, hasta el punto de que se dará la contradicción extrema de una Ruta de la Tapa sin servicio en barra, algo realmente inconcebible en otras circunstancias.

Como decía anteriormente, a menos de 24h para que arrancase el evento no había ninguna comunicación oficial por parte del Ayuntamiento en sus redes sociales.  Ya con el evento arrancado sí que hemos podido consultar algunos de los aspectos básicos de la ruta como son los horarios de los locales (este año se supone que puedes degustar la tapa en cualquier día a cualquier hora dentro de sus horarios habituales). Recordemos que ha habido ediciones en las que el horario se limitó a los fines de semana.

Sin embargo, no hay ninguna mención hacia el coste de la tapa, algo que no suele suceder en este tipo de eventos, pues la mayoría de las veces llevan un precio cerrado y homogéneo en toda la ruta. Me han soplado por ahí que rondan precios entre los 2 y los 2.50€. Si se confirman, me parecen precios muy accesibles dada la presentación y la calidad que se ve en la publicidad de la web. Parece que han quedado atrás los tiempos en los que las tapas eran unos calamares rebozados o cosas muy simples y sin imaginación al más puro estilo “salchipapa”.

Esto último me parece muy interesante, pues es una apuesta clara de los hosteleros que participan en el evento (a pesar de ausencias muy destacadas) para ofrecernos una carta de presentación distinta a la habitual y quién sabe si alguno decidirá incluso hacer algún cambio en sus cartas o sus dinámicas de trabajo a raíz de su experiencia en la ruta y de esta manera encontrar nuevas vías hacia el éxito. Al contrario que en otros años, el hostelero ha arriesgado (tal vez porque tiene poco que perder dadas las circunstancias) y se ha lanzado a la aventura que esperemos sea exitosa. 21 propuestas detrás de las que hay mucho trabajo e ilusión tras un año muy complicado.

sábado, 10 de abril de 2021

Torrijeando

Torrijas de Nunos
Pues ya ha pasado otra de las fechas marcadas en rojo en el calendario, la Semana Santa. Ha sido la segunda vivida en mitad de la pandemia y esperemos que sea la última, pero a día de hoy todo sigue moviéndose en el terreno de la incertidumbre y las especulaciones.

Con respecto a la del año pasado hemos ganado en movilidad pues, aunque hemos tenido el Estado de Alarma con sus toques de queda y los cierres perimetrales autonómicos, al menos dentro de nuestra Comunidad Autónoma nos hemos podido mover, que recordemos que el año pasado a estas alturas estábamos en casita saliendo solo para lo imprescindible, que para muchos era poco más que hacer la compra de alimentación y tirar la basura.

Ha sido una Semana Santa un tanto extraña sin procesiones de Cristos, Marías Magdalenas y demás iconografía eclesiastica y con las peregrinaciones por la A6 notablemente reducidas. Así que, a falta de poder disfrutar de placeres mayores, nos hemos tenido que encomendar a los placeres más accesibles como el de disfrutar de unas buenas torrijas.

Y es que cuando llegan estas fechas, las RRSS se pueblan de imágenes del famoso dulce y se empieza a preguntar en donde se puede comer la mejor torrija. Algo parecido a lo que sucede en Reyes con el tradicional roscón. Sin embargo, aquí los obradores juegan con el inconveniente de tener que luchar contra las tradicionales recetas que van pasando de generación en generación y que hacen que una gran parte de la gente se hagan ellos mismos el famoso postre, pues la receta no es tan complicada como la del dulce navideño.

Así que en contra de mi “no dieta”, recopilé algunos lugares donde leí críticas muy favorables sobre la calidad de sus torrijas con la idea de probar alguna de ellas, a pesar de que en casa había un buen arsenal.

De un tiempo a esta parte, la torrija se ha ido convirtiendo en un elemento pujante en la carta de postres de algunos de los mejores restaurantes. Unas torrijas de diseño que cada vez se alejan más del dulce austero del que disfrutaban nuestros padres.

Particularmente soy reacio a tomar ese dulce cuando salgo fuera, pues han sido bastante más los patinazos que los aciertos. Por no hablar de hace un par de años cuando bajamos a Madrid a probar las de uno de los obradores más famosos “Nunos”, que se suponía había ganado el galardón a la mejor torrija en el año anterior. Pues bien, las torrijas no eran tan excepcionales ni guardaban mucha relación con el espíritu del dulce tradicional. Eso sí, la ostia al bolsillo era para enmarcar el ticket, pues al venderlas al peso no te podías hacer una idea de la magnitud del ostión.

Por lo cual y ante los precedentes ya mencionados, este año apostamos por opciones más clásicas como la de Paco Pastel (San Lorenzo de El Escorial) que había ganado el premio a la mejor torrija de Madrid de este año, la de Hernández (Guadarrama) que también había sido bastante nombrada en RRSS y de la que mi cómplice de fechorías se declara admiradora y finalmente la de la Cafetería Barquín.

Así que, puestos a la faena de la cata, deciros que la de Paco Pastel es una gran torrija de estilo tradicional. ¿La mejor? Pues sinceramente en mi opinión no, pues presenta una dominancia del aceite excesiva. Ya sabemos que es un dulce frito y que la presencia del aceite es tan ineludible como las calorías que aporta, pero en mi opinión se hace excesivo

Torrijas de Paco Pastel

En cuanto a la de Hernández, puedo corroborar como muchos decían en RRSS que es la gran torrija tradicional de la Sierra. Al contrario que en la de Paco Pastel, en esta no se aprecia el sabor del aceite pues queda borrado por completo por la emulsión de leche, azúcar, etc. en la que casi nada la torrija. Por ponerle algún pero, la canela es casi imperceptible, pero eso también pasa en la de Paco Pastel y en casi todas las torrijas que he probado últimamente.

exterior cafetería Barquin
Y por último, la torrija de la Cafetería Barquín, que fue la primera en caer y de la que no dispongo de testimonio gráfico. Lo primero destacar que si he elegido esta y no la de un obrador de pastelería, es debido a las inmejorables referencias de las que gozaba. Es curioso que un lugar como este se vea apoyado de forma tan unánime y ante un público tan heterogéneo en las RRSS. Debo destacar que me costó convencer a mi alter ego en temas de glotonería de que diésemos una oportunidad a este lugar, pues las apariencias no le atraían, pero ya le dije que si tanta gente estaba compartiendo la misma opinión y ese lugar no se caracterizaba por tener “hooligans” en las RRSS, es que algo tenía que haber.

Y es que cuando uno ve la decadencia generalizada en nuestro municipio y de pronto se encuentra con ciertos locales que aguantan estoicamente al pie del cañón, es que tienen algo especial o gozan de alguna especialidad que les hace casi únicos y que respalda el que sigan ahí contra viento y marea, aguantando tempestades y pandemias.

Torrijas de Hernandez
Y efectivamente, su torrija poco tenía que envidiar a las que tanto alardean de premios otorgados bajo sabe dios qué criterio. Una torrija muy correcta en su textura y sabor y de grandes dimensiones. Más fina que las anteriores, especialmente que la de Paco Pastel, pero todo ello debido a que el pan está cortado de forma más sesgada. Nos comentó la encargada del local que ya habían servido más de 400 torrijas en las dos semanas previas a la Semana Santa y eso que se quedaron sin pan, pues lo traían de fuera de Villalba. Eso os da una idea del volumen de trabajo y el éxito del producto, pues seguramente que finalizada la campaña, esa cifra se habrá doblado sin problemas. Y yo bien que me alegro de que un negocio humilde y sin florituras goce del éxito que tantas veces les negamos por aquello de que menospreciemos lo nuestro o valoremos por encima de lo que se merece el postureo.

Pero si este año y en esta entrada he decidido irme por lo clásico en cuanto a las versiones del dulce, estaría mintiendo si no hago mención a la pequeña licencia que me permití en la mejor heladería
de Madrid de la cual tenemos sucursal a pocos kilómetros en el vecino pueblo de Torrelodones. Y es que gracias a esa heladería uno puede paliar una de las grandes carencias de "La Capital de la Sierra", la falta de una heladería como es debido. Pues bien, después de una cola de cerca de 15' pude degustar su helado de torrija con ron, también tenían de torrija sola, pero si habíamos ido a jugar...

Por cierto, si esta “entrada glotona” te ha gustado, tal vez te interese la serie que dediqué a la búsqueda de la mejor palmera de chocolate de Collado Villalba.

domingo, 13 de diciembre de 2020

Resumen 2020 II (Abril - Junio)

 A pesar de estar en lo más crítico del estado de alarma decretado por el gobierno central, decidí meter alguna entrada relativa a la actualidad de Collado Villalba. Por un lado, había necesidad de hablar de algo distinto al Covid y, por otro lado, no quería dejar de lado lo que era un tema clave en la actualidad y el futuro de Collado Villalba. Así que era momento de publicar el resultado del sondeo realizado a fin de conocer el parecer de los vecinos respecto al giro de los acontecimientos en el tema de la ubicación del mercadillo de Collado Villalba. Un cambio que recuerden, le llevaba de forma definitiva desde la ubicación de Los Belgas al Polígono P29.

Pero el Covid seguía muy presente en casi todo lo que sucedía en esas fechas y así, la siguiente entrada fue un poco melancólica, pues miraba con nostalgia hacia lo que deberían haber sido las primeras fiestas de nuestro municipio, las fiestas de El Gorronal. Pero no estaba el horno para bollos y ya se tenía claro, que el volver a tener fiestas y eventos masivos iba para largo.

El Covid, siempre el Covid… Presente en casi todo de una forma u otra durante el mes de abril. Responsable de que las obras de remodelación de la Plaza de los Belgas se retrasasen aún un poco más. Pero ya por aquel entonces y gracias a las fotos de perspectivas privilegiadas de algún vecino, podíamos tener un esbozo del resultado final que resultaría de la polémica remodelación. El número de detractores de la obra iba subiendo, pues algunos pensaban que iban a plantar allí una especie de Amazonas y vieron sus sueños frustrados y otros veían que el gran espacio de la plaza iba a quedar reducido, así como otras deficiencias en materia de accesibilidad, etc.

Entrabamos en el mes de mayo, un mes crucial para el devenir de los próximos tres años de nuestro municipio, pues en este mes se aprobaron los presupuestos municipales a pesar de la falta de consenso y las diferentes posturas de las distintas formaciones políticas. Se hacía necesario el empezar a funcionar y más con lo que tenemos encima. Otra cosa es como se ha realizado el viaje, pues al final cogieron a la “autostopista” y no solo eso, sino que le han dejado conducir sin carnet.

A raíz de la aprobación de los presupuestos y visto el desarrollo de la pandemia y la crisis económica que irremediablemente se nos venía encima, eché la vista atrás e hice un pequeño repaso de algunas de esas obras en las que nuestros dirigentes han dilapidado buenos miles de euros y lo bien que nos habrían venido para combatir al Covid.

Pero llegados a este punto en el que uno estaba continuamente amargado por el devenir de los acontecimientos, se hacía imperioso el tratar de dar un giro al blog hacia una temática más amable y de paso, si era posible, tratar de animar al pequeño empresario local.

Y para ello decidí hacer una serie de entradas dedicadas a la búsqueda de la mejor palmera de chocolate de nuestro municipio. Era una serie que ya venía trabajando desde finales del 2019, pues la cata y análisis de tanto dulce debía de hacerse minuciosamente y evitando el ingreso por un coma diabético en el hospital. Espero que disfrutaseis tanto como yo de dichas entradas, aunque para ello hayáis tenido que engordar algún kilito para contrastar vuestro parecer con el mío.

Pero tras publicar las partes II y III de dicha serie, hice un pequeño paréntesis para hacer referencia a la despedida de Domingo Gómez, el de“Casa Domingo”. Y es que la gran nota de despedida y homenaje que le escribió el amigo Jaime Fresno, que tantas y tantas veces ha inspirado entradas de mi blog, me puso en bandeja el recordar a muchas de esas personas que han formado parte de nuestro pasado por estar al frente de esos pequeños negocios desaparecidos u olvidados y a los que hemos añorado tanto en estos tiempos en los que la proximidad en el comercio se volvió tan importante.

Y para cerrar el mes de mayo, decidí hacer una entrada tratando de comparar las medidas que había tomado nuestro municipio en la lucha contra el Covid con las que me iban llegando de municipios vecinos. Una vez más, jugábamos para evitar el descenso, muy lejos de la Champions.

Y arrancamos el mes de junio con una de las grandes noticias del año, el paso al equipo de gobierno de la concejala de Vecinos por Collado Villalba, lo que dejaba al partido echo jirones y dejaba bien claro, que el papel de bisagra que se le suponía iba a tener el partido, se había convertido en anécdota, pues las decisiones a partir de ese momento iban a girar todas en un mismo sentido, el sentido del poder. Entre otras cosas, reflexione sobre lo importante que es que los dirigentes municipales hayan mamado un mínimo de la cultura popular e historia del municipio en el que pretenden gobernar, algo que no sucede con la citada concejala.

Y claro, esto llevaba a una encuesta sobre el rumbo que iba a tomar la formación “Vecinos por Collado Villalba” a la que siguió otra encuesta en la que traté de ver como habían sido los hábitos de los vecinos villalbinos durante ese periodo de tiempo en el que estuvimos confinados cuyos resultados dieron lugar a una entrada posterior.

Y tras esto el dulce colofón de la entrada que ponía fin a la serie dedicada a la búsqueda de la mejor palmera de chocolate de ColladoVillalba. Un dulce colofón que coincidía con la llegada de la “Nueva Normalidad” o el fin de la desescalada de la primera ola del Covid. Pero eso ya será tema del siguiente resumen.

domingo, 21 de junio de 2020

Buscando la mejor palmera de chocolate IV

Tras una serie de entradas con otras temáticas, recupero la búsqueda de la mejor palmera de chocolate de Collado Villalba. Para los despistados, recordaros que podéis ver la entradas anteriores parte 1, parte 2, parte 3.

Panaché. Cafetería situada en la famosa calle Batalla de Bailén 10. Se trata de una cafetería más o menos amplia y que iba ganando clientela muy lentamente. No se trata de un lugar especialmente confortable para pasar la tarde, pero si era muy usado por gente mayor y estudiantes de la biblioteca por sus ofertas de meriendas y las tarjetas de fidelización.

Al revés de lo que comentaba en otros casos, aquí los mostradores son muy grandes, lo que les permite exponer un gran abanico de productos y aquí sí que vemos una gran presencia de palmeras y de distintos sabores, azúcar, chocolate, mixta de dos chocolates, fresa… ¿a qué les recuerda esto?
Su palmera es de grandes dimensiones, la mayor de las que he podido probar durante la cata y el baño de chocolate es generoso. Así que poco que objetar a una presentación casi perfecta (9)

observar como sube el hojaldre en su parte posterior

El hojaldre está bastante hecho, pero pese a todo está suelto, laminado y crujiente. Tal vez le faltaría un punto de sabor respecto a la de Candela, pero está realmente bueno y también tiene un punto de caramelización en su reverso que se presenta más subido que en otras palmeras. (8,5)

El chocolate del bañado es abundante y si tenemos además en cuenta que el hojaldre está muy subido, esto le hace que penetre en las (depresiones) de esos puntos más elevados del mismo y te encuentres con “tochos” de importante calibre. Se me olvida un dato importante, se trata de chocolate fondant, del que ya os dije que me declaraba fan máximo. (9,5)



Punto fuerte: Textura del hojaldre y su chocolate fondant.
Así que estamos ante una gran palmera, que sin duda va a sorprender a muchos de los que se acerquen a probarla tras leer esta serie de entradas, pues se asemeja mucho a la que me habéis recomendado unos cuantos seguidores y que para mí figura en el top de la excelencia, Paco Pastel en San Lorenzo de El Escorial. Pero como digo, esta alcanza una calidad y acabados similares, por lo que el pagar un poco más que en otros establecimientos de Villalba está justificado y el 9 en su calificación global está justificado.


Alvacín. Pastelería ubicada en la emblemática Plaza de los Cuatro Caños. Tal vez la pastelería de corte más tradicional de nuestro municipio.

.El hojaldre de la palmera está muy tostado y suelto. Tal vez se le echa un poco en falta algo más de sabor. ¿Falta de mantequilla?

Detalle laminado del hojaldre
El baño del chocolate no destaca especialmente por su cantidad, aunque hay que reconocer que está bueno, aunque sin llegar a ser extraordinario. El que el baño no sea generoso hace que al final el sabor dominante sea el del tueste del hojaldre, algo que a mí no me entusiasma precisamente.
Una buena palmera sin más, donde el punto fuerte es lo suelto que está el hojaldre.




Pica, Pica 1€. Es la barra de cafetería que se ubica en el hall de la segunda planta de la Estación de Tren.
Al igual que en el caso del Hospital, estamos ante una “mención especial” que podríamos considerar fuera de concurso, pues está claro que no se hacen en el lugar y que las compran a algún obrador industrial o muy grande. Sin embargo, he tenido a bien el incluirla en la entrada, pues tiene cosas para no dejarla pasar por alto a pesar de que se ha convertido en algo difícil poder comprar algo ahí desde que han puesto los nuevos tornos, pues sin billete no hay acceso.
De dimensiones más que correctas, su hojaldre esta suelto, aunque no destaque especialmente por su sabor, algo que se ve compensado con creces por el baño de chocolate, que es de buena cantidad, pero sobretodo, que destaca por ser chocolate fondant, del que, si todavía no os habéis dado cuenta, soy un fan declarado.
Así pues, aunque sea industrial, su tamaño, precio y el chocolate fondant, le hacen ser una opción más que interesante. La mejor opción calidad-precio.




Pues hasta aquí mi busqueda de la mejor palmera de chocolate de Collado Villalba. ¿Os ha parecido interesante esta serie de entradas? ¿Me "he comido" alguna que no ha aparecido en las reseñas?
Comentar por aquí cualquier cosa.







jueves, 14 de mayo de 2020

Buscando la mejor palmera de chocolate (III)

Si aún no has vistos las dos entradas anteriores, te recomiendo que les pegues un vistazo en los siguientes enlaces. Parte 1, Parte 2 y así conocer más sitios y los criterios de evaluación.

Somos Pan: Ubicada en la esquina frente a los juzgados, ha sido un intento de boutique del pan que no ha terminado de cuajar. Una pequeña cafetería en la que hasta ahora ha sido una zona de las de mayor éxito comercial del municipio.

La palmera es de apariencia más pequeña que la mayoría de sus competidoras, pues es muy recogida en su forma en lugar de ser más alargada. Me extraño mucho la poca visibilidad que le dan a este producto cuando es un básico en cualquier obrador. Tan poca visibilidad me hace pensar que no fabrican mucha cantidad, algo que hace bajar la rentabilidad del producto (salvo que este sea comprado a terceros por lo laborioso de hornear y bañar tan pocas unidades cada día) pero me aseguran que si son artesanales. Así que a la presentación podemos darle un 7

El hojaldre está muy tierno y poco hecho y no se aprecian notas de sabor especialmente destacables. Su particularidad es que el reverso del mismo esta algo así como almibarado, no llega a ser el azúcar caramelizado que presenta la de Candela. Por lo que le podemos poner un 6.

El bañado del chocolate es correcto en su cantidad. Sin embargo, volvemos a toparnos con un chocolate que no aporta nada especial, por lo que su calificación es de un 6.

No estamos ni mucho menos ante un mal producto, pero su precio está totalmente injustificado si lo comparamos al de sus competidores. No es la peor palmera del análisis, pero sí recibe la de peor nota por su relación calidad vs precio (4).
Actualización 20-06-20. Desde hace unos días, este negocio se llama Pan y Limón. Desconozco si el cambio afecta solo al nombre o también a la propiedad u otros temas operativos del negocio.


Rosquipan: Ese pequeño obrador sin apenas escaparate por el que hemos pasado cientos de veces al dirigirnos a la Plaza de los Belgas y al que tal vez no hemos prestado la atención que tal vez merecía debido a ese mismo motivo. Por si alguien no lo tiene ubicado aún, está en la calle Alejandro Alonso Pena 7. En este caso no me caben muchas dudas de que su producto sea artesanal, pues en muchas ocasiones he visto al dueño levantar el cierre poco antes de las 6.00AM o incluso estaba ya dentro trabajando. Además, el olor en más de una ocasión se escapa a la calle.

La presentación del ejemplar que cayó en mis manos fue un tanto particular, pues resultó ser casi rectangular. Pero por lo demás no estaba mal. Ya dije que entiendo que el hojaldre no obedece a las matemáticas, así que, aunque no sea especialmente llamativa, tiene un 7 en este capítulo.

El hojaldre es muy laminado y crujiente y tiene buen sabor, aunque no alcance las notas de sabor de las palmeras de otros competidores, si es un muy buen hojaldre. (8)
El chocolate está presente de forma correcta, no es escaso y su sabor está equilibrado, ni amargo ni insulso. (7)

Punto fuerte: La textura de su hojaldre.
Por todo lo anteriormente citado, y valorando muy positivamente lo ajustado de su precio, la valoración final de la palmera será un 7.5. P.D. Me ha chivado un pajarito, que en este lugar lo que no puede perderse uno son sus berlinas, algo donde el producto artesanal no ha logrado vencer en sabor al industrial ahora comercializado por Bimbo.


La Espiga de Oro. Situada justo frente al cementerio, es una pequeña pastelería que hasta ahora tenía 3 mesas altas si mal no recuerdo, pero que gozaba de una gran aceptación de público. Las veces que he estado allí, el trasiego de clientes comprando pan, bollos o helado en verano, es continuo. Ojo a esto último, porque me parece que tienen los mejores helados de Villalba, si bien es cierto que, debido a las pequeñas dimensiones del local no pueden ofrecer un gran abanico de sabores.

Buenas proporciones y un chocolate más o menos brillante, la convierten en una palmera de buena presentación. (7)

El hojaldre está crujiente y muy ligeramente caramelizado en el reverso, lástima que no esté todo lo suelto que debería y quede un poco apelmazado amén de no tener un sabor especial. (6)

El chocolate con el que está bañada es bastante sabroso y atractivo por su brillo (7)

Así que estamos ante una palmera que, sin ser espectacular, si resulta muy equilibrada en todos los aspectos, desde el estético al precio, pues es bastante económica, por lo que su nota final pasa holgadamente del aprobado (7,5)




lunes, 11 de mayo de 2020

Buscando la mejor palmera de chocolate (II)


 Si aún no has visto la primera entrega de la serie, haz click aquí.

Pastelería Segado, con varias delegaciones en distintos municipios, es especialmente conocida por su despacho en el C.C. Los Olivos, aunque en nuestro municipio también tiene otro despacho frente al ambulatorio de Los Madroños.

Era uno de los lugares al cual le tenía más ganas, pues había probado algunas piezas de mini bollería, su ensaimada (que parece que es la estrella de este obrador junto con su tradicional Roscón de Reyes) y su pan, que me parece realmente bueno y al menos al paladar, es el que más me recuerda a un pan casero de toda la vida. Así que no podía faltar en el análisis.

Un tamaño correcto y un buen baño de chocolate bastante llamativo le confieren una presentación bastante notable, por lo que su puntuación en este apartado alcanza el 7.5.

El hojaldre presenta un laminado pobre, como si no se le hubiese dejado crecer o algo similar. Resulta hasta un poco apelmazado. Lamentándolo mucho, en este apartado tan importante le tengo que dejar en un 5.

El chocolate es de un sabor bastante intenso, recordándome incluso al de los famosos Donuts bombón.  Lo que le da una nota de un 6.

Punto fuerte: El precio
Así pues, tomando los tres parámetros y considerando su precio, la nota final que le otorgo, es un 6.


La cafetería del Hospital de Collado Villalba es un lugar al que a muchos no se les ocurriría ir a buscar un manjar como es una buena palmera de chocolate, sin embargo, tras leer en varias ocasiones por RRSS múltiples alabanzas hacia ellas, decidí que también debían ser incluidas en el análisis, por lo que en una visita que me tocó hacer, me pasé y la compré, aunque debemos considerar a esta palmera una "mención especial".

La presentación es buena y su tamaño también, así que el 7 en este apartado lo tiene.

El hojaldre está poco hecho (algo que a mí no me desagrada), no presenta una gran laminación ni está muy hueco precisamente. Así que aquí no le puedo otorgar más de un 6.

El chocolate con el que está bañado es chocolate fondant, como el de los famosos donuts de esa variedad. Ya sé que no es el de mejor calidad ni el más saludable, pero uno siente debilidad por esta variante de chocolate para los postres. Es sin duda, el toque original de esta palmera y lo que cautiva a tanta y tanta gente. Por supuesto, la puntuación es un 9 en este apartado.

Punto fuerte: El chocolate fondant.
Así que, si a estas cualidades le sumamos una muy buena relación calidad vs precio, esta palmera alcanza una calificación de 7.5.




La conocidísima cadena Granier que se encuentra ubicada donde hasta hace pocos años estaba ubicada la histórica Pastelería Hernández, es la siguiente parada en el “estudio goloso”.
Conocida la cadena por haber “tirado” los precios de productos como los croissants, hasta el punto de que muchas pastelerías históricas han tenido que cerrar tras ubicarse próximas a ellas y acusados de vender un producto que está en el límite entre lo artesanal y lo industrial, tuve mis dudas de incluirlo, pero al final opté por hacerlo, dando por supuesto, que usarán los obradores de la antigua pastelería y que al menos hornearan “in situ”.

La presencia de la palmera está bastante bien y su tamaño es adecuado, así que podemos darle un 7.

Presenta un hojaldre muy laminado y tremendamente crujiente que dificulta el partirla por donde una quiera y que provoca que al final se vaya “obedeciendo” a la lámina de hojaldre. Ese punto extra crujiente va muy condicionado por ser bastante seco y además no presenta ningún matiz de sabor. Con diferencia el peor hojaldre de todas las palmeras del análisis, por lo que con un 4 irá más que servida.

Por el contrario, el chocolate sí que tiene un sabor bastante intenso que ayuda a compensar el bajo nivel del hojaldre, que no nos olvidemos, es la base principal de una buena palmera. Así que el chocolate puede ser calificado con un 6.

Punto fuerte: Su precio.
Para finalizar, podemos considerar que es una buena opción de compra por su precio, que no por su calidad, y por ello la calificación final es de un 5.



sábado, 9 de mayo de 2020

Buscando la mejor palmera de chocolate (I)





Vaya por delante, que esta entrada está elaborada con datos recopilados entre los meses de octubre y enero, pero debido a las fechas navideñas, la saturación laboral y el tsunami del “hideputa” del Covid-19, aún no me había puesto manos a la obra. Espero que los datos sigan vigentes, en especial en lo que se refiere a que el negocio analizado en cuestión siga en funcionamiento, algo que va a ser todo un triunfo dadas las circunstancias.

La motivación que me movió a realizar la entrada, fue la de poder analizar si el peor enemigo de Collado Villalba somos los propios villalbinos. El hasta qué punto ponderamos lo de fuera y despreciamos lo de aquí. Y ya de paso, si me encontraba alguna grata sorpresa, pues mejor que mejor.
Así, me lancé a la búsqueda de la mejor palmera de chocolate de Collado Villalba.

Vaya por delante, que es muy difícil de valorar un producto como ese, pues en mi opinión, un porcentaje elevadísimo de la calidad del acabado del mismo se basa en que este reciente. El mejor pastel o bollo del mejor obrador, no tiene nada que ver a las pocas horas de salir del horno con lo que te encuentras si te lo comes al día siguiente para desayunar. Por otro lado, el hojaldre no obedece a matemáticas exactas y una vez sube más y otras menos o incluso adopta formas distintas por lo que las dimensiones solo pueden considerarse como algo orientativo.

Como el punto de horneado un día puede ser un punto más y otro un punto menos y variar el producto de forma radical. Así que el análisis debe ser tomado con la amplitud de miras de todo lo detallado anteriormente.

Por cierto, entre los productos analizados, no he incluido ninguna cadena de supermercados, pues me consta que la mayoría son productos descongelados que ni tan siquiera se hornean en sus tiendas de la localidad. Algunos si me consta que los hornean y bañan aquí, pero en el caso de otros no lo tengo tan claro. Además, esto no distorsionará tanto el análisis en el factor precio, pues no juegan en la misma liga y bajo las mismas condiciones. En la calificación final he decidido dar importancia a la relación calidad-precio, por lo que no busquéis medias aritméticas. Por cierto, y para que sirva de orientación, en mi paladar, lo más parecido a una palmera perfecta es la de Paco Pastel (San Lorenzo de El Escorial) o la famosa cadena Viena Capellanes.

Así que vamos a la faena.

La Cafetería Candela es una excepción dentro de este análisis, pues técnicamente no se encuentra ubicada en nuestro municipio sino en Alpedrete, ya que su domicilio está en la Avda. Reina Victoria nº26 en el barrio de Los Negrales, justo al pasar el puente peatonal de acceso del barrio al apeadero. Sin embargo, es muy conocida por muchos villalbinos, en especial por algunos deportistas que aprovechan su terraza para reponer fuerzas después del esfuerzo de un largo entrenamiento.

Hecha la aclaración, hay que destacar, que la foto muestra una palmera un poco dañada por el transporte del local al domicilio, aunque normalmente es una palmera que no destaca precisamente por tener “formas perfectas”. Es por ello por lo que en la presentación le otorgo una calificación de 7 a pesar de sus generosas dimensiones.

El hojaldre de esta palmera es su punto fuerte, pues, aunque está muy hecho, se le aprecian perfectamente las notas de mantequilla y presenta un buen laminado y un punto crujiente muy destacado. Otro punto a destacar, es la caramelización de su reverso y por todo ello, en este capítulo la podemos puntuar con un 9.

Finalmente, el chocolate negro le confiere un cierto punto amargo que a lo mejor no sea del agrado de algunas personas, pero tampoco es un amargor extremo, por lo que el bañado de la misma puede ser considerado como para un 8.

Punto fuerte: El hojaldre
Por todo ello y sometida a la relación Calidad vs Precio, la puntuación final de la palmera de Cafetería Candela, es de un 8.5






Sweet Dreams, cafetería ubicada en la esquina frente a la Parroquia de la Santísima Trinidad y muy próxima a la estación. Ubicación óptima para un negocio de este tipo.

Se llevaron la última del mostrador justo ante mis narices, por lo que solo quedaban de las mixtas (chocolate con leche y chocolate blanco). Afortunadamente, al preguntar al empleado me dijo que tenía más dentro del obrador y me sacó una, por lo que me figuro que estaba bastante reciente.

El tamaño de esta palmera es bastante correcto y su apariencia muy buena, por lo que visualmente resulta muy atractiva y le otorgo un 9.

El hojaldre, sin embargo, no presentaba una buena laminación y estaba un poco seco, algo que me defraudó al estar recién sacada del obrador. Por esto y por la falta de sabor del mismo, debo decir que no le puedo otorgar más de un 6.


El bañado del chocolate es generoso y destaca por el brillo del mismo, algo que no se si va relacionado con la calidad del mismo (porcentaje de cacao y/o manteca de cacao) o con el no haber sufrido cambios de temperatura bruscos. Sé que la manteca de cacao es extremadamente sensible a estos cambios. Ese color blanquecino que adquiere una tableta de chocolate cuando la metes en la nevera, viene dado porque la manteca tiene distinta densidad y sube hacia arriba separándose del resto de ingredientes.  Sin embargo, todo queda en un aspecto meramente visual y no me aporta ningún tipo de matiz de sabor destacado, por lo que en este capítulo lo califico con un 6.



Punto fuerte: Relación Calidad vs Precio.
Por todo lo citado anteriormente, la calificación global la dejaré en un 6.5, pues la relación calidad precio es muy competitiva.

viernes, 17 de agosto de 2018

Otra seña más...


Cartel anunciador del cierre de Pastelería Hernandez
Un año más, los calores, el cansancio y las vacaciones de otros y las consecuencias derivadas de ellas, provocan que la actualización del blog se convierta en algo pesado y complicado de llevar a cabo a pesar de que noticias y motivos para ello existan.

Sin ir más lejos, la semana pasada perdimos a uno de los villalbinos más notables de la historia reciente y de la más lejana en el tiempo, pues no en balde, fue él quien puso imágenes a aquella parte de la historia de la que casi no existe testimonio gráfico. Sin duda, Julián Redondo era merecedor de un espacio en el blog, pero no llegue a conocer a la persona y al personaje lo suficiente como para poder hacer un juicio del mismo o de su obra y no estoy por la labor de sumarme al carro de un homenaje hipócrita. Ya dedique en su momento una entrada con motivo de una de sus últimas exposiciones y lancé una propuesta al equipo de gobierno para que se rindiese un homenaje “en vida” a Julián.

Pero la vida sigue, aunque a veces no lo parezca, en nuestro decadente pueblo. Un pueblo que como he venido diciendo desde hace tiempo, no solo no avanza, sino que va perdiendo sus señas de identidad a pasos agigantados. Aquella transición de finales de los 80’s y primeros 90’s que nos llevó a pasar de ser un pequeño pueblo a una pequeña ciudad, ha ido derivando a un declive y una oscuridad que contagia hasta el ánimo de los vecinos cuando pasean por sus calles.

La llegada de importantes marcas comerciales a nuestro municipio supuso un tirón para el comercio y la creación de empleo en su momento, sin embargo la digestión está siendo muy pesada, pues como suele pasar en estos casos, el pequeño comercio sufre mucho en esta guerra tan desigual y dinámica.

Con el cierre del mes de julio también llego el cierre a otro negocio mítico de Collado Villalba, el de la Pastelería Hernández. Décadas de años endulzando la vida no solo a los vecinos de Villalba, sino a los de buena parte de la Sierra. Aún recuerdo cuando de niño, el premio por mi “buen comportamiento” era el comprarme una bamba de nata a la salida de misa.

Está claro que ni el marco ni los gustos son los mismos que hace décadas. Posiblemente ese sea uno de los motivos por los que el negocio no haya podido continuar. Ciertamente cuando pasaba por la puerta de la pastelería, rara vez su escaparate me seducía, lo que es realmente preocupante tratándose de un goloso enfermizo como es mi caso. Y no es que yo sea de los muffins o los cupcakes, pero algo me fallaba y por ello ni recuerdo cuando fue la última vez que compré algo en la pastelería (posiblemente fuese incluso de la mano de mis padres). El caso es que con este cierre sumado al de la pastelería de “El Rubio” en El Gorronal hace unos años, pone muy difícil la vida a los golosos, que tenemos como único punto de referencia a "Segado" y “La Espiga de Oro”, que por cierto, tiene también los que en mi opinión son los mejores helados de nuestro pueblo, otra gran cuenta pendiente de Villalba. Cuando quiero comer un buen helado aprovecho mis pasos por Torrelodones o por Guadarrama, donde si hay helados artesanos de calidad.

Interior de "La Espiga de Oro"


Y me surge la gran pregunta ¿por qué motivo en Villalba no hay una buena pastelería o buena heladería, como tampoco hay buenos bares de pinchos, terrazas para tomar una buena copa o cocktail, etc.?

Muy sencillo diagnóstico, pero difícil tratamiento. En Villalba se instaló hace tiempo la mediocridad y no se premia al innovador (poquísimas excepciones hay). A pagar más de 2€ por una cerveza se le llama inmediatamente robo sin mirar todo lo que rodea el lugar y sus servicios. La gente ha primado el precio sobre la calidad hasta puntos realmente preocupantes y como suele ocurrir, la mediocridad llama a la mediocridad. Nos hemos instalado en ella y somos en cierto modo cómplices de que se haya adueñado de nosotros y nuestro pueblo. Somos corresponsables del abandono y tristeza del pueblo, no podemos echar la culpa de todo al Ayuntamiento, aunque desde luego todos los pasos dados han sido para acercarnos al acantilado.

Tenemos que ser nosotros los primeros en mirar por lo nuestro, busquemos esos reductos que pueden hacer resurgir un poco la alegría de ser villalbino. Hagamos hueco para los grandes y los pequeños. Nuestras economías no nos permiten a una gran mayoría el sueño utópico del comercio sostenible y esas cosas, pero de vez en cuando miremos alrededor y pongamos algo de nuestra parte en la balanza en lugar de tirarnos dardos envenenados por las RRSS de las que hacemos un uso tan poco productivo.

Sumemos y no dividamos, ese puede ser un buen primer paso.

domingo, 19 de noviembre de 2017

¿Quién quiere una tapa?

El otro día pude leer la entrada de un conocido “influencer” de lo que pasa en nuestro pueblo, que día sí, día también, da y reparte estopa a los responsables del rumbo de nuestro Ayuntamiento (una veces muy merecidas y otras no tanto), relativa a la Ruta de la Tapa.

El citado “comentarista” cargaba sus tintas contra la falta de apoyo del actual consistorio al evento, lo cual en parte es cierto, pero no comparto con él su punto de vista como que esto fuese algo maravilloso que haya arruinado el “Gobierno Pepero” de nuestro pueblo. Hasta donde yo recuerdo, este evento nunca ha funcionado bien por distintos motivos, algunos de los cuales ya desglose en entradas de hace unos cuantos años (I, II, III), por lo que el “fracaso” de nuestra ruta de la tapa tiene unos cuantos culpables.

Cierto es que por ejemplo ayudaría el tener algún tipo de apoyo del Ayuntamiento en cuanto al tema de transporte, pues la dispersión de los locales es enorme y no se puede ir de uno a otro fácilmente, lo que pone realmente difícil el poder cumplir con la ruta y disfrutar de la misma por aquello del “si bebes no conduzcas”. Pero no menos cierto es que se trata de una iniciativa privada y que debe ser el organizador el que le ponga la imaginación y la intervención del Ayuntamiento ser mínima. Estoy seguro que si se involucrase más el Ayuntamiento en “la agenda” del evento, no tardarían mucho en salir los que criticasen los tratos de favor y otras cosas, tuvieran o no razones fundadas para ello. Este mundo de las RRSS se las gasta así.

Pero lo que sí es evidente, es que el evento ha profundizado en algunos males del pasado y no ha sabido aprovechar el tirón del fenómeno “Masterchef”. Y eso que algunos de los fallos más garrafales se han corregido como el que para entrar en el concurso se pida un número más razonable de visitas, que la descripción de la tapa sea un poco más detallada y la presencia de una foto orientativa de la misma.  Pero como repito, la culpa creo que es un poco de todos y es un fracaso rotundo que solo participen 10 locales en este evento de un claro negocio al alza en otros lugares al abrigo de la moda por la cocina de diseño o las nuevas tendencias de fusión arropadas sobre la riqueza gastronómica de nuestro país. Así pues, repartámonos las culpas y cojamos cada uno la nuestra.  

  • En primer lugar el promotor principal del evento (CYE), que poco a poco ha ido perdiendo afiliados y que no ha conseguido que casi ningún local de los de toda la vida se haya involucrado en el evento. ¿Condiciones para participar en el proyecto leoninas? No sé, el caso es que pocos son los que participan y muy mejorable la comunicación del evento. No deja de ser algo recurrente en este pueblo el declive del movimiento asociativo “aburguesado” de los tiempos en que había dinero para todo sin mover un dedo.


  • El Ayuntamiento, por no haber sabido tutelar el proyecto o arroparlo convenientemente con una promoción más cuidada o supervisando la calidad del mismo. Da la impresión de que en este pueblo plantas un proyecto y les dices que van a venir 2000 personas y en cuanto les dices que no les cuesta nada ya se olvidan de mirar otros parámetros como seguridad, responsabilidades varias, calidad del evento, etc…



  • Los hosteleros del municipio. Es muy triste la bajísima participación de la hostelería local en este evento. Se de buena tinta que los números no les cuadran, pero es como cualquier otra inversión en publicidad, se hace con vistas a un retorno posterior. Los más clásicos porque no se ven forzados a recurrir a este método pues tienen una clientela fiel (aunque ojo que la clientela no es fiel en ningún negocio y el de la hostelería va por modas). Y los noveles porque el acceso al evento les sale por un pico por el canon de entrada (que no existe en otros municipios para participar en este tipo de eventos)


Este fracaso no hace más que poner de relieve que Collado Villalba nunca ha sido ni creo que lo sea, al menos en el medio plazo, un municipio con una hostelería potente. No hay muchos restaurantes de nivel y de estos se salta a la franquicia o al torrezno sin transición intermedia. Vamos, que el concepto tapa elaborada parece que va un poco reñido con nuestro municipio. Y mientras tanto, otros pueblos vecinos nos comen la tostada, o en este caso sería mejor decir “la tapa”. Este evento coincide con jornadas gastronómicas en Moral, Feria de la tapa en Torrelodones, etc…

  • Pero también somos culpables todos los vecinos, por no apoyar a nuestros negocios. Si no lo hacemos con aquellos más accesibles, imagínense las penurias que pasan aquellos que venden artículos de mayor valor. Hemos convertido a nuestro pueblo en “una plaza difícil” para el emprendedor. Criticamos hasta a nuestra familia y no ponemos en valor el trabajo de terceros y así nos va. Damos palos a tal o cual multinacional, a esta o aquella franquicia, pero como consumidores siempre nos ponemos del mismo lado (por economía o por seguir a las masas) y eso lleva a una pérdida de diversidad, oferta y claro está, reparto de riqueza.



miércoles, 15 de febrero de 2017

Emprendedores y nichos de mercado

Hace unos días me llamó la atención una conversación abierta en un famoso grupo de Facebook en el que se supone que la mayoría de quienes pertenecemos a él somos vecinos de Collado Villalba o tenemos un especial interés en lo que pasa en este nuestro pueblo.

Se trataba de una petición de opiniones por parte de uno de los miembros del grupo para tratar de sondear la viabilidad de un posible futuro negocio. La verdad es que me sorprendió el aluvión de ideas que llegaron y casi más que las aportaciones a la pregunta fuesen bastante constructivas o al menos eso me pareció a mí. Más que nada viendo lo que se cuece en el citado grupo, donde siempre están los mismos enredando con sus luchas particulares y sus guerras ideológicas.

Así que como he dicho, la “brain storm” me resultó bastante interesante.

La mayoría de las ideas de negocio propuestas por los integrantes del grupo fueron relacionadas con negocios de comercio y sobretodo de restauración, con las inevitables sugerencias entorno a las cadenas franquiciadas como protagonistas.

Hace años hice ya un pequeño análisis del comercio local

y la verdad ha cambiado algo el panorama con respecto a aquellos años, pero básicamente la perspectiva sigue siendo muy similar.

Con respecto a las grandes superficies o los comercios de franquicia, como ya dije en su momento por el famoso polígono comercial de la ITV, el campo está ya muy castigado y pocos son los que tienen músculo para acometer su incursión en nuestro municipio y de los pocos que lo tienen, la mayoría ya están implantados en la zona.

Así que vamos a centrarnos en lo que podríamos llamar la D.O. Villalba (Denominación de Origen Villalba). Y es que si acotamos el escenario de juego, podemos ver “oportunidades de negocio” para los emprendedores en nuestro pueblo. Pero claro está, la cosa no es tan fácil como a simple vista pudiese parecer, no todas las ideas son exportables de unos pueblos a otros. Cosas que pueden funcionar en localidades próximas a nuestro municipio, pueden no funcionar aquí.

Está claro que el nivel adquisitivo en Collado Villalba ha bajado o que este nuestro pueblo no está ya en el apartado de pueblo de “gente guapa”, sino que es más bien una ciudad dormitorio. Esto hace que las opciones de glamour se conviertan inmediatamente en opciones de riesgo si quieres fiar a ello tu negocio futuro. Es triste, pero en el polígono Europolis de Las Rozas y sus inmediaciones hay no menos de una decena de locales de restauración que funcionan muy bien en los que cenar no te baja de los 15-18€, si bien es cierto que la relación calidad precio de los que he probado es realmente buena, dejo a un lado el fenómeno “La Virgen”, donde el pillar un hueco es casi misión imposible a pesar de los 3€ por cerveza. Y el éxito de estos lugares ha facilitado la aparición de otros 4 o 5 locales de ocio nocturno que también funcionan realmente bien a rebufo de los primeros.

Pero claro, aquí estamos muy mal acostumbrados a la fritanga y la salchipapa. Pocos, muy pocos han sido los que se han atrevido a dar un paso adelante y tratar de innovar con cartas un poco originales, hamburguesas gourmet,  explorar a fondo el mundo de los vinos o las cervezas de tendencia… Así que todo está atenazado por las grandes franquicias (Vips, Foster, Sureña…) y algunos bares de los de toda la vida que no quieren o no necesitan complicarsela.

Así que el vecino que pidió sugerencias por el grupo seguía sin salir de su mar de dudas, hasta que se destapó otro curioso hilo en el debate. Y es que se empezó a hablar de negocios de hostelería pero más especializados, donde realmente puede haber un nicho interesante a explotar y para dinamizar la economía villalbina.

Así, se comenzó a hablar de lugares de zumos funcionales, bares especializados en bocadillos, cocinas de otros países más allá del cansino Kebab… Y se habló de arepas, quinoa, zumos vegetales, cocina vegana, bollería saludable… Y mira tú por donde, resulta que buena parte de esas cosas ya están en nuestro pueblo implantadas, pero los vecinos lo desconocemos. Cuando a la gente le hablas del Zoco, inmediatamente le viene a la cabeza la imagen de los años 80 y si bien es cierto que ya no es ni la sombra de lo que fue, sí que es cierto que hay algunos de esos negocios de auténticos emprendedores. Que la gente no conoce la panadería “Burguillo Melo”, donde poder degustar autentica repostería artesanal y así otros cuantos ejemplos más.

Esa es la ruta que en mi opinión debe seguir el que quiera tratar de hacerse hueco en un mundo como el de la hostelería en nuestro pueblo, lo demás es jugársela a los chinos o a la lotería. ¿Cómo competir a base de cañas con los precios de Los 100 montaditos, Indalo o Sureña? Imposible claro está.

Pero por otro lado, los que están del otro lado de la barra, deben tener muy en cuenta que este mundo es muy competitivo y que hay infinidad de facilidades para encontrar otras ofertas iguales o mejores solo a 15’ en coche o a golpe de teléfono o de internet, por lo que tienen que ser dinámicos en su oferta, innovar continuamente y dar a conocer sus productos a la mayor cantidad de gente posible. Y todo ello sin olvidar una relación calidad-precio acorde al producto ofertado.


En definitiva, mercado hay, pero hay que buscarlo y trabajarlo de manera eficiente y continua.