viernes, 29 de marzo de 2013

Encuesta sobre información local

En los tiempos que corren es muy importante estar bien informado.

 ¿Qué medio es el que usas tú?


¿Que medio usas para enterarte de la actualidad local?

domingo, 24 de marzo de 2013

Señas de identidad


Desde hace unas semanas, la asociación comercial local Adec Villalba Futura lleva haciendo promoción de su actividad deleitándonos con una recopilación de fotos antiguas de Collado Villalba que va mostrándonos en su muro de Facebook.

Para los que llevamos toda nuestra vida en el pueblo y hemos podido llegar a ver con nuestros propios ojos algunas de estas instantáneas, el poder volver a desempolvar los recuerdos de la fábrica de madera, las ovejas y vacas en la zona de Los Belgas, el paso de los Autocares Heras por una Calle Real con dos carriles por los que no pasarían dos coches de los actuales mientras el martillo de MADE marcaba el ritmo, es el recuerdo de tiempos que te hacen pensar que a pesar de los logros y avances, tal vez cualquier tiempo pasado no tiene porque ser peor que el actual y mas con la que tenemos encima.

Por eso se me plantea la cuestión de cuál es la imagen que guardáis intacta en vuestros baúl de los recuerdos o la que identificáis como seña inequívoca y diferencial de la historia de este nuestro pueblo.

Aquí os propongo unas cuantas. Yo tengo claro cual es la mia, ya que sin ella mi padre nunca habria llegado hasta aqui y no hubiese echado raices en Villalba.




¿Qué imagen antigua de Collado Villalba la considerais la mejor seña de identidad?

viernes, 22 de marzo de 2013

No hay palabras


Parece que el destino ha querido jugarme una mala pasada y es que si la última de las entradas al blog iba destinada a repasar el legado de las infraestructuras que se han ido construyendo en el pueblo, la providencia ha querido que yo haya sido testigo del legado que me marcará de por vida.

Según la confesión que se tenga, cada uno puede pensar que esta aquí en este mundo por una cosa u otra, pero una vez que estamos en él nuestra vida viene condicionada por muchos factores. No dejamos de ser más que una pequeña rama dentro de un árbol y mal asunto si la rama se troncha y se separa del tronco, porque nunca podrá echar raíces.

He tenido siempre claro que las raíces en las que se asentaba el resto del tronco eran de gran solidez y que entre todas las ramas formábamos un bonito árbol, que tal vez no era el más grande ni el más frondoso, pero que por el contrario sí que sería capaz de brotar incluso en un pedregal.

El paso del tiempo no para de hacer muescas en el físico y en el intelecto del ser humano. Sin embargo, siempre hay personas y hechos que marcan la personalidad de uno. Sin duda alguna es una suerte si a lo largo de tu vida las personas que te marcan el futuro tienen muy claro cuáles son sus principios y sus objetivos en  este mundo. Sobre todo si esos principios van encaminados a proteger a sus seres queridos.

He sido un privilegiado por haber sido de esos pocos que han recibido todo eso y mucho más que uno puede esperar de alguien. Tal vez no he tenido los grandes lujos de este mundo, pero sí que he tenido cosas que no se pueden comprar con dinero.

Me falta algo, hay huecos, espacios vacios… Sin embargo, si analizo todo con frialdad, el guión estaba escrito y el plan diseñado  ha salido conforme a su voluntad. Pueden haber fallado pequeñas cosas, pero la parte básica y elemental ha sido tal cual y no me queda ninguna duda de que así será por más que pasen los años. Su huella y su legado está ahí presente y solo puedo tratar de ser una mala copia, pero ese será un buen plan para el futuro.



lunes, 18 de marzo de 2013

En un lugar de la sierra...



Hace algún tiempo en este lugar que llamamos Collado Villalba se reflejaba el esplendor de una comarca que crecía tras los años de decadencia económica del final del régimen. La llegada de la democracia trajo muchos avances y progresos, algunos de los cuales hoy no se ven como tales, pero supusieron un gran cambio para la fisonomía del pueblo.

Atrás quedaron los años en los que Collado Villalba era un pueblo básicamente ganadero, para convertirse en un pueblo que con una fabrica importante como lo era por aquel entonces MADE y la gran cantidad de ferroviarios que vivían aquí, tenía el suficiente tamaño como para poder tener un entramado de negocios y comercios que diesen servicios a estos importantes colectivos.

Pero volviendo al eje de la entrada, que curiosamente no era sobre lo que tenía pensado escribir, lo cierto es que algunas veces asistimos a cambios históricos sin darnos cuenta. Evidentemente, la canalización del rio Guadarrama fue sin duda la mayor y más importante obra que se llevó a cabo en el pueblo. Esta canalización era necesaria para el desarrollo que tuvo el municipio los años siguientes, ya que con ella se mejoro muchísimo en salubridad y seguridad. Las ratas dejaron de ser vistas como animales habituales en la zona (aunque ahora la dejadez en la limpieza del cauce y lo poco cuidadosos que son algunos nos están permitiendo el volver a verlas). Atrás quedo el cruzar el Arroyo de la Poveda  saltando de piedra en piedra por lo que hoy es un parque que en su momento fue el orgullo del municipio como el Parque de las Bombas y que hoy solo se asocia al trapicheo y las malas gentes que por el merodean.

Está claro que esta sí que ha sido y es una obra que se ha amortizado con el tiempo a pesar de que algún “toque de autor” ha propiciado que surjan nuevos problemas por querer que el Guadarrama se parezca al Tormes a su paso por Salamanca.

Otras obras  han llegado después que han cumplido en mayor o menor medida su cometido de dar servicio al pueblo.

El Ambulatorio de Los Madroños supuso otro gran cambio, ya que los bajos del edificio detrás de jabonería eran claramente insuficientes para la población que tenia Villalba por finales de los 70 y principios de los 80. Hoy ya se la puede considerar una infraestructura pequeña y tal vez obsoleta para el pueblo, pero sin duda, los que vivimos el tener que ir al médico en aquellos bajos o en lo que hoy son las oficinas de la Casa de la Cultura, coincidirán conmigo en que esta es otra infraestructura que cambio nuestro día a día.
Y el día a día de muchos de nosotros comienza con el desplazamiento a nuestros lugares de trabajo en transporte público. Aquí sí que la cosa no ha cambiado mucho a pesar de los años. El cambio más significativo es el de la estación de Renfe, donde se demolió un edificio singular como era la vieja estación para edificar una “estación interruptus”, un quiero y no puedo, un no sé qué…  Aún sigo sin entender como se pudo hacer una estación tan pequeña como la que tenemos para el volumen de usuarios que tiene Cercanías, como sigo sin entender por qué motivo tengo que seguir bajando a pie cada vez que tengo que tomar el tren en la vía 5. Y siendo una estación con servicio de trenes regionales  ¿Dónde puedes esperar la llegada del viajero? En definitiva un cumulo de despropósitos que ahora son muy difíciles de arreglar.
Pero si pasamos al transporte por carretera la cosa no mejora mucho mas, ya que la estación de autobuses que se construyó  en su momento es igualmente pequeña, pero casi peor aún es que no haya habido entendimiento con algunas de las empresas que explotan las líneas que comunican Villalba con Madrid, dejando el servicio cojo. Y por el contrario, tenemos las continuas colas y tumultos en la parada del Zoco bajo unas tristes marquesinas. Es decir, un fallo de gestión y de planificación.

Este es un pequeño repaso a algunas de las infraestructuras más destacadas del municipio y como ha ido cambiando la percepción que se tiene de ellas a lo largo de los años. Algunas han sido importantes en su momento aunque ahora las veamos como ruinas, otras siguen prestando sus servicios de forma satisfactoria y otras fueron una mala inversión. Seguiremos analizando el legado de infraestructuras que los distintos gobiernos nos han ido dejando a lo largo de los años en futuras entradas.

miércoles, 13 de marzo de 2013

Tragamillas 2013, la carrera


Después de concluida la Tragamillas 2013 y después del desgaste físico y mental que este acontecimiento me lleva asociado, pues absorbe buena parte de mi tiempo libre, llega el momento de volver a recuperar el ritmo al blog.

¿Temas para ello? Claro que los hay, pero a falta de uno que me motive especialmente y a la espera de poder afrontar algunos temas aparcados con la fuerza que se merecen, creo que lo mejor será cerrar el capítulo Tragamillas 2013 con lo que fue el día de la carrera. En cierto modo es como el postre a una comida de tres platos que dura más de tres meses intensos.

Sin duda alguna lo más importante es poder comprobar que pese a la crisis, la feroz competencia y otros obstáculos, la carrera goza de muy buena salud y que cada año son muchos los que repiten y la tienen como fija en el calendario y otros muchos los que acuden a debutar en ella alentados por amigos que ya han probado las cualidades de esta carrera. Un año más, el cupo de inscripciones se cumplió y 1500 corredores se dieron cita en la línea de salida a pesar de que durante un tiempo se temiese por llegar a la cifra redonda.

Y entre esos 1500 se encontraba quién esto escribe fiel a su cita por séptimo año consecutivo. La preparación no fue la adecuada por diversas circunstancias que no viene a cuento detallar por aquí. Pero no podía faltar a mi cita con una nueva edición de la carrera que para mí es mucho más que una carrera.
Mucho e intenso fue el trabajo llevado a cabo en los últimos días previos a la cita atlética robando horas de sueño y descanso para tratar de que todo saliese bien. El listón estaba muy alto, pero como atletas que somos, teníamos que tratar de superarlo.

Como siempre suele ocurrir, la semana previa a la carrera es inevitable ir consultando las páginas de la predicción meteorológica y es ahí cuando uno entiende esas imágenes que de vez en cuando vemos de los penitentes en semana santa llorando por no poder sacar su paso. Pero afortunadamente y tras días de intensa lluvia, en la víspera de la carrera el sol salió con fuerza y permitió que el suelo se secase casi por completo, lo que además facilitó las labores de marcado del recorrido de los organizadores.

Así que el día 3 amaneció un tanto nublado, pero sin amenaza de lluvia y con todos los deberes hechos. Todo  se fue desarrollando conforme al guión que llevamos trazando durante estos años. Los sponsors y las empresas que nos prestan sus servicios van llegando y montando cada una de ellas sus infraestructuras a lo largo de las tres horas anteriores al pistoletazo de salida. Se van entregando los chips y dorsales sin mayores problemas que alguna pequeña cola lógica cuando estamos hablando de un evento para 1500 personas.
Y así se da el pistoletazo con la puntualidad característica a las 10:00, algo muy valorado por los corredores que tienen que apurar su calentamiento y no quedar fríos antes de la salida.

Situado en la panza del pelotón aprovecho para saludar a un grupo de foreros de internet con los que había intercambiado alguna impresión en los días anteriores. De momento todo les parece bien y les emplazo a que me cuenten sus impresiones en la meta.

Se da la salida a la prueba y no tengo ni el más mínimo nervio que antes tenía cuando me ponía en la línea de salida buscando mis límites tratando de superar mis marcas. De un tiempo a esta parte lo único que busco es terminar y disfrutar de lo que rodea al evento.

A pesar de la anchura de la Calle de las Aguedas, la salida es lenta y como he dicho no tengo ningún interés en empezar una remontada que solo me puede llevar a un gran fiasco. Justo al llegar a la primera rotonda ya puedo ver como la cabeza de carrera está llegando al cementerio, menuda pasada.

Paso la dehesa y veo que llevo un buen ritmo para lo que he entrenado, tal vez demasiado bueno y decido recortarlo un poco no vaya a ser que queme las naves demasiado pronto en un terreno favorable como es la bajada hacia Los Valles, donde nos espera la primera de las charangas en un punto un tanto frio de la carrera que con su música se hace más llevadero.

Nos adentramos en la zona de chalets que hay cercana al recinto ferial y empezamos a ver gente que ha salido de sus casas para ver la carrera. Así llegamos al primer avituallamiento que se ubica justo detrás del Mercadona y que sirve para volver a relajarnos antes de afrontar la subida al puente de la hidroeléctrica, aunque antes volvemos a ver grupitos de gente en el entorno de la rotonda de la mula  y la rotonda del Rosa Chacel.

Así llegamos a Romacaldera, que como siempre se hace un poco pesado, pero que te permite situar un poco la carrera, ya que al ser una larga recta de ida y vuelta ves gran parte del grupo que te precede, como del grupo que llevas detrás. Al salir de este lugar tenemos la primera novedad del recorrido, ya que no vamos por el recorrido tradicional a través del polígono, sino que vamos por detrás del Gigante paralelos al rio. No es un trazado bonito ni aporta gran cosa a la carrera, sin embargo sí que permite liberar de problemas de tráfico a las rotondas del Camino del Molino y la gasolinera de BP.

Y nos adentramos en el casco urbano por la zona de “entrevías”, donde empezamos a ver como se lo han currado los que a la postre fueron los ganadores del concurso de animación, la charanga “Los Berenjenas”. Desde casi un km antes de su ubicación en el recorrido, ya eran varias las pancartas que nos anunciaban que algo había por allí montado. Todas ellas eran alusivas a una particular visión de la “Operación Puerto” y el ínclito Eufemiano Fuentes.

Y allí estaba una parafernalia hospitalaria montada en el puente de la RENFE para darnos el empujoncito necesario para ir a por una de las zonas duras de la carrera, ya que pareciendo que no, el llegar hasta la entrada superior de El Coto de Las Suertes, se hace realmente pestoso a pesar de que hubiese gente animando y por mucho que te encontrases con un Coto “descafeinado” por hacerlo en sentido inverso a como lo habíamos hecho los años anteriores.

Se hizo más llevadero el paso por el que posiblemente sea el paso más bonito y más apreciado de los corredores que se acercan a la Tragamillas, pero a la salida del mismo teníamos preparada una autentica encerrona al meter la carrera por la puerta de lo que era “La Fabrika de Sueños”. Un camino empedrado que picaba de los lindo y por el que circulamos en dos filas paralelas aprovechando las marcas que las rodaduras de los coches han dejado con el paso del tiempo. Se me hizo realmente duro y tirando de imaginación me pensé que estaba en una especie de Paris – Roubaix. De poco sirvieron los ánimos de “los fantasmas” situados al principio de la cuesta y que recibieron la visita de la policía antes de la carrera pensado que eran unos posibles “boicoteadores” de la misma.

Y por fin llegamos a lo que se denominó “La Calle del Rock”, ya que allí iban a estar los grupos que optaban al concurso que daba acceso al cartel del Granitorock. Mucha gente viendo la carrera, lo que unido a la música te llevaba a un estado de euforia peligroso para lo que quedaba aún de carrera. Al son de canciones de Leño, Sex Pistols, Bon Jovi… las piernas querían ir, pero la cabeza mandaba meter la reductora, que íbamos camino de la parte más dura de la carrera.

Y la cabeza no me engañó y el Vigía del Collado debió de ser el cobijo del hombre del mazo que me estaba esperando para irme atizando a partir de ese momento. Y es que las fuerzas comenzaban a abandonarme y sobretodo, mi zancada se iba encogiendo por culpa de las molestias que me iban aflorando en el lado derecho del cuerpo.

Trato de regular en la subida a Los Altos de Villalba, ya que aunque no subimos hasta la parte más alta, se que se va a hacer muy dura y luego quedará aún el Camino de La Fonda. Aún así el depósito ha entrado en la reserva y me pasan mis compañeros del globo de 1h50’. Pensé que iban demasiado deprisa para ese tiempo, pero en realidad al paso por Los Maristas ya soy consciente de que voy en tiempo para hacer mi peor marca en una media maratón (salvando mi debut donde posiblemente podría haber hecho un tiempo mucho mejor).

Tras todas estas penas y después de pasar a mi compañero Alfonso, con el que he finalizado muchas carreras muy a la par (se ve que los dos llevamos caminos paralelos en esto del estado físico), afrontamos la entrada al casco histórico del municipio. Allí tendremos gaiteros, la Orquesta de la Escuela de Música, la charanga Los Romeritos… Mucha animación, pero pocas piernas, al contrario que el año pasado, cuando enganché a uno de mis compañeros de club y nos fuimos los dos a buen ritmo hasta la meta. Este año el ritmo no era tan bueno y me toco hacerlo en solitario, si bien es cierto que también me dio tiempo a pasar a algún que otro corredor que ya iba muy tocado en la segunda vuelta  a la dehesa.

Subir la calle de las Aguedas para afrontar la entrada en meta fue una buena tortura a pesar de la gran cantidad de gente que había fuera viendo la carrera y de los niños que te pedían chocar la mano. Una subida que parece que no tiene fin hasta que por fin doblas para hacer entrada en el estadio por la “puerta de maratón”, donde el ver el bullicio, el colorido, el pisar el tartán y que pronuncien tu nombre por la megafonía hacen que por un momento se te olviden las molestias y saques las fuerzas que te quedan para hacer una entrada digna en meta.

Tras la reconfortante ducha me entero de que Juan Antonio Cuadrillero ha ganado y que además ha bajado de 1h10’. También de que tenemos por  primera vez un atleta local en el pódium de la clasificación absoluta y que además es en lo más alto, ya que María Arribas ha ganado la prueba femenina.

Pero desgraciadamente mi cabeza empieza a estar ocupada con lo que fue el lunar de la carrera. Hafid Mhamdi se ha desplomado en Honorio Lozano y ha tenido que ser evacuado al hospital Puerta de Hierro. Se habla de un infarto, pero a duras penas se tiene información hasta última hora de la tarde, que se ve corroborada por la visita de una delegación del club al hospital para tratar de enterarse de primera mano por el estado del corredor y que trasladan que se encuentra fuera de peligro en el nivel 1 de urgencias y que estará allí algún día en observación.

Cuando escribo estas líneas me entero de que finalmente han tenido que ponerle un marcapasos. El corredor marroquí está inquieto pues no deja de ser un problema de salud importante que espera que se corrija con el aparatito, pero en su caso afecta directamente a su medio de vida. Espero que todo salga bien y que Hafid pueda volver a disfrutar de su pasión y seguir ganándose la vida dignamente.






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