
Y es que resulta especialmente indignante este abandono
cuando nos abanderamos como la Capital de la Sierra y sacamos pecho, para al
final resultar el máximo exponente de aquello del dime de que presumes…
Mediado el mes de septiembre, la melancolía típica del
tempranero otoño al que asistimos junto con una obra que a día de hoy sigue sin
concluirse, me hizo desempolvar de mi frágil memoria, algunos de los pasajes de mi infancia. De aquellos maravillosos años en los que uno ansiaba ser mayor sin
valorar lo feliz que se vive en la inocencia y disfrutando de juegos, aire
libre y amigos.

En el mes de octubre no publique entrada alguna al blog,
algo que no me he puesto a comprobar si he hecho en alguna otra ocasión,
recobrando la actividad en el mes de noviembre con una entrada relativa al
segundo traslado del mercadillo por culpa de las obras de La Plaza de los
Belgas.
Aproveché dicha entrada para recalcar la importancia que ha tenido a lo
largo de su historia nuestro tradicional mercadillo de martes y viernes.
Y cerramos el año con el mes en el que suelo trufar el blog
con los resúmenes de lo acontecido en el año, pero entre resumen y resumen,
hubo tiempo para sacar a la palestra nuevamente el tema de la obra de La Plaza de los Belgas. ¿Parada, ralentizada…? Sea lo que sea que haya pasado o siga
pasando aún en la dichosa obra, cada vez son mas fundadas las sensaciones de
que la obra no concluirá en el plazo previsto y que como siga la cosa así,
incluso nos meteríamos en las fechas de las fiestas, lo que supondría un
desastre mayúsculo y un fracaso de la gestión municipal sin parangón desde los
tiempos del famoso túnel de Honorio Lozano.
Y para concluir el año, una entrada relativa a la Navidad y
a lo poco que se respira el ambiente de la misma en nuestro municipio más allá
de la San Silvestre y por supuesto, de nuestra clásica Cabalgata de Reyes. Algo
que vuelve a dejar a nuestro pueblo en el lugar que ahora mismo representa,
lejos de los dorados 80’s y 90’s.
Esperemos que el año que comienza nos traiga un poco de aire
renovado al pueblo y que aunque sea de forma lenta, podamos ir viendo cambios
en aspectos básicos del día a día del mismo.