domingo, 16 de abril de 2017

Poniendo el acento

No era esta la entrada prevista para hoy, ni tan siquiera la había, pero lo sucedido este fin de semana ha dado pie a ello.

Resulta que el pasado viernes recibo un aviso de un conocido preguntándome si estoy yo detrás de un perfil de Facebook llamado “Crónicas Villalbinas” distinto del que yo uso y que es el que él conoce, pues le ha llegado una solicitud de amistad. Le digo que no e inmediatamente voy a la búsqueda del troll, usurpador o como quiera que se le llame al citado personaje (elijan el sustantivo que estimen oportuno). Ha cometido un primer error, pues cuando el primer “Cronicas Villalbinas” empezó su andadura como una página personal, no solicitó más que un puñado de amistades a gente a quien conocía de forma personal, no se dedicó a enviar masivamente solicitudes de amistad a desconocidos.

Me pongo en contacto con otro contacto en Facebook que también es seguidor de la cuenta de mi página y se sorprende, aunque no ha recibido la solicitud de amistad. No pude hacer muchas más comprobaciones, pues ya se sabe que la gente no está muy pendiente del ordenador y de estas cosas en fiesta y con buen tiempo.

Inmediatamente denuncio a Facebook dicho perfil por ser una cuenta falsa. No es que tenga la patente para hablar de Collado Villalba, pero sí que había motivos más que suficientes para denunciar dicho perfil. El primero de ellos y probablemente el que más pese para la compañía, es que no se trataba de un perfil personal, por lo que dicho perfil estaba fuera de las normas de Facebook. En segundo lugar, está claro que ha querido aprovecharse de mis contenidos sin contar conmigo o de crear confusión. Bastan dos detalles, el uso del nombre y segundo, el único enlace que puso en el día en que inició su andadura, fue una entrada de este blog.

¿Estaba tratando de monetizar su Facebook con mis contenidos? Pues no creo y de ser así, no le auguro más que miseria, pues no dan “ni pa pipas”.

Si lo que quieres es crear una cuenta en Facebook para hablar o poner imágenes de Collado Villalba adelante, como otros tantos han hecho estos años, algunos con gran éxito. Nadie te lo impide y todos disfrutaremos de un nuevo punto de vista de lo que ha sido y es nuestro pueblo.

Pero más bien pienso que has sido alguien que ha tratado de crear confusión entre mi perfil y el tuyo, para desprestigiarme o tratar de relegarme a un segundo plano. Esto lo corrobora el que tras una primera denuncia, siguieses adelante con dicho perfil pero cambiándole solamente una letra. Lo importante era crear confusión, que mis seguidores pudiesen pensar que tu mensaje era mío.

Pero amigo usurpador, a estas alturas deberías saber que cuento para bien o para mal, con un historial de casi 600 entradas al blog a lo largo de diez años. Quién me sigue ya sabe un poco de que pie puedo cojear o por donde respiro en todos los aspectos.

Y está clarísimo que no me conoces lo suficiente para poder hacerte pasar por mí, pues en primer lugar, si lo que pretendías era anularme o pasarme a un segundo plano, igual has conseguido el efecto contrario. Esto me ha recordado a cuando José Pablo González me citó en alguna ocasión en un pleno municipal, ese día me dio mucho más protagonismo del que tenía e infinitamente más del que buscaba, ese día me hizo grande, cuando simplemente era un vecino crítico con algunas actuaciones.

Con lo hecho este fin de semana, has conseguido ponerme en alerta, tal vez has despertado a la parte que más te incomoda de mí. ¿Querer crear confusión entre mi perfil y uno que casi parecía el institucional del Ayuntamiento? ¿El slogan de “Villalba Capital de la Sierra” así, sin anestesia de salida? Basta con leer lo que opinaba al respecto de dicho tema antes de que saltara todo el tema “Púnica”.



Por cierto, curioso que este “ataque” haya llegado tras poner en Facebook un comentario hacia el concejal omnipresente en los medios y que controla todo el tema de las redes sociales del Ayuntamiento. ¿Casualidad? Sí, has puesto "Crónicas" con acento, como debería haber hecho yo en su momento, pero me parece que nuestras diferencias son mucho más acentuadas.


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