lunes, 3 de octubre de 2011

Oh capitan, mi capitan...

Las recientes historias o crónicas con un cierto carácter nostálgico que he ido escribiendo a lo largo de los últimos tiempos han ido sacando del cajón de los recuerdos a personas de nuestro pasado y ha fomentado que por los hilos abiertos en facebook hayan ido desfilando personajes que por unos motivos u otros quedaron grabados en la memoria de los villalbinos.

Y este continuo remover el pasado que se ha ido produciendo en los últimos tiempos me ha desempolvado a uno de los personajes más peculiares que yo recuerde. Se trataba de una persona con una discapacidad mental que siempre iba vestido con las más variadas guerreras de gala llenas de medallas al más puro estilo “General Patton”. El fondo de armario debía de ser espectacular porque cambiaba muchísimo de “uniforme”. Perdón por no referirme a él por su nombre, pero es que lo desconozco.

Lo que sí recuerdo es que pese a ir vestido de rudo militar no llegue a tener noticia de ningún suceso en el que se viese involucrado. Y es que contrariamente a buena parte de esos amantes de las cosas bélicas ya sean armas de un tipo u otro o indumentarias, esta persona era sumamente tranquila. Lo único que me intimidaba de él cuando era niño era esa voz fuerte y grave, pero creo que él era una persona feliz por el mero hecho de sentirse observado con sus uniformes ya fuese en medio de la Calle Real o en la iglesia al ir a misa.

Desconozco lo que fue de esa persona, ya que pudiera ser que conforme iba siendo más mayor se viesen obligados sus familiares a ingresarle en algún tipo de residencia para personas dependientes, uno de los dramas a los que se tienen que enfrentar los padres de estas personas, el llegar a la vejez y no poder seguir prestando las atenciones que esos hijos por los que tanto han luchado precisan ya que son ellos mismos los de necesitarlas. Pero como digo esto es solamente una hipótesis y un caso al que seguramente se habrán visto avocadas muchas personas y no necesariamente nuestro personaje.

Y ahora que tanto se habla de recortes y todos dicen que se van a seguir manteniendo los gastos sociales, esperemos que todo lo avanzado en los últimos años en beneficio de colectivos como el de la persona a la que me he referido no se pierda por la mala gestión de los fondos públicos por los gestores de las distintas administraciones.

Y para finalizar, quería hacer mención a otro pasaje de mi vida que tiene un pequeño nexo de unión con esta entrada. Seguramente nuestro amigo militar fue en algún momento beneficiario de los servicios que presta por la zona Apascovi. Y esto me hizo recordar una pequeña excursión que se llevo a cabo con mi colegio para visitar el vivero de Colmenarejo y ver el trabajo que allí realizaban. Recuerdo que como colofón a la visita prepararon un pequeño convite de gusanitos, patatas y demás snacks acompañados por refrescos varios.

Y a partir de aquí comenzó uno de los momentos de los que más me avergüenzo de mi vida, pero en el que a la vez pude contemplar la grandeza de algunas personas. La ilusión por la visita de los chavales con discapacidad se mezclo rápidamente con babas, mocos y chorretes por toda la cara, lo que nos quito el apetito a los que allí habíamos ido. Como repito, es un momento en el que me sentí fatal como persona y que cuando lo recuerdo sigo removiéndome por no haber estado a la altura, algo que nos paso a la inmensa mayoría. Sin embargo si hubo una compañera de clase, que rápidamente comenzó a coger las servilletas de papel y empezó a limpiar las caras de aquellos chavales y les ayudo a comer a los que más apuros tenían. Creo que es de justicia decir el nombre de aquella persona que a tan temprana edad nos dio una autentica lección de comportamiento que jamás olvidaré, Mari Carmen Novoa.

Pequeñas lecciones de humanidad y comportamiento que si todos repasásemos de vez en cuando nos ayudarían a tener un mundo mejor.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

'El Legionario' le llamaban por mi barrio. Le recuerdo con cariño y añoro...siempre me saludaba con una sonrisa y yo a él tb, una vez perdido el miedo que me daba cuando no le conocía y pensaba que podía ser problemático: nada que ver!! era un encanto de persona con un carácter 'especial' y un genio que tenía más de fachada aparatosa que de realidad.
A mí también me trae recuerdos de otro tiempo, de otra gente y de otros modos....

L.

Anónimo dijo...

Este singular personaje si es el mimso queu yo pienso solía frecuentar el entorno de Canguro (calle Real, honorio Lozano, etc) hasta hace 3 ó 4 años. Hastío