domingo, 29 de junio de 2008

España con la roja


Apenas guardo recuerdos de aquel 1984 en el que los sueños de los españoles de lograr un titulo se marchaban por el minúsculo hueco que dejo Arconada entre su cuerpo y el suelo. Atrás quedaron los triunfos épicos ante los daneses y los alemanes logrados in extremis con goles de nuestros centrales, que por aquel entonces eran Goico y Maceda si mal no recuerdo. Todo se fue en aquella fatídica jugada en la que uno de los mejores porteros que jamás ha dado el fútbol español cometía un error infantil. Y si el fútbol español estaba necesitado entonces (recordemos que veníamos del fiasco de nuestro mundial) que no decir de la situación actual, donde la sequía de triunfos en la absoluta no ha hecho mas que agravarse.

Ante tal situación, no es extraño que el pasado jueves media España saliese a la calle a festejar tan inusual acontecimiento. Y Villalba no iba a ser una excepción y como no, también salio a la calle a festejar el triunfo de la Roja (en este caso mostaza). Por ello, una vez finalizado el partido ante Rusia (el mas completo que uno recuerde, al menos en su segunda parte), se montó un dispositivo policial que cortó el tráfico en la Calle Real a la altura de la bajada a la Plaza de los Belgas, en Honorio Lozano dirección Calle Real desde el Bingo, del mismo modo que en Batalla de Bailen desde la antigua piscina Delfe y en la Calle Real desde el Zoco.

De esta forma, toda la Plaza de España quedó cortada al tráfico y libre para que los forofos, mas de trescientos, diesen rienda suelta a su euforia. Como no podía ser de otra forma, el objetivo de todos ellos era meterse dentro de la fuente, que una vez más hacia honor a su titulo extraoficial de “pilón del pueblo” y no funcionaba, como por otro lado nos tiene acostumbrados. Al principio fue un poco como un juego del ratón y el gato, entre los aficionados y los policías y guardias civiles que vigilaban el orden dentro del caos. Pero finalmente sucedió lo que tenia que suceder y todos esperábamos y la fuente fue tomada al asalto, pese a que desde la terraza de “El Mirador” se intento enfriar el ambiente a golpe de manguerazo.


Desgraciadamente como suele ocurrir en los actos de masas, siempre tiene que haber algún salvaje o algún energúmeno, que confunde la fiesta y la euforia con la barbarie y la sin razón y al poco tiempo de la toma masiva de posiciones en la fuente, se podían ver como “volaban” las plantas que estaban plantadas en la rotonda, cepellón incluido. Como consecuencia de todo esto, el resultado al final es que la rotonda queda destrozada y que más de uno ha acabado con sus huesos en el hospital con traumatismos varios o aplastamientos vertebrales.

Esperemos que si hoy se gana la tan ansiada y merecida final, esos locos que siempre fastidian la fiesta a los demás no gocen de protagonismo y que la celebración transcurra por unos cauces mas civilizados.


Por cierto, se anuncia pantalla gigante en la Plaza de los Belgas para la final. ¿Funcionará o se solidarizará con la de la famosa obra?


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