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miércoles, 27 de enero de 2021

Salas de juegos o maneras de vivir

La pandemia está cambiando muchos de nuestros hábitos cotidianos, pues en un país como España, siempre hemos llevado por bandera lo “simpáticos” y sociables que somos, algo que con los nuevos tiempos y el distanciamiento, nos ha convertido en sujetos más al “Reikiavik style” o al menos así debería haber sido.

Pero, aunque lo del “quédate en casa” no haya terminado de calar entre nosotros como habría sido deseable, lo cierto es que resultan impensables ciertas formas de ocio que en tiempos fueron la forma de vivir de la sociedad. Precisamente hoy quiero volver la vista atrás a algo que los más jóvenes seguro que verán como de los tiempos Maricastaña.

Y es que les voy a hablar de las salas de juegos o recreativos, que nada tienen que ver con las salas de apuestas que hoy pueblan nuestras calles.

Cierto es que su clientela principal, tanto de las antiguas como de las actuales, era y es el público juvenil y adolescente, y aunque ya en los años 70-80 existían maquinas en las que podías ganar dinero, en aquellas salas lo que prevalecía era la diversión y el entretenimiento. Evidentemente también existía un componente adictivo, pero no tan dañino como el que causan las apuestas de hoy en día. Por eso nuestras madres no querían vernos cerca de las máquinas de videojuegos que tan atractivas resultaban a unos chavales que aún no sabían lo que se venía encima con las consolas que llegarían a popularizarse dos décadas después. A lo sumo, los más privilegiados ya entrados los 80`s, podrían tener un Spectrum, un Commodore o un Amstrad. Por aquellos años salieron también otro tipo de “maquinitas de marcianos”, que solo portaban un único juego y de grafismos casi estáticos y que era el juguete deseado por Reyes y uno de los más comunes en las comuniones. Nada que ver con la Game Boy que tuvo que esperar otra buena pila de años.


Pero una vez hecha la introducción, vayamos al meollo del asunto. Las salas de juegos recreativos de Collado Villalba de años atrás. Seguramente se me despiste alguna de cierta relevancia, pero las que voy a citar, sin duda alguna tuvieron mucha influencia en la infancia y adolescencia de muchos de los Villalbinos que hoy nos gastamos entre los treinta y muchos y los casi setenta años.

La más antigua y que más influencia marcó, fue la de “Las Cigüeñas”, ubicada en ese mismo bloque en lo que hoy es una frutería. Mi memoria falla y no recuerdo si tenía dos plantas o solamente se trataba de una primera planta a dos niveles. Me inclinaría más hacia lo primero. En esa planta superior, se encontrarían los billares, que eran para un público más adulto, mientras que la planta baja estarían los videojuegos, estando los más adultos en la zona más interior, sin olvidarnos de los emblemáticos "pinball". Recuerdo que había una máquina para poner música y donde sonaban principalmente grupos de rock heavy nacional como Obús o Barón Rojo, algún éxito internacional de la época tipo Money for Nothing o Another Brick in The Wall Part II y por supuesto, el amplio surtido de rumbas y demás músicas calorras. Los Chichos, Los Calis, Bordón 4, Los Chunguitos…

Era una España que se abría a las libertades, pero abierta en canal por la droga y toda la delincuencia común que se derivaba por la misma. Era una sala de juegos con un público muy heterogéneo y tal vez por eso, los más pequeños nos veíamos un poco intimidados, y más cuando la persona que daba el cambio o desatascaba las máquinas, no era especialmente amable con ese sector mas infantil y en la sala dominaban “los greñas”. Pero ejercía prácticamente un monopolio absoluto en el gremio y las salas de juego eran la alternativa al balón y a los paseos comiendo chuches. Poco más podíamos hacer en el pueblo más allá de ir al Cine Alvasan, que reservábamos para cuando llegaban grandes títulos. Los más mayores ya se iban metiendo en el Quinto Infierno, Botticelli, etc… Pero los que ni teníamos la edad ni la aparentábamos, teníamos que esperar aún una buena temporada.

La siguiente sala de juegos que recuerdo, era una situada en el edificio del Banco Santander frente al Canguro, el mismo de la academia CEA. Un buen enclave a pesar de que no tenía acceso directo desde la calle y había que subir las escaleras de un portal. Pero el tener allí la mayor autoescuela (Crespo) y la academia, les garantizaba un más que interesante trasiego de público juvenil.

La recuerdo como una sala más tranquila en la que el público era, llamémoslo así, más selecto que en la anterior. Sus máquinas eran un pelín más modernas, pero no le recuerdo ni billares ni futbolines y si los había, estaban reducidos a una mínima expresión. Por el contrario, no era una sala en la que se sociabilizase tanto como en la anterior, pues al carecer de las dimensiones de esta, se iba, se jugaba y como mucho si podías ver a otro jugar metiendo el gañote por el hueco que quedase libre. Que eso también era deporte nacional para los que no teníamos mucho dinero o nuestras madres no nos lo daban para esos menesteres.

No sé si esa misma sala de juegos acabó siendo trasladada a la esquina que forman la Travesía de la Venta con Batalla de Bailen. Donde luego hemos tenido un carrusel de comercios que han ido cambiando, desde una tienda de golosinas a una inmobiliaria y no sé si ahora un centro auditivo.

Pero sin duda alguna, la gran revolución vino de la mano de la sala de juegos del Zoco. Amplia, con los juegos más modernos, un encargado con mano izquierda para saber controlar a los más pequeños y alborotadores, pero sin espantarlos y a la vez ganarse a los más mayores. Ajena a malos rollos y a ese ambiente un poco macarrilla que algunas veces campaba en según qué días y horas en la sala de Las Cigüeñas.

Evidentemente, el estar en un lugar como El Zoco que fue el imán para la juventud de principios de los ochenta, rodeado de cines, tiendas de chuches, etc… era una garantía de éxito. Era un mundo empresarial de sinergias que hacían que un negocio retroalimentase a otro. Nos llegaron las chucherías a granel, un Burger, los estrenos de cine no se demoraban y en la sala de juegos teníamos lo último de lo último. Un mundo confortable en la fría Sierra del Guadarrama, un mundo de luces y de color con lo último de lo último. ¿Quién no iba a querer ir al Zoco y a su sala de juegos todos los fines de semana? Si todo el mundo iba, si lo teníamos todo. ¿Dónde está tu hijo Angelines? Se habrá ido al Zoco con los amigos…

Y es que quien dirigió esa sala de juegos, la llevo muy bien durante bastantes años, pues tenían casi todos los juegos más modernos combinados con algunos clásicos. Fue en esta sala donde empezamos a ver los grafismos que emulaban movimientos más naturales, emuladores deportivos e incluso simuladores de conducción en coche o moto. Y eso era vital para ese negocio.

Como todos sabréis, a la construcción del Zoco, le siguió años más tarde la construcción del Canguro, un centro comercial que nació con “defecto de forma” en mi opinión. Al contrario que el Zoco y pesa a ser más moderno, su estructura quiso emular a la de centros mucho más grandes como el Burgo Centro de Las Rozas o La Vaguada. Y eso constituyó un grave error, pues la planta en forma de “y” dejo unos pasillos que llevaban a ninguna parte y sin tráfico de clientes y la zona central, quedaba aniquilada por las escaleras mecánicas. No había esa suerte de plaza central de la que si gozaba El Zoco.

Aun así, trató de replicar la fórmula del éxito con sus salas de cine, más grandes y mejores que las de El Zoco, pero con peor selección de películas y con su sala de juegos ocupando la terraza techada de su planta superior. Una sala que era mucho más grande y que permitió hasta poner un mini circuito de cars y algún hinchable. Sin embargo, sus videojuegos siempre iban una generación por detrás con respecto a los juegos que podíamos encontrar en el Zoco, un hándicap insalvable para un negocio que vivía de la novedad. Por todo ello, esa sala nunca termino de despuntar y aunque vivió bastantes años, siempre lo hizo a la sombra de los dos buques insignia de la localidad, Las Cigüeñas y El Zoco.

La llegada de las grandes consolas tipo Play Station, Sega Megadrive, etc. Se llevó por delante este mundo que unía la última tecnología con la interacción social y evidentemente estos negocios lo empezaron a pasar muy mal hasta su desaparición. Tal vez convendría tomar nota para que esta locura de la tecnología no cause los mismos efectos sobre otros ámbitos de la vida en un futuro no tan lejano.

Pero prefiero quedarme con una nota más agradable y melancólica y es que seguro que serán muchas las anécdotas vividas en esos lugares por muchos de vosotros. Espero haber podido despertar de vuestra memoria algunas de las mejores de aquellos maravillosos años.

lunes, 17 de diciembre de 2018

Resumen 2018 II (Abril - Junio)




Comenzamos el segundo trimestre del año con una nueva entrada relativa a lo que con el tiempo hemos bautizado como “la movida villalbina”. En esta entrada traté de abordar el paso desde la cima del éxitodel fenómeno, al descenso hasta lo que hoy es la noche en nuestro pueblo. ¿Qué pasos se dieron en este viaje por el precipicio?

Fue el mes de abril el mes en el que saltó la que posiblemente sea la noticia del año en nuestro pueblo. Sin ir en el programa electoral, el PP se sacó de la chistera un “conejo” en forma de reforma integral de La Plaza de los Belgas. Una decisión que ha levantado un gran revuelo, pues son muchos los que opinan que una reforma de ese calado y coste no es necesaria, que con arreglar el suelo y reponer el mobiliario urbano es suficiente. Podemos estar ante el gran error que haga pasar a la posteridad al actual equipo de gobierno municipal, una obra que además pone en peligro uno de los pilares económicos de nuestro municipio, el mercadillo.

Cerramos el mes con una nueva entrada relativa al fenómeno de “La movida”. En este caso la entrada era una visión a través de la cual argumento los motivos por los cuales en mi opinión el fenómeno no podrá repetirse por más que la nostalgia nos invite a creer que pueda ser posible. Demasiados factores en contra para que se pueda volver a dar la situación que propicio aquellos maravillosos años.
La primera entrada de mayo fue para presentar los resultados de la pequeña encuesta que lleve a cabo para conocer la impresión de los vecinos al respecto de la reforma de La Plaza de los Belgas. Al final mi postura iba en la línea de lo que expresaban una gran mayoría de vecinos. Arreglos si, reforma integral no.

Y seguimos analizando factores por los que la movida empezó a debilitarse en nuestro pueblo. La mejora de las comunicaciones propicio que muchos decidiesen ampliar horizontes hacia otros lugares de Madrid mientras Villalba perdía empuje como “Villa de Vacaciones” para convertirse en “Ciudad Dormitorio”.

A finales de junio llegó la tradicional entrada relativa a las fiestas de San Antonio de Padua. Unas fiestas que llegaban con un programa un poco más interesante que el fiasco del año anterior, aunque con una novedad importante sobre la esencia de las mismas. Por primera vez en su historia había Mayordomos del Barrio de la Estación. Sea por la entrada de sangre nueva o por un mayor interés por parte del ejecutivo municipal, este año las “Fiestas del Pueblo” han gozado de mayor éxito que el año anterior.

Y entre las diversas entradas festivas se coló un sondeo de intención de voto con el que pretendí palpar el sentimiento del electorado villalbino. ¿Han cuajado en nuestro pueblo las candidaturas de los nuevos partidos? ¿Seguirá el desgaste de los partidos tradicionales? ¿El inédito “Vecinos por Collado Villalba” es ya conocido por estos y representa una opción de representación?
Sin alcanzar una participación que pueda ofrecer datos irrefutables, el sondeo nos ofreció unos resultados que ponen a las claras que salvo cataclismo, tras el mes de mayo volveremos a tener un Ayuntamiento con la representación muy dispersa y alejada de las mayorías absolutas que tanto daño le hicieron en el pasado. Esperemos que la dispersión de fuerzas no lleve asociado el bloqueo o parálisis institucional.

miércoles, 4 de abril de 2018

La Movida (V) Entre el cielo y el suelo...


La anterior entrada reflejaba el punto álgido de la movida Villalbina y su mejor versión, pero ¿Qué ocurrió después?

La movida siguió aún unos años más de pleno auge en el municipio y de hecho, creció todavía algo por dos vías.

La extensión de las “manchas” de las zonas calientes. Esto es, alrededor del Edificio Europa, por sus calles colindantes salieron otros locales que también daban cabida a otro buen número de clientes cuando en sus horas punta estos locales estaban llenos, incluso rebasando peligrosamente sus aforos. Pensándolo ahora con tiempo, ¿Qué habría pasado si se hubiese dado una situación de emergencia en el Edificio Europa en hora punta? Recordemos que fue concebido como un edificio de oficinas, no como lo que finalmente fue.

En la zona de Pradillo Herrero se abrieron bares en casi todas sus calles, aunque está claro que la palma se la llevaron Las Cubas y Fresh con permiso de El Portón, que curiosamente fue el último en hincar la rodilla por la zona. 



Y una segunda vía  con la apertura de los locales del centro comercial Puerta de Villalba o como lo conocemos comúnmente “El Ecore”, en referencia al comercio que abrió allí y que también supuso un pequeño hito. Evidentemente, nos referimos al Piano Bar y a La Frontera. Curiosamente dos de los pocos reductos que aún quedan de aquellos años en los que decir que eras de Collado Villalba era sinónimo de ser un tío con suerte si eras un adolescente, pues se te presuponía que tenías la diversión asegurada.

Estos dos locales fueron ganando peso conforme fueron cerrando otros locales y ellos aguantaron el tirón. Evidentemente las facilidades de aparcamiento y el cerco que se llevó a cabo a los locales del centro del pueblo tuvo una importancia capital para que estos locales de tamaño mediano lograran consolidarse. Alejados del centro, pero sin tener que meterse en carreteras.

No éramos conscientes en aquellos tiempos, pero poco a poco el sueño se desvanecía y Collado Villalba iba perdiendo su glamour y su tirón. Los factores eran variados y habrá que desgranarlos en varias entradas, pues de igual forma que el fenómeno creció poco a poco, el declive también se llevó a cabo de una forma paulatina.
¿Qué hizo que no quede prácticamente nada de lo que fue la vida nocturna de Collado Villalba?
La movida estalla siendo Collado Villalba aún un pueblo donde la segunda residencia tenía aún muchísimo peso. Gustase o no, Villalba era un pueblo en el que el fenómeno del veraneante era muy importante, pero a su favor jugaban varios factores que otros de la zona no tenían, sus comunicaciones.

En los años 80, la frecuencia de autobuses era muy inferior a la de ahora y en el caso de los trenes, era de menos de la mitad con respecto a nuestros días. Y por supuesto, no existían los búhos.  Pese a ese déficit de infraestructuras con respecto al panorama actual, lo cierto es que Collado Villalba tenía en aquellos días un diferencial enorme con respecto a los pueblos de la zona.

Foto extraida de QuienesQuienenVillalba.es 

Como he comentado unas líneas más arriba, es entre la década de los 80 y la de los 90, cuando Villalba comienza esa mutación que le llevará a pasar de ser un pueblo a una ciudad dormitorio. Los pisos de las urbanizaciones empiezan a pasar a ser primeras residencias y poco a poco se van llenando las dos macro urbanizaciones del pueblo, Las Suertes y El Parque de La Coruña.

Evidentemente, se llenan de población más o menos joven o con familias con más de dos hijos de media, lo que hizo que se disparase la población joven. Recordar que se tuvieron que duplicar el número de colegios en pocos años para dar respuesta a la demanda de escolarización.

Así pues, Collado Villalba se situó en esos años con una gran masa de población joven, es decir, de población que demandaba sus espacios de ocio, lo que unido al fenómeno del veraneo, disparaba aún más esa demanda.

Esa población joven de los años 80 y 90, alcanzaba su independencia “motora” mucho más tarde que en la actualidad. Hay que tener en cuenta que sus padres aún provenían de la cultura del ahorro de los años del franquismo y que muchos de ellos no tenían dinero para pagar el carnet de conducir al chaval. Además, el coche era “familiar” y no me refiero al tamaño, sino que era una inversión de la familia, un coche por familia y punto, y eso donde lo había, que era aún bastante común el ver familias sin coche. Así que el chaval que se olvidase de tener su propio coche hasta tener un trabajo estable.

Y claro está, sin coche y con un transporte como el de aquellos años, no llamaba lo de bajarse a Madrid ni irse a otros pueblos como Majadahonda o Pozuelo, que también tuvieron varias zonas de ocio pujantes en “aquellos maravillosos años”. Así pues, si teníamos un ocio de calidad y estábamos “secuestrados” en nuestro pueblo, que mejor que disfrutarlo.

(Continuará…)

domingo, 27 de agosto de 2017

¿Salimos por Collado Villalba?


Seguimos tratando de descubrir el “perfil tipo” del villalbino medio.

A lo largo de todos estos años de andadura por el blog, uno de los temas más recurrentes y que más juego han dado, han sido los referidos a la oferta de ocio que hubo en su momento, a lo que hemos bautizado como la  “movida villalbina”.

Aunque aún dará para próximas entradas y muchos nos preguntemos qué fue de aquellos tiempos y aquellos lugares, la pregunta que hoy os traigo es distinta. La pregunta es más bien ¿Es Villalba tu lugar habitual para disfrutar de tu tiempo de ocio o la opción primera cuando lo planificas?


Lo voy a delimitar a la oferta lúdica que lleva asociada una actividad comercial, descartando pues paseos por la dehesa e incluso los “botellines tras el trabajo”, pues no requieren de planificación y es algo más espontaneo. 




Y llegados a este punto, si sales por Villalba, ¿cuales son tus actividades principales?

Puedes marcar hasta tres opciones distintas.


miércoles, 18 de mayo de 2016

La Movida III (El segundo gran foco)


Imagen de "www.quienesquienenvillalba.es"
Retomando las entradas publicadas ya hace un tiempo (I y II), vamos a adentrarnos en lo que fueron los años gloriosos de la Movida Villalbina. Si, esa movida que conseguía atraer no solo a los jóvenes de los pueblos limítrofes, sino que en las épocas estivales, conseguía traer a buena parte de los jóvenes que no abandonaban la capital.

Lo habíamos dejado en el punto en el que el “barrio vaticano” era el punto neurálgico “de calentamiento” previo a la subida a las discotecas de la vía de servicio, por aquel entonces Porche y Pachá.

Pero en esas circunstancias, la masa no paraba de fermentar, lo que dio origen a nuevos focos de atracción para la aparición de nuevos locales de ocio nocturno en nuestro pueblo. Había pastel suficiente a repartir para todos.

La principal zona alternativa a la que originó el fenómeno de la movida, fue la que luego fue conocida como la zona del Edificio Europa. Un edificio que fue concebido para oficinas y que terminó siendo un edificio con varias decenas de pequeños locales de copas. Pero antes de que esto sucediese, ya existían por la zona otros locales que forman parte de la memoria de los que por aquel tiempo éramos jóvenes. Seguramente el más famoso fue Borsalino, famoso por sus minis de calimocho con un dedo de azúcar, su terraza y su trilogía de despedida, pues siempre cerraban el local con la misma secuencia musical (Hotel California, Love Song (The Blade Runner) y New Kid in Town).

Después aparecieron otros locales que alcanzaron tanta o más importancia como Choice y en torno a estos, un sinfín de bares como Carioco, Cocktail… y finalmente el ya citado Edificio Europa. Quién podía imaginar cuando unos osados abrieron un pequeño local de copas en una segunda planta de un edificio, aquello iba a terminar así. No recuerdo si fue el primero, pero sin duda fue el más carismático del edificio el Topete, aunque también destacaron otros como Stadio.

Y a todos estos sitios hay que sumar algún que otro local que había por ahí suelto como El Divino (en el Parque de La Coruña). Un local con música alternativa a las músicas que se ponían por el resto de locales. Muy en plan Radio 3.

Imagen de "www.quienesquienenvillalba.es"
Tratar de hacer un inventario de los locales de estas características que había en Collado Villalba en la primera parte de la década de los noventa se hace misión imposible, tanto por el número, como por el continuo cambio de nombre de algunos de ellos. Pero lo cierto es que hasta esos años, apenas hubo cierres y no paraban de abrirse nuevos locales que no dejaban de atraer a más y más público que llenaban de vida las calles de nuestro pueblo.

Otra cosa eran las molestias que se generaban por esas masas incontroladas de gente en las calles. Basura, malos olores, ruido… Y todo ello en el mismísimo centro del pueblo, algo que no se podía permitir. Muchas veces se habló de que se iban a llevar parte de estos negocios al polígono, donde las molestias serían menores, pero los dueños no se atrevieron a dar el paso y terminaron cerrando todos poco a poco. El éxito de estos locales era el que podías ir hasta ellos andando y cambiar de uno a otro sin necesidad de vehículo. Recordemos que por aquellos tiempos no eran muchos los menores de 25 años con carnet y coche y desde la DGT, se comenzó a perseguir el consumo de alcohol al volante, algo que ha salvado muchas vidas desde entonces.

Es lógico que los dueños de esos locales prefiriesen apurar sus oportunidades antes de arriesgarse a una aventura fuera del núcleo urbano. Algunas discotecas como Volumen o Fax lo intentaron, pero no fueron capaces de vencer el hándicap de salir al extrarradio.

Pero todavía queda mucho por desgranar de aquellos maravillosos años, pues estos locales cerraban a eso de las 2:30 y como en la película, Villalba estaba abierta hasta el amanecer.




martes, 28 de enero de 2014

Resumen 2013 V (Septiembre - Diciembre)

Como en la recta final del año no me prodigue tanto en las entradas al blog por diversos motivos, vamos a tratar de resumir los últimos cuatro meses del tirón, que me ha llevado esto casi un mes.

Empezamos septiembre y el famoso evento de la capitalidad serrana ya podía pasar a consulta popular para ver si había sido un éxito, un fracaso o según el color con el que se mirase. A esta consulta yo añadí mi propia opinión coincidiendo con el primero de los varapalos que se han ido sucediendo para el que “todavía hoy” sigue siendo el máximo responsable de la Comunidad de Madrid. Si al final no hace falta tanta capitalidad, sino que el palo sea un juguete y no un objeto para sodomizar al pueblo.

Y la entrada anterior pasé a relacionarla con las inversiones que el Ayuntamiento presentó gracias al dinero obtenido de la venta de terreno público. Una vez más el suelo volvía a ser fuente de financiación con lo que conlleva ello en un pueblo que prácticamente no tiene y que por ello debería recurrir a esta opción como último recurso y para actuaciones imprescindibles.

El atletismo volvió a hacerse un hueco en el blog con la segunda edición de la Carrera por la Discapacidad de la Fundación Apascovi. Una carrera con una participación un poco más modesta y más acorde a lo que debe de ser una carrera benéfica.

Y cerraba el mes con una foto denuncia de algo que vi al pasar con la bici un día y que pensé que no podía ser cierto. ¿Cómo podía asomar el hierro de la estructura de un puente por el socavón del asfalto?

Arranque el mes de octubre con la inauguración de dos secciones fijas en el blog. Una dedicada a agenda de ocio y cultura  dentro de nuestro municipio y otra con pequeñas criticas y opiniones de eventos culturales que estén en cartelera en la provincia y que este humilde servidor se atreve a valorar y función de sus propios criterios. Evidentemente se trata de opciones de bajo presupuesto como cine o teatro disponible a través de ofertas agresivas por internet.

Seguíamos el mes con un tema del cual se creó una importante alarma social. La proliferación de ratas en nuestro municipio y la amenaza de que su presencia se convierta en plaga. ¿Falta de limpieza? ¿Falta de educación y urbanismo? Sea como sea, este es un tema que cuando vuelvan las altas temperaturas seguro que volverá a salir a la palestra, pues al menos yo, no tengo conocimiento de que se hayan llevado a cabo medidas correctoras de importancia para atajar el problema.

Y finalizaba el mes con la segunda parte del análisis de la Movida Villalbina de los 80’s y primeros 90’s. Le tocó el turno a los “bares de calentamiento”, principalmente centrados en el barrio de Pradillo Herrero.


Noviembre fue posiblemente el mes de menor actividad en el blog desde que llevo en esta historia. Fue un mes en el que empecé a dedicar una gran cantidad de tiempo a un nuevo proyecto y en el que empecé a notar el desgaste del nuevo ritmo laboral. “Viva la Reforma laboral”, lastima no os la apliquéis a vosotros mismos.

Aún así, logré sacar un pequeño espacio de tiempo para hacer mención a una página solidaria para la causa de un vecino que sufrió un grave accidente este verano.

Y también logré otro pequeño hueco para reclamar ante la indefensión que muchas veces tenemos los ciudadanos ante las grandes empresas y que conste que yo trabajo en una de las grandes y sé que también son muchas veces víctimas de los abusos de los caraduras. Pero en este caso, llevaba la razón como han terminado por reconocer tras la presentación de la queja oficial. Aún estoy pendiente de recibir la modesta compensación por el agravio y el plazo que me he fijado para ello está a punto de terminar. No quisiera tener que reabrir el caso.

Y terminé el año con dos entradas en el mes de diciembre salpicadas entre lo que serian los primeros resúmenes del año 2013.

En la primera de ellas explicaba uno de los motivos que han llevado a que el blog haya descargado un poco su temática mas política y tal vez su por ello su actividad  e interacción. Y es que uno ya va estando harto de verse salpicado por la sangre de guerras que le son ajenas.


Y terminaba el año con la inevitable mención a la gran cenadel PP. Para algunos la más importante después de la ultima cena de Jesucristo. No sabemos si hubo algún Judas por el recinto, pero los “centuriones” blindaron como si fuese un castillo el lugar para que Mariano I de España y Lady Espe no fuesen molestados por los vecinos que sufrimos sus errores o su pésima gestión.

domingo, 27 de octubre de 2013

La movida II. Del Drogas a Hombres G

Situémonos en los mediados ochenta. Ya hice una entradilla
del panorama del ocio de Collado Villalba antes de aquellos años, donde los ejes principales eran las famosas salas de juegos de la época, en especial la de la galería de Las Cigüeñas donde hoy está la perfumería Clima. En ella había una maquina de esas donde podías elegir la canción para que sonase y se repetían los éxitos de los grupos de heavy nacional como Obús, Barricada, Leño, Barón Rojo…  que se alternaban con los rumberos Calis, Chunguitos, Chichos, etc.  Esto servía de lugar de encuentro antes de ir a las discotecas de la época que mas triunfaban como el Quinto Infierno o El Bus Stop. Por cierto, ¿alguien recuerda el Harris?

Resulta extraño que en este hábitat se pudiesen insertar los seguidores o seguidoras de otros tipos de música como por ejemplo Los Pecos o luego un poco más adelante los primeros inicios de Mecano.

Pero a mediados de los ochenta la supuesta bonanza económica fruto de la consolidación de la democracia tras el fallido 23F, provoca el auge de una clase media tan vapuleada hoy en día, que comienza a tener segunda residencia en la sierra y que en el caso de Collado Villalba provoca que las urbanizaciones que hasta ese entonces estaban casi desocupadas, pasen a llenarse los fines de semana y que se proyecten mas y mas.

Esta entrada masiva de gente procedente de la capital generó un intercambio cultural que hizo que la juventud villalbina se abriese a los nuevos gustos musicales (no siempre mejores que los autóctonos) que llegaban de la movida madrileña, si bien ya no eran tanto los Burning, Nacha Pop o Gabinete Caligari, como los fenómenos de fans que fueron otros grupos como Tennessee, Modestia  Aparte y especialmente Hombres G.

Los pelos largos y enmarañados daban paso a los de punta que inmortalizo Julia Otero en el 3x4 y los pantalones de ciclista a los que nunca les encontré el sentido por mucho que los llevase mi mito erótico Patsy Kensit. Un ir y venir constante de ciclomotores por todo el pueblo, especialmente por la zona de los “bares de calentamiento” que estaban especialmente concentrados en “el barrio vaticano”. Y es que en aquellos tiempos, adolescente con un poco de dinero, adolescente al que papá le compraba la Vespino, la Puch Cóndor, Rieju o la Piaggio de turno.

Ya se ha producido un cambio de look, de hábitos, de gustos… En definitiva la semilla estaba en la tierra, pero había que trasplantar para que se viesen los frutos, aquellas macetas (antiguas discotecas villalbinas) no daban respuesta a los gustos de sus nuevos posibles usuarios.
Pero creo que antes de entrar en el análisis de las discotecas y disco terrazas, convendría hacer primero una reseña a los que eran los “locales de calentamiento”.

Aunque las discotecas por aquellos tiempos seguían conservando aquellos horarios partidos de tarde y noche, cada vez se iba posponiendo más la llegada de la gente a horarios más tardíos. Eso de acabar la noche a poco más de las 10:30 se estaba acabando. Sin embargo la gente bebía más y quería llegar “a tono” a la discoteca, donde las consumiciones eran más caras. Habia que buscar locales más baratos en los que poder tomar su mini de cerveza o calimocho antes de ir a la discoteca. Los menos pudientes directamente tiraban de litrona del súper de turno o de la tienda de golosinas que paso a engrosar sus cuentas gracias al fenómeno botellón. No saben los chinos lo que perdieron en este pueblo durante esos años.

Como he dicho, el barrio por excelencia del calentamiento era el de Pradillo Herrero, donde pronto proliferaron varios locales ante el éxito de los que mostraron el camino. Increíble el ajetreo en el barrio de pandillas de jóvenes que iban desde Las Cubas o Fresh hacia Porche. Y es que estos bares ofrecían precios relativamente bajos para tomarte tus minis antes de ir a dar el golpe a la discoteca de turno y en el caso de Fresh, este ya contaba con su pincha discos que mezclaba éxitos de aquí con las mejores bandas de fuera. Recuerdo que era mi sitio favorito para empezar la salida gracias a que allí escuchaba a Depeche Mode, Bruce Springsteen o U2. Pero ese era mi gusto, mientras que para otros muchos, creo que más aún que  los coincidentes conmigo, el mejor lugar eran Las Cubas donde sus bocatas tenían mucho que decir en su favor.

Y claro, luego vino La Costa con sus porrones de sidra, La Facultad, etc. Para los vecinos fue un tormento de ruidos y otras molestias, pero cabe destacar que antes de que estos bares triunfaran, estaba el esperpéntico “Bananas” al que luego sucedieron el Shanghái y el Barros. Dos locales en los que las drogas campaban a sus anchas y las peleas estaban a la orden del día.

Otras zonas tenían otros locales que cumplían esta misión, pero sin duda los más destacados eran estos y los que casi todos tendréis en la memoria.


Y como aún queda mucho que hablar de la movida villalbina, lo mejor será dejarlo aquí por el momento, pero son muchos locales y muchos grandes momentos los vividos por los que una vez fuimos jóvenes en un pueblo que aspiraba a ciudad.


lunes, 15 de julio de 2013

La Movida I. Previos y semillas...

Dándole vueltas a la cabeza y mirando desde mis recuerdos el si alguna vez Villalba ha sido Capital de la Sierra, se me hace obligatorio analizar el fenómeno de la famosa “movida”.

Evidentemente, la movida Villalbina no tuvo mucho que ver con la movida madrileña de aquellos primeros años ochenta cuando la democracia comenzó a abrir las puertas a lo desconocido a miles de jóvenes. Eran años de transgresión, de innovación artística, de recibir las influencias del exterior que hasta entonces tantos problemas tenían para llegar hasta nosotros.

Nuestra movida nunca tuvo referentes culturales propios, más bien era un apéndice que se escindió desde la gran movida madrileña y que alcanzó vida propia. El poner un punto de partida a la misma resulta casi imposible, como también resulta imposible poner fecha a su defunción. En gran medida cada uno le pone la fecha en función de cuando se fue sumando a la misma o la abandonó.

Con anterioridad a este fenómeno, Collado Villalba tenía sus propias discotecas en el centro del municipio. Las más importantes fueron Botticelli, Volumen y especialmente El Quinto Infierno, que estaba en lo que hoy conocemos como El Corte Chino. Eran otros tiempos en todos los sentidos. El heavy y la rumba eran músicas que eran pinchadas en las radiofórmulas y en las discotecas, era habitual ver a seguidores de los Chichos o los Chunguitos, que a su vez eran seguidores de Obús o Barón Rojo.

Que yo recuerde, pues por edad no llego a poder controlar los precedentes del fenómeno, todos estos locales eran cerrados salvo un par de ellos que si tenían espacio habilitado como terraza. A estos, se le podría sumar el famoso Napoleón que estaba ubicado justo en el paso a nivel de las vías que existía cerca de donde está ubicado ahora el ambulatorio de El Gorronal o el Mana Mana, que estaba en plena Calle Real, en el edificio donde hoy esta La Caixa.

Fijada ya un poco la situación previa al boom, veamos cuales son los detonantes que provocan este fenómeno social, cultural y económico.

Ha pasado ya la parte más complicada de la transición, la economía española comienza a tener un cierto impulso y la forma de vida cambia. El fenómeno migratorio hace que la ciudad comience a expandir sus tentáculos mas allá de sus fronteras y que al gran numero de segundas residencias que ya existían en los setenta, se sumen otros cuantos millares e incluso empiezan a ser muchos los que comienzan a pensar en la zona de la sierra y más concretamente en Collado Villalba por aquello de su buena comunicación por carretera y transporte público para fijar su residencia habitual.

Estos factores hacen que a partir de los ochenta, especialmente a partir de la segunda mitad, la población joven se dispare en la zona de Collado Villalba y su área de influencia.

Tengamos en cuenta además, que hasta el año 1987 más o menos, el IB Jaime Ferrán, era el único instituto de bachillerato público de la zona, por lo que la gente tenía que bajar desde Collado Mediano, Guadarrama, Moralzarzal, Cerceda o Alpedrete hasta Collado Villalba para estudiar. Esto provocaba que toda la gente joven de la sierra se conociese y tuviese importantes lazos de amistad. Se necesitaba un punto de encuentro para toda esa gente de los distintos pueblos de la sierra y el mejor comunicado era Collado Villalba, además ningún otro pueblo tenía la oferta de discotecas que tenía ya nuestro municipio por aquel entonces.

Algunas de las discotecas clásicas de Collado Villalba, no supieron evolucionar con el tiempo y dar respuesta a un nuevo público más urbano y con otros gustos. Así el mítico Quinto Infierno tal vez sea el ejemplo más claro de discoteca que no pudo sobrevivir al cambio generacional o de gustos.
Bariloche sufrió un incendio que la arrasó por completo y del que gracias a dios no hubo que lamentar víctimas, pues era el bajo del edificio anexo a lo que hoy es el DIA de la Travesía de la Venta y sobre el que vivía mucha gente.

Otros cambiaron de nombre como el Bus, Splash, Volumen y un largo etcétera. Pero el fenómeno empezaba a gestarse a una velocidad endiablada. Las discotecas comenzaban a salir a la periferia del municipio y las que quedaban en el centro sufrían las limitaciones de sus locales. La última gran discoteca que cerró sus puertas implantada en el centro de Villalba y que trato de seguir el ritmo de sus referentes en cuanto a nuevas tendencias fue Botticelli, que aguanto estoicamente hasta principios de los noventa gracias en parte a ser la que movía las fiestas del Jaime Ferrán para la captación de fondos para el viaje de fin de curso.

Pero la movida había comenzado y todo el mapa geográfico de implantación de discotecas había cambiado. De los gustos y los looks se podría decir que tres cuartas de lo mismo. El heavy metal dejaba atrás sus días de gloria y las largas melenas de los que iban de la sala de juegos de las cigüeñas a poner su música en la maquina dejaban paso a otros ejemplares nuevos…

El look ochentero de macarrilla a lo El Vaquilla o El Torete, daba paso a el look niño de papa estilo Hombres G.



Continuará…