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miércoles, 2 de marzo de 2022

Tragamillas 2022

Por fin vuelve.

Fue el último gran evento del que pudimos disfrutar antes de que la pandemia comenzara a azotarnos allá por el mes de marzo. Recuerdo perfectamente que ya existía el run run de que se podrían empezar a suspender eventos de características similares, pero nadie era capaz de ver la que se nos venía encima.

Y por casualidades de la vida, este va a ser uno de los primeros eventos que se vuelva a desarrollar en situación de casi normalidad, a pesar de que será preciso el uso de mascarilla en la zona de salida y meta debido a la aglomeración de gente. Pero sin duda, un gran paso adelante en la reconquista de la ansiada normalidad.

Y uno no puede por menos que recordar la aquel 2 de mayo de 2020 cuando empezaron a aflojar las medidas restrictivas y nos dejaron salir a dar el paseo de las 20:00. Era increíble el ver la dehesa llena de gente, incluso la zona de la depuradora pese a su mal olor parecía la Gran Vía. Atrás queda la angustia que producía en aquellos días el salir a correr e ir cruzándote con tanta gente, el tener que mirar para otro lado si hacías una exhalación más intensa de lo habitual coincidiendo con un paso estrecho compartido con algún paseante.

No sé cuántos de los que se sumaron a la moda de la vida saludable en aquellos días vivirán su primera Tragamillas, pero sin duda son bienvenidos. Bienvenidos a la prueba de bandera del atletismo en la localidad y bienvenidos a los buenos hábitos. Y felicitarles, porque muchos fueron los que empezaron y pocos los que consolidaron esas buenas costumbres.

Pero la vuelta de La Tragamillas es algo más que la vuelta de un evento carismático del municipio, la vuelta de La Tragamillas supone una prueba de fuego para poner el termómetro de lo que puede dar de sí este pueblo.

Lejos queda aquel año 2007 en que comenzaba su andadura como un proyecto amateur salido de un grupo de amigos en la barra de un bar. En poco tiempo el evento creció apoyado en el boom del atletismo popular y bajo el cobijo de todo lo que significa el binomio “fiesta-El Castillo”.

Así, después de cinco o seis años de constante crecimiento, en el que incluso hubo que limitar las inscripciones para no masificar la carrera, llego un momento de estancamiento al que le siguió un tiempo de desgaste. Y es que el sacar un evento así año tras año con una organización amateur y a golpe de voluntarios no es una tarea fácil y más cuando te encuentras con una burbuja de eventos de este tipo que han proliferado como setas.

Así que no es de extrañar que la gente de El Castillo con Jose y Javi, cada vez menos metidos en el mundo del running, hayan decidido dejar la carrera. Es triste, pero es así, pues si al trabajo que cuesta organizar esto, le sumas desvelos y tensión, y el run run de “es que La Tragamillas ya no es lo que era”, la motivación cae.

Y ante esto yo me pregunto ¿Qué opinarían la mayoría de vecinos si La Tragamillas hubiese desaparecido del calendario? ¿Sacaríamos de nuevo el discurso destructivo de que “Villalba de asco” o volveríamos a vivir de la nostalgia de los años dorados de la ACB, El Viajazz, El CUC con jugadores del At. Madrid y otros delirios varios?

Pues sin, hemos estado a punto de perder una de las pocas cosas que atraen gente del exterior a Villalba. Y es que menos mal que la gente de Run and Run (con los hermanos Gómez Santero al frente) en un acto casi kamikaze, se liaron la manta a la cabeza y dieron el paso al frente para sacar la carrera de nuevo adelante. Una carrera que parecía inconcebible sin estar Jose Castillo y Javier Martín al frente. No se trata de una empresa fácil, pues contrariamente a lo que la gente piensa, estas carreras no son un negocio o al menos en este pueblo donde las subvenciones para este tipo de cosas son irrisorias y eso suponiendo que se obtengan (ya les anticipo que La Tragamillas este año no cuenta con partida municipal alguna).

J. M. Santero. Nuevo cabeza visible de La Tragamillas.  Foto "Aquí en la Sierra"

Todo parece indicar que la participación va a rozar los niveles prepandemicos de los últimos años, lo cual ya es un éxito dado el condicionante de Omicron durante todo el proceso de preparación de la prueba. Así que solo queda esperar que pese a que el tiempo meteorológico no va a ser tan benévolo como el de las semanas anteriores, la gente disfrute del evento, ya sea corriendo o animando, pues La Tragamillas lo necesita. Lo necesitan sus organizadores y colaboradores que necesitan ver que la gente disfruta y que el trabajo no ha sido en balde, lo agradecerá Collado Villalba, por devolver la ilusión a una población cada vez menos identificada con el pueblo y que ansía el ver algo de lustre en el mismo.

La cosa pinta bien a juzgar por lo que se ha podido ver por las RRSS y la página web, donde se ha podido observar un trabajo muy serio para modernizar la carrera. Me cuentan que se recuperaran cosas que la organización saliente ya trabajó en su momento como el acuerdo con restaurantes y la animación.

Antonio Ledesma, El Tragamillas

Así pues, todo suma para recuperar no solo la antigua normalidad, sino incluso el brillo y esplendor que en su momento tuvo Villalba. No miremos atrás, miremos al frente. Corre o anima, todo suma para volver a tener una “Villalba como la Queremos” o una “Villalba Capital de la Sierra”. A Villalba le han fallado sus políticos en estos años, pero lo que no podemos permitirnos es fallarnos a nosotros mismos.

miércoles, 8 de diciembre de 2021

Resumen 2021 (Enero - Abril)


Comienzo con esta entrada la serie dedicada a resumir este segundo año de pandemia que, si bien no ha sido tan complicado como el anterior, también ha tenido lo suyo.

Y es que hay que recordar que empezamos fuerte, que digo fuerte, muy fuerte, pues arrancamos el año con el temporal de nieve más importante que se recuerda en la localidad. Y así dividí el paso de Filomena en varias entradas, comenzando por una primera en la que analizaba los distintos escenarios de las previsiones, el amago del día anterior y las primeras horas del temporal en las que se empezaba a ver que esta vez la cosa era sería.

En la segunda narraba como fue el despertar en un pueblo incomunicado, pero con una estampa preciosa y con imágenes que si nos las llegan a contar sin haberlas visto no las habríamos creído. ¿Gente esquiando en Villalba? Que locura ¿verdad?

En la tercera entrada relataba como nos sumergíamos en la tercera jornada de temporal y empezábamos a tener algunas necesidades mientras el pueblo seguía bloqueado. Nos tocaba doblar el lomo a los vecinos para poder recuperar la normalidad lo antes posible a pesar de que la climatología no ayudaba lo más mínimo y mientras, las colas para comprar el pan parecían las colas del hambre en el tercer mundo.

En la cuarta y última entrada dedicada a Filomena, traté de analizar lo acontecido en esa difícil semana. ¿Había fallado la previsión? ¿No se tenían suficientes medios para abordar esta situación tan excepcional? ¿Se debe invertir más en el plan de inclemencias invernales? ¿Se debería trabajar en la creación de un plan de contingencia que permita al Ayuntamiento una actuación más rápida ante situaciones como esta?

Y cerraba el mes con una entrada dedicada a las antiguas salas de juegos o recreativos, que en poco se parecen a las actuales salas. Aquellas no servían bebidas, sin embargo, eran un punto de encuentro para la juventud y una de las formas más importantes que había para sociabilizar. Hubo un desarrollo tecnológico que las hizo evolucionar y hasta llegar a ser el eje sobre el que pivotaba el ocio de la juventud del momento. Tal vez esa tecnología accesible a todos fue su tumba, pues en unos años, la gran mayoría ya tenía ordenadores tan potentes como los emuladores de las salas de juegos en sus propias casas.



Y empezamos el mes de febrero que fue especialmente complicado en nuestro municipio, pues empezamos a enlazar cierres perimetrales de todo tipo a consecuencia de la pandemia y uno no sabía que sentir, si coraje, frustración o desilusión por ver como todo lo avanzado se iba al garete a pesar de que se estaba empezando a vacunar a nuestros mayores. ¿Tan mal lo estábamos haciendo los Villalbinos? ¿Nos había mirado un tuerto?

Y continuamos con una entrada dedicada a un importante cambio en la circulación vial en Villalba, el cambio de ubicación del semáforo de El Zoco. Un cambio motivado por la construcción de un supermercado y que ha condicionado desde entonces la forma de circular en dicho lugar, pues han aumentado los atascos y la congestión de la rotonda, si bien es cierto que yo me lo imaginé peor en su momento, pero está claro que hay más atascos y una circulación menos fluida.

Y sobre la nueva ubicación del semáforo realice una encuesta entre los visitantes del blog, cuyos resultados publique en una nueva publicación y que coincidían mayoritariamente con mi punto de vista.

Eso sí, antes llego una reflexión a raíz de una polémica carta de nuestra alcaldesa pidiendo prioridad hacia nuestro pueblo en los planes de vacunación dada la elevada Incidencia Covid que venía arrastrando nuestro pueblo por aquellas fechas. Hubo opiniones para todos los gustos y se generó un interesante debate similar al que se produciría unos meses más tarde sobre la conveniencia de vacunar a los menores de edad saltándose franjas de edad aún sin vacunar.



Y nos metimos en el mes de marzo, un mes en el que La Tragamillas ha gozado de un importante protagonismo pues tanto el blog como la popular carrera nacieron casi de forma simultánea y para quien esto escribe ha sido una experiencia muy gratificante hasta la fecha. Así que como no iba a echar de menos a nuestra Media Maratón en este difícil año (recordemos que la edición del 2020 se celebró casi sobre la bocina del confinamiento). Y es que aproveché este esperemos “parón técnico” para repasar un poco lo falto de tradiciones que está nuestro pueblo y el escaso éxito del que han gozado algunas de ellas lanzadas con gran respaldo y buena acogida en un primer momento, pero con un corto recorrido. La Tragamillas parecía ser la excepción que confirmaba la regla. El tiempo dirá.


Continuábamos el mes con una entrada política de esas que cada vez me da más pereza escribir, pero el movimiento de Diana Barrantes y su ruptura con el partido de Vecinos por Collado Villalba era un hecho noticiable. Por un lado, el PP asestaba un golpe definitivo a la oposición, pues al pasar la tránsfuga a engrosar el Equipo de Gobierno, este pasaría a tener una mayor estabilidad. Por otra la opción municipalista se veía herida de muerte, pues la falta de estructura y la herida dejada por Diana, son de muy difícil cura y más con el evidente “divorcio electoral” entre electorado y partido. Pero esto es algo de lo que ya tenemos precedentes en Collado Villalba con el caso ADEI y su líder caído en desgracia. ¿Se repetirá la historia?

Y seguimos con el dichoso Covid y la evolución de lo que en aquel momento era la tercera ola. Como estábamos bajando desde aquellas terribles cifras de cuatro dígitos, pero no conseguíamos estabilizar la curva en valores que no fuesen preocupantes. ¿Se acuerdan lo que nos costó bajar de los famosos 500?

Y Terminé el mes de marzo con una entrada que tal vez se tenía que haber escrito hace mucho más tiempo, pues la importancia del Guadarrama en nuestro municipio es clave. Factor clave para que los primeros pobladores se asentaran en este lugar y para que años después lo hiciesen algunas de las importantes empresas que llegaron y permitieron el desarrollo del pueblo. El volver a ver al rio en grandes cotas de esplendor gracias a las lluvias y a Filomena, me han facilitado el saldar la deuda pendiente.

Este año la Semana Santa se nos coló en el mes de abril y con ella llegó uno de los dulces más típicos, clásicos y universales de nuestro país, la torrija. Y aunque es un dulce que mucha gente hace en sus casas por estas fechas, en los últimos tiempos se ha convertido en un clásico en la carta de postres de muchos restaurantes (algunos con versiones que poco tienen que ver con el original y a un precio de quitar el hipo más que el hambre pese a su alto valor calórico). Y por ello me quise acercar a uno de los lugares de Villalba más mencionados en las RRSS por la calidad de su torrija y así certificar si la calidad se ajustaba a los comentarios.

Pero abril fue también un mes muy extraño, pues murieron casi sin separación temporal dos personas importantes de nuestro municipio, dos concejales que, aunque en las antípodas ideológicas, eran representantes de todos los Villalbinos en la elección de los designios de este municipio. Todo ello dentro del marco de una feroz campaña electoral por el poder en la Comunidad de Madrid que supuso el desfile por nuestro municipio de casi todos los primeros espadas de la política de la región.

Y para finalizar el mes, un año más dedique una entrada a la tradicional ruta de la tapa, que en esta ocasión tenía una gran importancia por suponer un importante respaldo para un sector tan capital y que tan mal lo ha pasado durante toda la pandemia. Aunque no la disfrute mucho, sí que puedo decir que lo que probé me gustó bastante y que en líneas generales se vio una franca mejoría con respecto a otros años. Esperemos que se consolide la línea ascendente para futuras ediciones.

domingo, 7 de marzo de 2021

Tradiciones y La Tragamillas

Cartel 1ª edición de La Tragamillas
 Ya he comentado en más de una ocasión, que Collado Villalba es un pueblo sin “Historia” con mayúsculas y que a duras penas conserva un poco de “su historia”.

El caso, es que la falta de un patrimonio histórico interesante, pues hay que reconocer que la Fuente del Caño Viejo solo tiene interés para los aborígenes, sumado a una arquitectura caótica y vulgar, hacen que nuestro pueblo no resulte especialmente atractivo al visitante.

Así que sin historia y sin patrimonio, nos quedarían las tradiciones y costumbres del lugar, de las que bien pocas se conservan y gracias la mayoría de las ocasiones a románticos como la Cofradía de San Blas.

Así pues, a lo largo de los últimos años, a las fiestas patronales se han ido tratando de sumar nuevas iniciativas que fomentasen el interés en nuestro municipio. Y las ha habido de muchos tipos, pero la mayoría de ellas han ido pereciendo o tienen una repercusión muy limitada.

En el plano cultural, tuvimos los intentos de Viacelta (Festival de música celta) de corto recorrido por lo marginal del estilo de música y la posterior competencia de su hermano mayor Viajazz, que a pesar de su nombre envolvía a un espectro musical mayor y que murió víctima de su excesiva grandeza. Algo insostenible para un municipio como este y que saltó por los aires con los cachés de grandes estrellas como Brian Wilson y especialmente Bob Dylan y Sir Elton John.


Elton John, máximo exponente del despilfarro del Viajazz

En el plano deportivo, tuvimos la famosa experiencia del Club Baloncesto Collado Villalba y su singladura por la ACB, que fue muy bonita mientras duró, pero que solo era viable por el empuje del BBVA y que en cuanto este dejó el patrocinio resultó imposible de reconducir. Hubo otras experiencias menores con clubes de baloncesto femenino, futbol sala… Pero nuevamente, una pequeña ciudad no puede dar cobijo a esos proyectos sin el apoyo privado y más con el déficit de instalaciones que presenta Collado Villalba.

También en el plano deportivo, tuvimos durante unos años la presencia de la Clásica de Alcobendas. Una prueba ciclista que iba vinculada a la Vuelta Ciclista a España, pues el organizador era el mismo, Unipublic. La historia a groso modo era que, Villalba colaboraba en el mantenimiento de la prueba menor y a cambio tenia garantizadas una serie de presencias en la “Gran Ronda” Un nuevo despropósito económico insostenible para las arcas municipales que incumplían sistemáticamente sus presupuestos anuales a pesar de la enajenación de terrenos públicos.



En el ámbito cultural y social, uno de los últimos grandes intentos ha sido el de la procesión de Semana Santa del Cristo del Camino. Una propuesta que venía a tapar un hueco, pues nuestro pueblo carecía de pasos religiosos hasta hace bien poco, pero que difícilmente podía competir con otras Semanas Santas más asentadas por la zona como la de San Lorenzo de El Escorial o Galapagar.

Luego han ido surgiendo una serie de eventos que arrancaron con un cierto interés y que poco a poco se han ido diluyendo en la mayoría de los casos, como el mercado “goyesco-medieval”, la ruta de la tapa, la feria de la cerveza, etc. Cosas que en otros lugares han funcionado y siguen funcionando muy bien, pero que por unas cosas u otras en nuestro municipio no han cuajado.



Una de las pocas cosas que surgieron en los últimos años y que si ha conseguido echar raíces ha sido
La Tragamillas, que precisamente en el día de hoy debería haber celebrado su 15ª edición. Surgió como un proyecto modesto en el que pocos dentro del pueblo apostaron por él. Y en el que incluso sus principales promotores en un principio nunca pensaron que podrían llegar a meter los 800 corredores previstos para su primera edición. Una organización totalmente amateur y sin casi experiencia en la organización de nada ni medio parecido y en un mundo en el que Internet empezaba a tomar importancia mientras ellos seguían tomando comandas apuntando palotes con su lapicero sobre una agenda de bolsillo.

Javi y Jose, los culpables de todo esto

Pero las cosas con ilusión y esfuerzo salen reforzadas y ganan adeptos, como fue en el caso de este evento. Así al año siguiente la estructura organizativa se reforzó y consiguió tapar esas lagunas a la par que explotaba las virtudes que consiguieron que fuese un éxito, en especial el movimiento del voluntariado que tanto anima y da soporte a esta carrera. De esta manera, la carrera conseguía una organización que poco tenía que envidiar a las de las carreras organizadas por empresas profesionales y por el contrario gozaba de apoyo y respaldo de casi todo el pueblo, como las modestas carreras organizadas por clubes deportivos.

Una combinación que hasta ahora ha sido un éxito. Un éxito con altos y bajos, pero que ha logrado sobrevivir ya a dos crisis sin que su calidad se haya visto mermada y dando un resultado que está muy por encima de algunas pruebas con más solera o incluso de otras organizadas en municipios más potentes económicamente, con menos hándicaps o incluso buena parte de las pruebas similares de capitales de provincia.

Hay otros eventos deportivos en Collado Villalba que tal vez gocen de un mayor nivel deportivo dentro de su disciplina, pero la conexión del evento con el municipio es a día de hoy única. Gracias en gran medida a ser un evento popular y a que toma sus calles.

Lamentablemente Mariola no podrá hacer el disparo de salida de la Tragamillas 2021 y sufriremos un parón en la organización del evento. Un parón que esperemos que no vaya más allá de uno o dos años, pero que se ve amenazado por los “imponderables” que separan la antigua de la “nueva normalidad”.

Edición impresa "El Mundo"
Sin embargo y pese a que todo va a ir muy condicionado a la evolución de la crisis sanitaria, no quiero quedarme con el duelo de haber perdido esta edición de La Tragamillas, quiero quedarme con el detalle de que a lo largo de esta semana no han parado de sucederse mensajes y referencia a ella en las distintas RRSS. Incluso he tenido la percepción de mas alusiones a La Tragamillas que a las fiestas patronales o incluso a la cabalgata de reyes.

Y todo ello significa que hay un compromiso del pueblo y los vecinos con La Tragamillas y eso tiene que ser el primer ladrillo sobre el que se cimienten las futuras ediciones de uno de los pocos eventos que han llegado y se han quedado, uno de los pocos eventos “Marca Collado Villalba”.



domingo, 9 de diciembre de 2018

Resumen 2018 I (Enero - Marzo)


Podium de La Tragamillas
Va siendo hora de ir resumiendo lo abordado por este servidor desde el blog a lo largo de este año 2018 que poco a poco se nos va apagando.

Precisamente de eso iba la primera entrada del año, de las luces apagadas en la zona del puente del Zoco. Una denuncia que venía repitiendo desde hace mucho tiempo, pues consideraba que era un punto negro en la seguridad vial de nuestro pueblo y que tarde o temprano llegaría el momento en que lamentaríamos alguna desgracia. Fuese por la falta de luz o por otras circunstancias, a finales de mes tuvimos un susto en la zona. Y quien sabe si por ello, por fin se hizo la luz.

La siguiente entrada fue dedicada a La  Mini Tragamillas, una nueva carrera popular que nació este año y que esperemos que para quedarse. Una apuesta de la organización de La Tragamillas para tratar de apuntalar el proyecto de la Media Maratón, que empieza a sufrir un importante desgaste por el paso de los años y por la saturación del calendario de carreras populares. Una medida que ayudo a compensar parte de la caída de participación que la prueba mayor lleva registrando en los últimos años, pero que deberá ir acompañada de otras medidas si se quiere que la prueba villalbina continúe celebrándose muchos años más. El ganador de la prueba fue el incombustible Juan Antonio Cuadrillero, mientras que en el apartado femenino, inscribió su nombre como primera ganadora Katia Mazarías.

Katia Mazarias. Ganadora de la 1ª Mini Tragamillas 


Este 2018 ha sido un año de fuertes lluvias, lo que ha propiciado que nuestro querido Guadarrama haya llevado un nivel de caudal casi olvidado en el último lustro. Pero ese torrente poco ha tenido que envidiar a las aguas revueltas que han bajado por algunas de las formaciones políticas locales. C’s ha visto como Collado Villalba parecía ser un feudo en el que navegar “aguas arriba”, contrariamente a lo que sucedía en el resto de España, al menos hasta la famosa moción de censura de Pedro Sánchez.

Todo les sonreía a los naranjitos a nivel nacional, pero en Villalba las cosas no iban de la misma manera. Una fuerte crisis interna que viene prácticamente desde el minuto uno de la legislatura, ha provocado la fuga de buena parte de los militantes que arrancaron el proyecto local, algunos de los cuales han sido parte importante de la creación de la formación de Vecinos por Collado Villalba, el nuevo partido independiente local que puede llegar a tener un peso importante en la política municipal si los sondeos se confirman.

Pero todo esto es poco si lo comparamos con el vuelco en la ejecutiva local del PSOE, donde Juan José Morales ha visto como le movían la silla y se hacía con el poder la parte más “José Pablista” del partido. El margen de la victoria de Vituco no fue aplastante, pero recordemos que ese resultado es respuesta de los afiliados del partido. ¿Cuál será la respuesta del electorado en mayo? Creo que ciertos aspectos de la gestión del PSOE en los últimos años precedentes al gobierno del PP, aún continúan muy presentes en los votantes villalbinos, pero pese a todo, el PSOE ha decidido asumir el riesgo ante lo que sus bases han considerado una política pasiva de Morales y el peligro del  entre las nuevas formaciones de izquierda. Mayo pondrá a cada uno en su sitio y enjuiciará a todos los partidos y sus actuaciones durante estos últimos cuatro años.


domingo, 11 de febrero de 2018

La Mini Tragamillas



Desde este blog a lo largo de todos estos años, han sido numerosas las entradas relativas a eventos deportivos y en especial a los relacionados con el atletismo, así que el nacimiento de la nueva prueba la “Mini Tragamillas” tenía que tener su espacio en el mismo.

Por ello he decidido incluir esta entrevista con uno de los miembros de la organización.

  • ·         ¿Cuál es es el motivo que os ha impulsado a lanzaros a organizar una nueva competición en Collado Villalba?

Desde hace once años, llevamos organizando la Media Maratón de Collado Villalba y hemos pensado que era un buen momento para tratar de dar un empujoncito a la que consideramos fiesta del atletismo de nuestro pueblo.

  • ·         Ante un calendario tan saturado de carreras populares, ¿hay espacio para una prueba más, máxime cuando la participación de La Tragamillas ha venido descendiendo en los últimos años?

Creemos que sí y por eso nos hemos lanzado al ruedo. Las cifras de participación de La Tragamillas se han venido resintiendo desde hace unos años debido a la gran competencia y a ciertas particularidades propias de nuestra carrera. Por ello hemos decidido “arropar” a La Tragamillas con esta versión más corta y menos dura.

  • ·         Hablemos de esos motivos que han llevado a La Tragamillas a esa bajada de la participación mientras el auge del running no para de crecer.

Es cierto que el fenómeno del running no ha parado de crecer en los once años que han transcurrido desde que se celebró la primera Tragamillas, pero no menos cierto es que este fenómeno también ha ido cambiando.

Por un lado han aparecido innumerables carreras populares por todos los pueblos y a lo largo de todo el calendario. La Tragamillas nació en un entorno donde era una carrera fantástica para preparar el Maratón de Madrid, estábamos en el selecto grupo junto con Getafe, El Pardo, Ciudad Universitaria, Madrid y Latina, todas distribuidas en poco más de dos meses y sin otras citas destacadas en las provincias limítrofes. Ahora se han ido sumando otros pueblos a lo largo de la geografía de la Comunidad de Madrid, y eso ha provocado que esos cerca de 800-900 corredores que llegaban desde más allá del eje de la A6 se hayan visto muy mermados.

Pero por otro lado, el perfil del runner de hoy en día no es el mismo que el de hace una década. El corredor popular de hace diez años descubrió el mundo de las carreras populares y le enganchó hasta el punto de que la gran mayoría acababan con un mínimo de diez carreras al año. Sin embargo el corredor de hoy en día no busca tanto el correr carreras sino simplemente el correr y se ha hecho muy selectivo a la hora de elegir las competiciones a las que se inscribe. Por ejemplo, un corredor del centro de Madrid se encuentra con que el precio de inscripción de sus dos carreras de referencia como la San Silvestre de Madrid o el Maratón, se han disparado a más del doble de lo que costaban hace siete u ocho años, por lo que si no tiene posibilidades de aumentar su presupuesto para inscripciones, tiene que “recortar” el número de carreras a las que se apunta.

Además, La Tragamillas es una carrera un tanto singular, ya que su trazado rompe piernas y con muchos tramos de tierra la hace tener la etiqueta de “carrera dura” y precisamente los corredores que buscaban antes este tipo de carreras, ahora se han pasado al fenómeno de las “carreras de montaña” y los “trails”, quedándose La Tragamillas un poco en tierra de nadie. Demasiado dura para los asfalteros y amantes de batir sus marcas, pero sin alicientes para los que siguen esta nueva tendencia.

  • ·         ¿Y cómo se plantea la organización el defender el evento?

Desde hace años tenemos claro que el running crece en gran medida en el segmento femenino, sin embargo no hemos sido capaces de lograr traspasar este efecto a las inscripciones de La Tragamillas. Centenares de mujeres de todas las edades corren por los parques de Collado Villalba, sin embargo siguen sin verse motivadas para el desafío de La Tragamillas. En unos casos por miedo a la competición, en otros por miedo a la dureza o la distancia. Si lográsemos que empezase ese trasvase del deporte salud hacia la competición, no de ganar medallas ni trofeos, sino simplemente del afán de superación y vivir la experiencia de una carrera, habríamos dado un gran paso para la consolidación definitiva de La Tragamillas.

Con esta línea de trabajo realizamos el pasado día 26 de enero un entrenamiento guiado especialmente a este segmento de público con la presencia de dos entrenadores contrastados como Alejandro González y Marina Damlaimcourt.
Alejandro González y Marina Damlaimcourt

Este es uno de los motivos que nos han movido a organizar la Mini Tragamillas, la captación de esos corredores noveles que aún tienen miedo a la distancia y la dureza de nuestra carrera. U otros segmentos importantes como los de aquellos que han visto forzada su preparación por lesiones, trabajo u otros factores personales.

Y todo ello sin olvidar otro segmento de corredores que en los próximos años empezará a tener mucha importancia, la de aquellos que por edad ya no se vean con el ánimo de correr distancias tan largas y prefieran “bajar” a zonas de confort de menos kilometraje.

  • ·         Pero choca el que siendo la proliferación de carreras uno de los factores que han influido en el desgaste de La Tragamillas, la solución planteada sea la organización de otra carrera.

Si, parece una incongruencia, pero si lo analizamos un poco en profundidad no lo es tanto. Se va a tratar de dos carreras distintas orientadas a públicos distintos. Si antes me refería al tema de la participación de las chicas en La Tragamillas, los primeros números que manejamos para la versión Mini nos hacen ser relativamente optimistas en cuanto a haber logrado el objetivo de que muchas mujeres quieran participar de la fiesta. No es fácil lograr la participación de féminas de La San Silvestre que roza el 30%, pero sin duda mejoraremos el 12.5% que presentó el año pasado La Tragamillas.

Por otro lado, la saturación del calendario en nuestra zona de influencia más próxima, no se da hasta la segunda parte del verano, cuando muchos pueblos tienen sus tradicionales pruebas pedestres coincidiendo con el inicio de sus fiestas patronales, lo que nos dejaba un hueco. No hay tantas carreras de esta distancia en fechas próximas en las localidades de nuestro radio de acción.

  • ·         ¿Pero no hay peligro de que la gente “abandone” La Tragamillas para pasarse a la Mini y dejar muy maltrecha a la carrera “grande”? ¿Hay suficientes sinergias entre una y otra prueba?

Está claro que se producirá un trasvase de la carrera de 21km a la corta, pero pensamos que ese impacto es mucho menor de lo que podemos ganar por meter esos corredores que hasta ahora no habían podido disfrutar de nuestra carrera.

Recorrido de la Mini Tragamillas
Una carrera de un tamaño medio como es La Tragamillas, necesita un mínimo de inscritos si se quiere que el proyecto sea viable económicamente. Hace unos años empezamos a entrar en el difícil punto de equilibrio entre ingresos y gastos llegando a ser una carrera deficitaria en alguna edición contrariamente a lo que la gente piensa. Afortunadamente se pudo aguantar el tirón y por eso sigue existiendo la carrera, pero sin duda se encendieron las alarmas, porque jugábamos en un terreno de juego distinto al de cuando empezamos allá por el año 2007. Los patrocinios son menores, las inscripciones bajan en número, no puedes subir precios y tu vocación es la de mantener unos estándares de calidad que siempre han sido santo y seña de la carrera.

La nueva carrera nos facilita más corredores y por tanto más ingresos. Muchos de los gastos son compartidos y los recursos, especialmente los humanos serán los mismos,  pero también vamos a tener nuevos  gastos como por ejemplo los premios y trofeos o en cronometraje, ya que es un servicio que hay que reforzar y la inscripción de la carrera mini a duras penas paga el coste de la bolsa del corredor. Afortunadamente hemos logrado algún nuevo patrocinador para compensar la perdida de alguno que se “ha caído”, lo que nos hará ir con las espaldas un poco más cubiertas y con el riesgo más controlado. Pero en este tipo de eventos te hace falta un mínimo de participación para cubrir gastos y nos estábamos acercando peligrosamente a él.

  • ·         ¿En qué situación estaríamos hablando de que la iniciativa habría sido un éxito? ¿Qué es lo que como organizador le da más miedo o teme que le deje alguna noche en vela?

Todo lo que fuese sobrepasar las 1200 inscripciones conjuntas estaría muy bien y alcanzar las 1300-1400 sería un éxito sin ninguna duda, ya que no solo habríamos tapado la hemorragia, sino que habríamos logrado un crecimiento de un 20-30%.  

Como organizador, los mayores miedos o nervios, vienen dados por todo lo que significa el luchar contra el factor de la novedad, especialmente en el tema del recorrido. Collado Villalba es un municipio complicado para organizar este tipo de eventos por las dificultades de movilidad.

Y en el capítulo deportivo, el que la carrera mini no provoque alteraciones en el desarrollo de la media maratón. Es decir, que los corredores no se equivoquen en los desvíos, que los más rápidos de la “mini”  se encuentren las zonas de avituallamiento limpias y no tengan que ir esquivando demasiadas botellas, ya que hay que tener en cuenta que a su velocidad requiere un esfuerzo y atención especial, así como que los adelantamientos de estos corredores más rápidos a los corredores más lentos de la media maraton, sean fluidos. En todos estos factores se centraran buena parte de nuestros esfuerzos como organizadores de aquí a la disputa de la prueba
Si conseguimos atar todos esos cabos, creo que si el tiempo acompaña, tendremos una fantástica jornada de atletismo popular en nuestro pueblo.

Desde el blog solo desear que el evento sea todo un éxito y que Collado Villalba se reafirme como referente del atletismo en toda la comarca.