Haciendo el deporte nacional en el que se ha convertido el
“tontear con el móvil” y pasarte largos ratos viendo información que te llega
en cascada al mismo, el pasado jueves por la tarde me veo sorprendido por una
comunicación en un grupo de Facebook de un usuario al cual no sigo.
Se trataba de un local de hostelería anunciando la edición
de este año de la Ruta de la Tapa. Me quedo un poco perplejo, pero como estoy
fuera no me puedo poner a “bichear” sobre el asunto, pero me pica enormemente
la curiosidad. ¿Cómo es posible que siguiendo si no todas, casi todas las RRSS
del Ayuntamiento no haya recibido con anterioridad esa información a falta de
menos de 24h para dar comienzo?
Entro en la web www.villalbaactiva.com que es a la que
hace referencia el cartel que ha colgado ese local y no hay ni rastro del tema.
Se supone que el Ayuntamiento es el máximo impulsor de la iniciativa y el que
da respaldo y apoyo publicitario y de difusión y sin embargo en las horas previas
la información es cero. Lo cual me lleva a lo que ya he comentado en otros
eventos organizados o respaldados por el Ayuntamiento, que no se trata solo de
que se hagan pocas cosas y que las que se hacen se hagan de aquella manera, es
que luego no se saben vender y poner en valor.
Pero antes de analizar más aspectos de la Ruta, estudiemos
el contexto.
Está claro que aún no hemos superado la pandemia y que el
fomentar actuaciones que impliquen un aumento de la movilidad no es tema baladí
y más cuando estamos luchando contra el estallido de una tercera ola sin casi
habernos repuesto de los terroríficos datos de la segunda. Pero no menos cierto
es que la hostelería necesita algo más que un empujoncito después de llevar más
de un año en el que en el mejor de los casos ha podido trabajar al ralentí.
¿Era este el mejor momento para llevar a cabo una acción de
este tipo? Pues seguro que no nos vamos a poner de acuerdo, pues unos pensaran
que es un “acto suicida” estando como estamos, mientras que otros pensaran que
ahora más que nunca, pues, aunque en otro momento se le pudiese sacar más
repercusión y más rédito económico, ahora mismo cualquier impulso es poco y será
bien recibido. Y quién sabe si el dejarlo para el verano no sería demasiado
tarde para unos cuantos viendo cómo van cayendo locales poco a poco.
Así pues, creo que lo mejor es apelar al buen criterio de
cada uno y a la responsabilidad de todos. De los hosteleros en garantizar al
máximo las condiciones para que sus establecimientos sean seguros y a los clientes
en que hagamos uso de sus servicios respetando todos protocolos que ya
conocemos. Distancia, mascarilla cuando no se consume, etc.
Así que todo este contexto nos lleva a una situación
tremendamente extraña para el desarrollo de este evento, hasta el punto de que
se dará la contradicción extrema de una Ruta de la Tapa sin servicio en barra,
algo realmente inconcebible en otras circunstancias.
Como decía anteriormente, a menos de 24h para que arrancase
el evento no había ninguna comunicación oficial por parte del Ayuntamiento en
sus redes sociales.Ya con el evento
arrancado sí que hemos podido consultar algunos de los aspectos básicos de la
ruta como son los horarios de los locales (este año se supone que puedes
degustar la tapa en cualquier día a cualquier hora dentro de sus horarios
habituales). Recordemos que ha habido ediciones en las que el horario se limitó
a los fines de semana.
Esto último me parece muy interesante, pues es una apuesta
clara de los hosteleros que participan en el evento (a pesar de ausencias muy destacadas) para ofrecernos una carta de presentación distinta a la
habitual y quién sabe si alguno decidirá incluso hacer algún cambio en sus
cartas o sus dinámicas de trabajo a raíz de su experiencia en la ruta y de esta
manera encontrar nuevas vías hacia el éxito. Al contrario que en otros años, el
hostelero ha arriesgado (tal vez porque tiene poco que perder dadas las
circunstancias) y se ha lanzado a la aventura que esperemos sea exitosa. 21 propuestas detrás de las que hay mucho trabajo e ilusión tras un año muy complicado.
Ya estamos de nuevo sumidos en una nueva campaña electoral.
Y ya van no sé cuántas en los últimos cuatro años, que uno parece que vive en
una campaña electoral permanente, donde mucho se pregona y poco se gobierna.
En este caso son las elecciones a la Comunidad Autónoma de
Madrid, que por una extraña carambola se ha visto implicada en la onda sísmica
del terremoto de Murcia y en el afán de protagonismo de su Presidenta en
funciones y su falta de conexión son sus socios de gobierno.
Fuere por lo que fuere, ya tenemos toda la artillería pesada
en marcha pues, aunque la campaña empezó en la noche del viernes al sábado, ya
llevan tiempo unos y otros luciendo artillería a la espera de desplegar sus V1
y V2 o “armas maravillosas”.
Y en estas que Collado Villalba se convierte en un punto
estratégico que todas las candidaturas trataran de trabajar en mayor o menor
medida, como han venido haciendo en los últimos comicios y más si se trata de
los autonómicos. Es algo lógico, pues hay un censo de casi 30000 votos en juego
y, además estamos hablando de que, aunque no seamos la Capital de la Sierra, si
somos “La Puerta de la Sierra” y la Sierra del Guadarrama ya no son cuatro
pueblos de veraneantes, es algo más. Hay que contar con la comarca y más en
unas elecciones con el resultado tan incierto.
Abrió el fuego Mónica García de Mas Madrid, que nos visitó
el pasado 4 de abril. Ya sabemos de los buenos contactos del concejal local con
las altas esferas de la formación que lidera Iñigo Errejón. Por lo visto se dio
una vuelta por el Paseo del Rio para defender causas ecológicas como el cuidado
de los cauces fluviales y su recuperación, la lucha contra las casas de
apuestas, etc. Cosas muy del programa de la nueva izquierda que representa esta
candidatura, así como la de Pablo Iglesias. Recordemos que las encuestas dan
por ganadora por goleada a Mónica en el duelo particular entre ambas
formaciones. De momento el efecto Iglesias no ha sido suficiente para doblegar
a la candidata del partido “Errejoniano”.
Justo tras el bocinazo de salida de la campaña, Isabel Díaz
Ayuso se pasó por Collado Villalba para dar un mitin arropada por alcaldes del Partido
Popular de la zona. El marco elegido era la zona noble del pueblo, cuyo máximo
exponente es el Parque Peñalba. El discurso de Ayuso vino siendo lo que ya
todos más o menos sabemos, vender a su partido como el garante de las
libertades frente al intervencionismo de la izquierda con Podemos y su modelo
comunista como máximo exponente. En este acto Isabel Díaz Ayuso recibió algún
que otro abucheo y se trató de boicotear el acto, aunque todo quedó en un
conato que produjo un cierto efecto boomerang.
Y así nos plantamos en el martes, el día que ha sido más
interesante hasta ahora. Mientras algunos partidos aún no han pisado el
acelerador y se limitan al reparto de propaganda en mano en el mercadillo
(PSOE), otros como Ciudadanos intentaban remendar sus maltrechos carteles de
los tablones, una misión que parecía resultarles casi tan difícil como
recomponer el partido o al menos eso me pareció al ver a dos concejales, la
pareja de uno y un alto cargo de la ejecutiva luchando grapadora en mano.
Pero el acto estrella iba a ser el de Vox, que nos traía a
Ortega Smith. Un primer espada digno de la gran Plaza de los Belgas. La
tarde se prometía interesante, pues está claro que Vox levanta pasiones encontradas
allá donde va. Y eso que desde Podemos se ha instado a sus simpatizantes a que
no vayan a boicotear actos de la formación de Abascal para evitar espectáculos
como los de Vallecas que han hecho que el partido de extrema derecha tenga una
mayor presencia mediática en estos momentos decisivos.
Aun así, unos 20 jóvenes anti fascistas se congregaron en la
plaza, que quedó distribuida de la siguiente forma. El pequeño pedestal del
orador se situó en las cercanías de las escaleras que dan acceso al DIA,
mientras que en el lado opuesto situaron una carpa con folletos y demás
material publicitario. Situados a la izquierda del orador, el grupo de
antifascistas convenientemente controlados por aproximadamente una docena de
agentes de la Guardia Civil. Aunque había más en otros puntos de la Plaza, así
como al menos otras tres o cuatro parejas de municipales. Mientras, en el
lateral de los juzgados y en un segundo plano, aguardaban varias unidades de
antidisturbios de la Policía Nacional, tan extraños de ver en estos lugares.
Y alrededor de la plaza una buena cantidad de curiosos
haciendo fotos y grabando videos.
Cuando pasé en un primer momento, el evento no había
comenzado y el sector izquierdo de la plaza se mostraba un tanto revuelto,
aunque sin llegar a dar quebraderos de cabeza más allá de querer aproximarse
más al evento y poder poner su altavoz con música a todo volumen para boicotear
el evento. Sin embargo, la fuerte presencia de la Guardia Civil hizo que la
mayoría tomase una actitud más pasiva y obedeciesen a las Fuerzas del Orden.
Como aquello no arrancaba, decidí continuar con mi paseo,
que al fin y al cabo era para lo que había salido.
Al cabo de unos treinta minutos, volví al lugar con el acto recién
acabado. Por la calle Alonso Pena me cruce con unos veinte simpatizantes de Vox
que volvían a sus casas a pesar de que por allí seguía Ortega Smith satisfaciendo
las demandas de fotos y demás de sus “groupies” cual famous rock star. Allí
quedaban unas 200 personas como mucho, por lo que podríamos decir que el éxito de
la convocatoria fue importante, pero nunca lo que algunos están queriendo hacer
ver por las RRSS y ni falta que hace tal como está la pandemia.
Allí seguían mientras en la otra parte de la plaza los
antifascistas, bastante más calmados que en el pase previo. De vez en cuando se
arrancaban con frases del tipo “Abascal, ponte a trabajar”. Algo más que
chocante dicho por un grupo donde la verdad, pocos parecían estar en situación
de poder exigir, pues no creo que muchos estén dentro del mercado laboral por
su edad. Pero es que, además tampoco parecían alumnos demasiado brillantes y
más después de ver su pancarta en la que
se podía observar como el “Protégete de Vox”, había sido escrito inicialmente
con “J”.
Foto de los contrarios a Vox
Algunos de estos chavales, ya cansados de estar allí
decidieron moverse y abandonar la zona restringida que tenían. Curiosamente,
los defensores de lo público y la ecología, lo hicieron “pisando” las zonas
ajardinadas de la plaza. Que bien es cierto que parece naturaleza muerta, pero
da otra muestra de incongruencia y falta de respeto. Inmediatamente la Guardia
Civil les dijo que se tenían que mantener allí hasta que ellos les diesen
permiso.
No me quede allí viendo el asunto, pues pensé que ya estaba
todo el pescado vendido. Ya en casa pude ver algún extracto del discurso de
Vox, con su mensaje incendiario y populista que tanto agrada a algunos y
enciende a otros. Y por medio, una gran mayoría que no simpatiza ni con los de
un lado ni con los del otro. Viendo como cada vez se radicalizan más las posturas
y no encuentran garantías a la hora de depositar su voto. Al final, la
sensación que tenemos muchos ciudadanos, es la de que somos unos auténticos “huérfanos”
que desde hace ya bastante tiempo no tenemos la tutela del “bipartidismo” y los
“servicios sociales” de los nuevos partidos nos han dejado tirados empalmando
una crisis tras otra sin dar soluciones y sin ser capaces de llegar al más mínimo
consenso que nos ayude a enfocar el futuro.
P.D.
Pocas horas después de la celebración del acto, se
conoció la defunción del concejal de Vox Mario Martín víctima del Covid 19. Justo
a la finalización del acto del martes, su compañera en el Ayuntamiento tuvo
palabras de recuerdo hacia él sabedora de su grave estado de salud.
Una muerte que llega casi sin haber asimilado la de Maribel García
de Mas Collado Villalba Corazón Villalbino el pasado día 11 de abril. Dos muertes que han sacudido
la vida y la política local y que esperemos sirvan al menos para que nuestros
políticos vean que en la vida las cosas importantes no entienden de colores.
Pues ya ha pasado otra de las fechas marcadas en rojo en el
calendario, la Semana Santa. Ha sido la segunda vivida en mitad de la pandemia
y esperemos que sea la última, pero a día de hoy todo sigue moviéndose en el
terreno de la incertidumbre y las especulaciones.
Con respecto a la del año pasado hemos ganado en movilidad pues,
aunque hemos tenido el Estado de Alarma con sus toques de queda y los cierres
perimetrales autonómicos, al menos dentro de nuestra Comunidad Autónoma nos
hemos podido mover, que recordemos que el año pasado a estas alturas estábamos
en casita saliendo solo para lo imprescindible, que para muchos era poco más
que hacer la compra de alimentación y tirar la basura.
Ha sido una Semana Santa un tanto extraña sin procesiones de
Cristos, Marías Magdalenas y demás iconografía eclesiastica y con las
peregrinaciones por la A6 notablemente reducidas. Así que, a falta de poder
disfrutar de placeres mayores, nos hemos tenido que encomendar a los placeres
más accesibles como el de disfrutar de unas buenas torrijas.
Y es que cuando llegan estas fechas, las RRSS se pueblan de
imágenes del famoso dulce y se empieza a preguntar en donde se puede comer la
mejor torrija. Algo parecido a lo que sucede en Reyes con el tradicional
roscón. Sin embargo, aquí los obradores juegan con el inconveniente de tener
que luchar contra las tradicionales recetas que van pasando de generación en
generación y que hacen que una gran parte de la gente se hagan ellos mismos el
famoso postre, pues la receta no es tan complicada como la del dulce navideño.
Así que en contra de mi “no dieta”, recopilé algunos lugares
donde leí críticas muy favorables sobre la calidad de sus torrijas con la idea
de probar alguna de ellas, a pesar de que en casa había un buen arsenal.
De un tiempo a esta parte, la torrija se ha ido convirtiendo
en un elemento pujante en la carta de postres de algunos de los mejores
restaurantes. Unas torrijas de diseño que cada vez se alejan más del dulce
austero del que disfrutaban nuestros padres.
Particularmente soy reacio a tomar ese dulce cuando salgo
fuera, pues han sido bastante más los patinazos que los aciertos. Por no hablar
de hace un par de años cuando bajamos a Madrid a probar las de uno de los
obradores más famosos “Nunos”, que se suponía había ganado el galardón a la
mejor torrija en el año anterior. Pues bien, las torrijas no eran tan
excepcionales ni guardaban mucha relación con el espíritu del dulce
tradicional. Eso sí, la ostia al bolsillo era para enmarcar el ticket, pues al
venderlas al peso no te podías hacer una idea de la magnitud del ostión.
Por lo cual y ante los precedentes ya mencionados, este año
apostamos por opciones más clásicas como la de Paco Pastel (San Lorenzo de El
Escorial) que había ganado el premio a la mejor torrija de Madrid de este año,
la de Hernández (Guadarrama) que también había sido bastante nombrada en RRSS y
de la que mi cómplice de fechorías se declara admiradora y finalmente la de la
Cafetería Barquín.
Así que, puestos a la faena de la cata, deciros que la de
Paco Pastel es una gran torrija de estilo tradicional. ¿La mejor? Pues
sinceramente en mi opinión no, pues presenta una dominancia del aceite
excesiva. Ya sabemos que es un dulce frito y que la presencia del aceite es tan
ineludible como las calorías que aporta, pero en mi opinión se hace excesivo
Torrijas de Paco Pastel
En cuanto a la de Hernández, puedo corroborar como muchos
decían en RRSS que es la gran torrija tradicional de la Sierra. Al contrario
que en la de Paco Pastel, en esta no se aprecia el sabor del aceite pues queda
borrado por completo por la emulsión de leche, azúcar, etc. en la que casi nada
la torrija. Por ponerle algún pero, la canela es casi imperceptible, pero eso
también pasa en la de Paco Pastel y en casi todas las torrijas que he probado
últimamente.
exterior cafetería Barquin
Y por último, la torrija de la Cafetería Barquín, que fue la
primera en caer y de la que no dispongo de testimonio gráfico. Lo primero
destacar que si he elegido esta y no la de un obrador de pastelería, es debido
a las inmejorables referencias de las que gozaba. Es curioso que un lugar como
este se vea apoyado de forma tan unánime y ante un público tan heterogéneo en
las RRSS. Debo destacar que me costó convencer a mi alter ego en temas de
glotonería de que diésemos una oportunidad a este lugar, pues las apariencias
no le atraían, pero ya le dije que si tanta gente estaba compartiendo la misma
opinión y ese lugar no se caracterizaba por tener “hooligans” en las RRSS, es
que algo tenía que haber.
Y es que cuando uno ve la decadencia generalizada en nuestro
municipio y de pronto se encuentra con ciertos locales que aguantan
estoicamente al pie del cañón, es que tienen algo especial o gozan de alguna
especialidad que les hace casi únicos y que respalda el que sigan ahí contra
viento y marea, aguantando tempestades y pandemias.
Torrijas de Hernandez
Y efectivamente, su torrija poco tenía que envidiar a las
que tanto alardean de premios otorgados bajo sabe dios qué criterio. Una
torrija muy correcta en su textura y sabor y de grandes dimensiones. Más fina
que las anteriores, especialmente que la de Paco Pastel, pero todo ello debido
a que el pan está cortado de forma más sesgada. Nos comentó la encargada del
local que ya habían servido más de 400 torrijas en las dos semanas previas a la
Semana Santa y eso que se quedaron sin pan, pues lo traían de fuera de
Villalba. Eso os da una idea del volumen de trabajo y el éxito del producto,
pues seguramente que finalizada la campaña, esa cifra se habrá doblado sin
problemas. Y yo bien que me alegro de que un negocio humilde y sin florituras
goce del éxito que tantas veces les negamos por aquello de que menospreciemos
lo nuestro o valoremos por encima de lo que se merece el postureo.
Pero si este año y en esta entrada he decidido irme por lo clásico en cuanto a las versiones del dulce, estaría mintiendo si no hago mención a la pequeña licencia que me permití en la mejor heladería de Madrid de la cual tenemos sucursal a pocos kilómetros en el vecino pueblo de Torrelodones. Y es que gracias a esa heladería uno puede paliar una de las grandes carencias de "La Capital de la Sierra", la falta de una heladería como es debido. Pues bien, después de una cola de cerca de 15' pude degustar su helado de torrija con ron, también tenían de torrija sola, pero si habíamos ido a jugar...
A pesar de los años que llevo escribiendo en el blog y pese
a que alguna vez ha sido protagonista de alguna de mis “Crónicas”, creo que a
día de hoy no le he dado el protagonismo que se merece a uno de los
protagonistas de nuestro pueblo, El Rio Guadarrama.
Como todos sabréis, es un afluente del Tajo y su nombre se
lo debe a los árabes y su significado vendría a ser algo así como rio del arenal.
Su nacimiento se encuentra en torno a los 1900m de altitud
en Siete Picos, dentro del municipio de Cercedilla. Y desemboca tras casi 132km
de recorrido dentro de la provincia de Toledo a una altura de unos 500m. Por el
camino recibe al Aulencia como principal afluente, aunque son muchos los
arroyos que le otorgan caudal a lo largo de su trayecto.
¿Por qué el rio ha sido y sigue siendo muy importante en el
municipio?
Pues muy sencillo. Como es lógico, fue uno de los factores
para que se diese un asentamiento poblacional. Ya el hombre primitivo buscaba
los márgenes de los ríos para poder establecer sus asentamientos, por lo que
resultaría menos probable que nuestros antepasados se hubiesen asentado en este
lugar si el rio no existiese.
Y, por otro lado, el que el rio atraviese el corazón del Barrio
de la Estación ha condicionado todo su desarrollo a lo largo de su historia,
especialmente en los últimos años. La zona que ahora ocupa El Gorronal y buena
parte del P29, es lo que antiguamente se llamaba “La Huerta” y no dejaba de ser
la llanura de inundación del rio.
Es por ello, que desde que el rio entra por el Puente el
Herreño tras bajar desde Guadarrama y tocar tierras San Lorentinas, hasta que
abandona nuestro municipio por el Coto de las Suertes hasta desembocar en el
Embalse de las Nieves, el Rio es protagonista a lo lardo de casi 2km de nuestro
municipio. Unas veces silencioso y otras bravo y esplendoroso.
El Rio antes de franquear el Puente El Herreño
Como he dicho, el rio llega al municipio villalbino tras
abandonar el término municipal de San Lorenzo de El Escorial y atravesar el
Puente El Herreño, zona donde convergen los municipios de Galapagar, San
Lorenzo, Alpedrete y Villalba. A partir de ese punto el rio fluye por nuestro
municipio, primero en estado casi natural atravesando nuestro querido parque de
Romacalderas, hasta que al abandonarlo entra en el casco urbano y poco más
tarde pasa a estar encauzado por la canalización artificial. La canalización
del rio, es sin duda alguna “la gran obra” de Collado Villalba y uno de los
factores que hacen que el pueblo empiece a convertirse en ciudad. Está claro que,
junto con la llegada del agua corriente y la electricidad, supone el salto de
pueblo a ciudad, con permiso de la A6 y la estación de ferrocarril.
Antes de la canalización, el rio corría flanqueado por
verdes extensiones que escondían una buena cantidad de ortigas y otros
obstáculos donde poder caer los chavales que correteábamos por la zona. En el
lugar que hoy ocupa el Parque de las Bombas, era habitual que las mujeres
bajaran al rio a lavar la ropa y la dejasen extendida en el verde para que se
secara. Una escena típica de película de Almodóvar que casi no recuerdo, pero
si recuerdo bien la vegetación y los pasos de piedra en piedra para cruzar el
rio o el Arroyo de la Poveda.
Las Bombas antes de la canalización
La canalización nos quitó todo eso que hoy suena más bonito
de lo que en realidad era. A cambio, eliminó los peligros de desbordamientos e inundaciones,
así como la disminución de plagas, en especial la de las ratas y otras muchas
de insectos, en especial mosquitos . Se ganó mucho en seguridad e higiene, a
pesar del aspecto que muchas veces presenta el rio por la falta de limpieza por
parte de la Confederación Hidrográfica del Tajo y del comportamiento incívico
de algunos que lo convierten en el vertedero del pueblo arrojando colchones,
carros de la compra y cualquier otro mobiliario.
La obra de canalización se llevó a cabo en los primeros años
ochenta bajo el mandato de Carlos Julio López Jiménez en la primera legislatura
democrática y fue una obra costosa, larga y compleja. Fue ejecutada por la
empresa LAING y durante su ejecución se tuvieron que tirar unos cuantos barrenos
en zonas muy cercanas a grandes edificios como en la zona del Parque de Las
Bombas. Recuerdo el sonido de las sirenas de aviso y la posterior detonación.
En una ocasión me pilló en un cuarto piso al ir a buscar a un amigo para jugar
y note perfectamente la oscilación del edificio tras la explosión, una
situación que os aseguro que llegaba a producir algo de miedo incluso para un
niño que no es consciente de la magnitud de los peligros.
Ya camino del Embalse de las Nieves
Así pues, podemos hablar de un rio Guadarrama antes y
después de la canalización. Un rio que ante las grandes lluvias se desbordaba e
inundaba lo que pillaba a su paso, en especial en sus márgenes cercanos a la
zona de La Huerta y el rio tal como lo conocemos ahora, metido entre muros de
hormigón. Esta obra también tiene una importancia capital en la gestión de los
trasvases de agua entre embalses que realiza el Canal de Isabel II y que
gracias a ellos han permitido salvar años de sequias severas sin restricciones
a pesar del incremento poblacional de la Villa y Corte de Madrid. Que allá por
los ochenta, cuando pillabas un verano seco, no era extraño el que llegasen
cortes de agua en algunos momentos del día o la prohibición del llenado de
piscinas o riego de jardines. Uno de los más grandes avances del progreso que
valoramos muy poco, pues la memoria nos traiciona y nos hace creer que el abrir
el grifo y que haya agua ha sido siempre así.
Y es que una de las características de nuestro rio, es que
puede pasar de llevar un gran caudal en las épocas de lluvia, a prácticamente secarse
en el verano dando imágenes de gran contraste.
Pero, así como el rio es parte esencial en el desarrollo del
pueblo, también constituye una barrera física para su crecimiento y había que
buscar alternativas para su paso más allá del paso principal que era el puente
de la Calle Real. Poco a poco se fueron construyendo varios puentes para
facilitar el paso en varios puntos y evitar así el colapso total del centro.
Es difícil hacer un repaso cronológico a la construcción de
los citados puentes, aunque estoy seguro de que Enrique García Herreros o algún
otro historiador de la zona podrá fecharlos con más exactitud.
Pasarela de acceso a la zona del P29
Los más antiguos fueron los que se construyeron casi a ambos
extremos del municipio. Por un lado, el que da acceso al Polígono P29 junto a
la entrada a Romacalderas, así como el que le da salida a la canalización casi
a la altura de Las Suertes. El de la zona de la Hidroeléctrica también debe
datar por esas mismas fechas, las comprendidas entre los años 80-85.
Ampliación puente Calle Real
Por aquellas fechas ya existían a su vez, dos pasarelas
peatonales. La que unía El Gorronal con Parque Sierra y la que unía la
explanada de Los Belgas con los bloques de El Pontón. Esta segunda tiene más
historia, pues años después de la canalización, cuando se acomete otro de los
grandes cambios del municipio como fue el ampliar la calzada de la Calle Real y
sacar un tercer carril, para lo cual fue preciso ensanchar el puente y de esta
forma, la pasarela que iba paralela al mismo, es desplazada rio abajo hasta la
ubicación que hoy le conocemos. Una obra con resultados visuales modestos, pero
compleja, aunque de gran utilidad.
Con la creación de El Parque de las Bombas, se crea una
nueva pasarela peatonal que enlaza los dos márgenes del rio y sus dos zonas
recreativas diferenciadas.
Unos años antes y con la canalización, se llevó a cabo otro
importante puente, el paralelo al de la Calle Real y que casi coincide con la
desembocadura del Arroyo de la Poveda sobre nuestro municipio.
Unos años después se construyó el último puente, el que enlaza
Los Belgas con la zona de la nueva comisaría. Un puente sin excesivo tráfico,
pero que evita la presencia de más coches en otros puntos ya saturados.
Puente de la RENFE (antes y después de la canalización)
Seguramente muchos de vosotros no habréis parado a pensar en
la cantidad de puentes construidos en los últimos 50-60 años, pero está claro
que han cambiado la morfología de nuestro municipio y su día a día. ¿Os habéis
parado a pensar como sería Villalba si no se hubiesen construido y solo
estuviese el vetusto puente de la Calle Real? Y más aún, ¿sois capaces de
imaginar Collado Villalba sin la canalización del rio?
Difícil ejercicio para la imaginación, ¿verdad?
Os dejo un audio de Cadena Ser Sierra en el que se habla un poco de este tema y con un video con unas cuantas imágenes.
P.D. Quiero agradecer el material cedido a Juan Jaramillo, Orgullo Villalbino, Luis de la Calle (Cadena Ser Sierra) y Mónica Alcoba.
En ese momento Villalba estaba viviendo un momento crítico,
un momento en el que estábamos en la cresta de la tercera ola y estábamos rompiendo
todos los registros por culpa de la cepa británica que se cebaba con nosotros.
De hecho, hace unos días confirmaban la noticia de que el 100% de los casos son
de este tipo de cepa que se ha demostrado mucho más contagiosa que la de la
primera ola.
En ese momento me sentía un tanto defraudado y contrariado
al ver como nuestra dinámica estaba “desalineada” con respecto a la del resto
de la Comunidad de Madrid y las variaciones en las restricciones siempre nos
pillaban a contrapié.
Como dije, se corría el peligro de que cuando bajásemos esa
cifra de cuatro dígitos todo nos pareciese bonito y maravilloso. Y es que, tras
un brusco descenso, llevamos tres semanas estancados “haciendo suelo” en la
gráfica. El problema es que este suelo lo hemos fijado en los entornos de los
300 casos, lo que en otros países es una barbaridad que implica restricciones
que llegan incluso al confinamiento domiciliario. Está claro que la Comunidad
de Madrid no camina por esos senderos, como tan claro es que nuestra economía
no puede permitirse algo así después de un año de pandemia. Y además estamos en
medio de una campaña electoral a cara de perro.
Sin embargo, está claro que haber fijado el suelo en un
nivel tan alto nos hace caminar en el alambre incluso con los baremos con los
que trabaja nuestra Comunidad Autónoma, así que no sería de extrañar la vuelta
al encierro en semanas venideras. Si nos fijamos en la tabla adjunta, podemos
ver como el descenso en el municipio es mínimo e incluso en las Zonas Básicas
de Salud de Guadarrama y Villalba Estación empieza a haber un repunte leve al
que hay que prestar atención, pues otros pueblos lo marcan ya más acentuado y
todo parece indicar que podemos tener sorpresas desagradables a la vuelta de
Semana Santa.
Ayer me sorprendió como un tertuliano del programa de Onda
Cero Sierra de la tarde decía que estábamos con buenas cifras y que para volver
a ver lo de febrero habría que hacer barbaridades. No comparto su punto de
vista, pues el efecto de la vacunación es aún residual (y este parece que será
el factor clave para alcanzar una cierta normalidad) y los contagios se
reproducen de forma geométrica y no aritmética. Sí que es cierto que el buen
tiempo hará que enfermen menos o que las patologías no se vean agravadas con el
virus, pero a cambio no tendremos una Filomena que nos mantenga en casa y por
el contrario el buen tiempo y los días festivos incitaran a la salida y a la
relajación de las medidas Covid, en definitiva a bajar la guardia.
Ojalá me equivoque, pero hasta ahora poco he errado en
anteriores análisis. Recuerden que mientras en las noticias nos vendían que los
hoteles se preparaban para la Semana Santa yo dije que estaba perdida y que, en
cuanto a las fiestas, las de San Antonio también las daba por perdidas y que
las de Santiago solo las daba opción en un formato light. Pues bien, a día de
hoy veo la apuesta y la doblo.
¿Salvar el verano? Pues vamos a ver, pero creo que todo pasa
por mantener bastante el chip del año pasado y olvidarnos de lo de años
anteriores a la pandemia.