miércoles, 29 de abril de 2020

Una imagen mas que ilustrativa


Foto de Antonio Escuadra 
El tema del confinamiento me ha hecho variar algunos de mis hábitos y costumbres del día a día como era el pasar todos los días por la Plaza de los Belgas al ir y volver a trabajar. Ahora, uso transporte privado y ya veremos cuando volveré a usar el público.

Eso me ha dejado sin poder ver la evolución de la famosa obra de la Plaza de los Belgas, aunque una “escapada comercial” me permitió ver una pequeña avanzadilla de cómo iba la cosa.

Mi postura sobre la dichosa obra ya quedó plasmada por aquí 
hace tiempo y tras cada paso me he reafirmado más aún si cabe.

Hoy he podido observar una foto de un “vecino confinado” que goza de buena perspectiva para ver la evolución de la misma y me vuelvo a reafirmar más aún si cabe. Se han cargado la plaza de forma vergonzosa.

A grandes trazos y para quien no se haya querido “tragar” el enlace de arriba, la obra me parecía un despropósito por aspectos muy claros y concretos y la imagen lo certifica.

  •            Era un derroche económico para un Ayuntamiento tan endeudado y lo único que se necesitaba, era arreglar el suelo tan deteriorado por el levantamiento del mismo por las raíces de los árboles. A la vista de las fotos, ya me dirán como va a estar el mismo dentro de unos años y más con la poca separación entre los arboles a los cuales esperemos doten de un buen sistema de riego para evitar que se sequen. Que bien nos vendrían esos cientos de miles de euros tirados por la alcantarilla con la que se nos viene encima.


  • .         Perdíamos la mayor superficie diáfana de la que contábamos para realizar grandes eventos como el mercadillo (del que ahora ya tenemos sobradas muestras de que nunca entró en sus planes devolverlo a su lugar de origen), ferias del automóvil, conciertos, etc. Fíjense ahora la gran cagada con la perdida de aforo por el distanciamiento social. El espacio que quedaba en los planos, en la realidad es ridículo desde el pino hacia atrás, y la ubicación de las terrazas es un gran enigma ahora, pues dentro casi no tienen sitio o se lo han reducido mucho (doble reducción, una por la obra de la plaza y otra por el distanciamiento social). Y si la idea era ponerlas en la acera, ya me dirán como a partir de ahora con el tema del distanciamiento social. 
      
    • Otro detalle importante sobre el que incide nuestro vecino, es que observa que el acceso lateral hacia el DIA, no tiene rampa, que sería solo via escaleras. Si esto fuese así, es para que les quitasen la licencia a todos los expertos del proyecto. Supongo que será que aún no se ha terminado ese tramo, pero a estas alturas no nos vamos a sorprender.


  • .         El daño al comercio local. No quisiera verme en el pellejo de aquellos que tienen el negocio ubicado en la Plaza y alrededores, pues tendrán que enfrentar el desafío de luchar contra el Covid y contra la incompetencia de nuestros gobernantes de las diversas instituciones públicas.


Como lamento el haberme quedado corto en mis previsiones catastrofistas y que estas se hayan visto incrementadas por el maldito virus, que ahora servirá de cabeza de turco para la petición de clemencia de los que han perpetrado el mayor crimen a nuestro municipio de los últimos quince años.

jueves, 23 de abril de 2020

No está el horno para bollos


Casi todos los años por estas fechas, escribo una entrada al blog referente a las fiestas de San Jose Obrero que viene a significar el pistoletazo de salida del buen tiempo, las fiestas y el decir adiós al duro invierno, aunque ya estemos en primavera.

Lamentablemente este año no va a ser así, pues como sabrán, nuestro Ayuntamiento ha cancelado las fiestas de El Gorronal y las de San Antonio de forma oficial, mientras que las de Santiago Apóstol no han sido suspendidas aún de forma oficial, pero si oficiosa.

Y tal vez fuese este año, después de todo lo sucedido, el año en que más necesitásemos el ocio y el esparcimiento, pero la salud y la seguridad están por encima de todo y máxime cuando la pandemia está aún ahí fuera azotando con fuerza y promete no darnos tregua durante unos cuantos meses más, especialmente si no llegan los famosos test y simultáneamente bajamos la guardia sin tener vacuna ni tratamientos comprobados. En definitiva, no está el “horno para bollos” amén de las dificultades de hacerse con levadura.

Esta medida ha sido aplaudida por la unanimidad de los vecinos, como no podía ser de otra manera, pues como digo, la cosa no está para andarnos con fiestas mientras nos desayunamos todos los días con cifras escalofriantes de infectados y muertos. Unas cifras a las que nos hemos ido acostumbrando peligrosamente y a las que algunos han perdido totalmente el respeto, a juzgar por el aumento de paseantes por las calles y los comercios. Miedo me da, visto lo visto en esta última semana, lo que pueda ocurrir con la salida de los niños.

Así que este año no tendremos el debate de todos los años de que si las fiestas son una m… y de que ¿por qué se han traído a tal artista en lugar de tal otro? o ¿por qué no se gastan el dinero de los toros en otros menesteres?

Bien, pues este año, “por imperativo vital” ese dinero de los festejos, habrá de ser empleado para otros menesteres, pero eso da para otra entrada, pues los frentes abiertos por el Covid son múltiples y la sangría económica va a ser da órdago. Y a todo esto, los presupuestos no se aprobaron, lo cual uno no sabe si eso es positivo o negativo vista la situación actual.

viernes, 10 de abril de 2020

Resultado encuesta

Aunque a estas alturas y con lo que está cayendo no sea nuestra principal preocupación, este es el resultado de la encuesta que publiqué hace algo mas de un mes en la que pedía vuestra opinión sobre el modo de actuar del Ayuntamiento en el asunto del cambio de ubicación del mercadillo.


domingo, 29 de marzo de 2020

De Silicon Valley a Detroit

Resulta complicado conseguir alejarse por unos momentos de todo lo que rodea al dichoso virus que nos ha cambiado la vida y nos la cambiará de cara a un futuro más o menos inmediato, entendiendo por inmediato lo que queda de este año y posiblemente el próximo en su totalidad.

En el mejor de los casos, la mayoría de nosotros nos enfrentaremos a un azote económico que solo los más viejos del lugar que han vivido la posguerra podrán tener elementos de juicio para comparar. Para otros, el golpe será aún mayor, pues en sus mesas a la hora de las comidas habrá huecos que no podrán tapar.

Pero como digo, esto pinta a carrera de resistencia y mientras no tengamos vacuna ni fármacos para combatir “al bicho”, lo más que podremos, será jugar al escondite y no salir de casa para que no te pille.

Es por ello que retomo las “Crónicas Villalbinas” con un tema que tenía pendiente de tiempo atrás. Aunque la memoria es muy cortoplacista, seguro que algunos de los seguidores de este blog se acordarán de aquellos maravillosos años bajo el mandato de Jose Pablo, en el que la bonanza económica fomentaba ciertos “cantos de sirena”. En este caso no voy a hablar de los famosos terrenos de la ITV, terrenos en los cuales no se quiso instalar el hospital, porque se decía que no eran los adecuados para dicho tipo de instalación, aunque en realidad lo que había era la intención de venderlos para hacer algún tipo de polígono comercial o la instalación de alguna otra gran superficie. Este proyecto nunca salió adelante, porque cuando se empezó a mover, muchas firmas ya iban de retirada en sus planes expansivos (de hecho, el reguero de cadáveres entre las crisis de 2008 y 2013 fue más que notable) y nunca hubo una posibilidad real de llevarse a cabo como ya comenté por aquí.

Seguramente que unos cuantos menos se acordarán del plan de “Las Maripis” y “Cantos Altos” para construir un “Silicon Valley Serrano”. Dicho proyecto siempre me pareció un brindis al sol y un sueño de una noche de verano. Como tantas y tantas cosas de aquellos años. A lo más que se llegó, fue a un poco de ruido mediático seguido de polémicas inmobiliarias y constructoras. La zona que en la época de la adolescencia de muchos de nosotros fue el símbolo del esplendor de la “Movida Serrana”, no consiguió nunca el tan cacareado parque tecnológico y de oficinas de grandes empresas. A lo más que llegó fue a sustituir sus discotecas por un par de supermercados y otro par de concesionarios. En el caso de los supermercados, a día de hoy Supercor continúa abierto, mientras que Gigante no consiguió meter en la operación de venta a BM su centro ubicado en la zona y permanece cerrado después de varios años.

En cuanto a los concesionarios, Motor Gómez montó unas grandes instalaciones para dar cobijo a las marcas con las que trabaja. Sin embargo, el complicado entramado societario del que forma parte ha saltado por los aires y desde hace varios meses la empresa está en venta. Si difícil era la situación de la venta de esa empresa hace unos meses por la incertidumbre del mercado automovilístico por aquello de las restricciones al diésel y la transición ecológico-ambiental en las puertas de una desaceleración económica, que no decir ahora metidos en el ojo del huracán de una futura gran recesión.

El caso es que al final después de más de una década, al lugar no ha asomado ninguna inversión de las mencionadas más allá de la UDIMA (que ya llegó en los últimos tiempos de Jose Pablo) y a cambio sí que tenemos un rosario de estructuras fantasmales abandonadas para recordarnos lo que fue Villalba y el peligroso camino al que se dirige. Quisieron montar un Silicon Valley y al final nos hemos tenido que quedar con unas ruinas al más puro estilo de Detroit.

lunes, 23 de marzo de 2020

Crónica desde el "No Encierro"

Uno de los pocos aliados en la lucha.


Ayer se anunció que el Estado de Alarma Sanitaria se prolongará otros 15 días más. Algo que no debe pillarnos por sorpresa viendo los datos estadísticos de cada día y viendo que replicamos la curva italiana solo que en paralelo por arriba con datos comparables sensiblemente peores.

Antes de que se anunciasen estas medidas drásticas y antes de que nos estallase en la mismísima cara, el coronavirus era motivo de chistes y chanzas con los chinos como víctimas de las mismas. Es más, durante los primeros días del “encierro”, la imaginación de algunos no paraba y era casi imposible asimilar la gran cantidad de memes y chistes que nos llegaban y además para postre, todos los días a las 20:00 salíamos a la ventana o la terraza a aplaudir en un acto de reconocimiento-folklore.

Sacar el “Resistiré” de El Dúo Dinámico como nuevo himno nacional y todas estas ideas creativas para aliviar el confinamiento domiciliario están bien, pero están llegando casi agotadas a la segunda semana del encierro cuando ahora ya sabemos que este se prolongará por lo menos hasta las cuatro. Y poco a poco vamos cayendo en el pesimismo e incluso en la depresión en los casos más severos. Ya sabemos que no se dan estadísticas de suicidios, pero esas también se han tenido que disparar y recordemos que arrojan cifras tanto y más importantes que los accidentes de tráfico.

Y digo todo esto siendo uno de esos “soldados de segunda fila” que se ven obligados a batallar todos los días desde mi puesto de trabajo y vemos como la gente aún no es consciente de lo que nos estamos jugando, de la entidad del enemigo y de la magnitud de la batalla a librar.

Desde mi experiencia personal, el cierre no está siendo todo lo efectivo que podría ser por la ambigüedad de ciertas medidas y la falta de control de las mismas. Se ha dejado a ciertos sectores seguir su actividad a pesar de que no son tan importantes y podrían estar esos días cerrados. Pero sobretodo, han dejado “comodines” para poder saltarse la ley sin ser multados.

Dejando a un lado la picaresca mas canalla y la gente cuyo ADN se asemeja mas al de los primates, caso del cazador de Pokemons, la nieta que va a visitar a su abuela en el maletero del coche, los runners y riders de encefalograma plano, hay algunos puntos claramente mal regulados en un Decreto chapuza que tuvo que ser rectificado casi desde el minuto uno.

Está claro que los perros tienen unas necesidades, pero salvo en algunos municipios, no se controla el que los dueños no aprovechen para bajo esa coartada para dar un largo paseo.

¿Son tan imprescindibles las compras de las 2 primeras clientas?
Estoy cansado de que cada día al llegar a Villalba después de currar, vea una actividad en la rotonda de El Zoco muy similar a la de un día normal. Y es que solo se ve realmente el parón cuando finaliza el horario comercial. Y es que ahí está la otra gran “carta comodín” de la baraja. Gente que aprovecha la compra como momento de ocio y esparcimiento. Ahora el pan, esta tarde un tomate, mañana la leche… Si con el aumento de ventas de las semanas anteriores lo normal sería que solo tuviesen que ir a lo sumo 2 veces a la semana para comprar los productos frescos. Y por supuesto nada de ir a comprar más de una persona. ¿Qué es eso de ir en pareja, aunque disimuléis pillando uno un carro y otro una cesta? ¿Para que llevas a tu hija adolescente que ya tiene hasta edad de quedarse preñada a comprar, para estar expuesta y exponiendo a los demás mientras solo está pendiente de su móvil?

Ahí pido más comprensión a la gente, para que use los supermercados con sensatez y no como un parque de atracciones. Valorarlo como un servicio esencial en el que hay gente que está trabajando muy duramente y en condiciones precarias en estos momentos. No sabéis lo que supone al cansancio físico el añadir el emocional de no saber si tú serás el siguiente. Todos llegamos a casa con la garganta tocada y con ganas de toser y no sabes si el virus te ha agarrado o solo es consecuencia del resecamiento de boca provocado por el uso de una mascarilla que encima no te protege de nada. El miedo de saber que eres un “vector de transmisión” y que puedes estar llevando el virus a tu casa y provocar lo peor entre tus seres queridos. Vas poniéndole nombre y cara a muchos casos y te das cuenta de que ya estas casi en primera línea de fuego y solo dispones de un triste rifle para luchar contra un enemigo con un AK47 y no te queda otra que cruzar los dedos o rezar.

Y también pido a las autoridades competentes que controlen más estos lugares. Que controlen el uso que hacen los ciudadanos de los mismos y sus aforos, pues no es normal lo poco que han bajado el número de operaciones si de verdad se estuviese cumpliendo con la ley. Que se vigile el espacio en la colas y accesos y que no entre más gente de la precisa. El tener que tragarte una cola es la mejor forma de disuadir al cliente ocioso, a ese que se enrolla con cualquiera y el que consulta a Mari Pili por el móvil si compra yogures de fresa normales porque los desnatados se han agotado. Ese cliente insolidario que una vez dentro ya olvida que hay gente en la calle esperando a poder pasar y exponiéndose a ser víctima del virus.

Tampoco estaría de más que las autoridades se pasasen a revisar los lugares de trabajo y las áreas comunes y de descanso de estas empresas, pues está muy bien lo de recomendar el guardar 1.5m de distancia y poner pegatinas en el suelo y luego que tu personal se hacine en un salón de 40m cuadrados con tres mesitas para poder desayunar o merendar, pues se han cerrado todas las alternativas donde poder llevar a cabo el reglamentario y necesario descanso.