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jueves, 7 de noviembre de 2013

Una segunda oportunidad

Recuerdo que un día de verano que no puedo precisar con exactitud, las sirenas de ambulancias y bomberos estuvieron sonando de aquí para allá durante buena parte de la tarde. Por mucho que Villalba sea un pueblo grande, para algunos una ciudad, los vecinos no estamos acostumbrados a tal trasiego y cuando esto sucede es normal que nos miremos pensando que habrá pasado y buscando con la mirada a quien nos pueda dar respuesta y satisfacer al cotilla que llevamos dentro. Esa fue más o menos, la estampa de aquella tarde mediado el mes de agosto si mal no recuerdo.

Al día siguiente en el trabajo pasó lo típico, ¿te has enterado de lo que pasó ayer por la tarde en Villalba? Esa era la pregunta que alguien hizo y a la que una compañera tenía respuesta. Al parecer en un taller mecánico del polígono P29, un operario había sufrido un accidente quedando atrapado bajo un coche. Sin embargo alguien dijo que no podía ser eso, ya que las sirenas no eran de por allí, sino de una zona más al norte del pueblo y que ella había escuchado algo de que alguien había sufrido un infarto en el polideportivo.
Como suele ocurrir en estos casos, la confusión fue grande y la gente escuchamos campanas pero no sabemos por donde. Los dos sucesos ocurrieron y verdaderamente hubo una persona que sufrió lo que se suele llamar “muerte súbita” mientras jugaba al pádel, solo que en esta ocasión, sus compañeros de partido fueron capaces de reanimarle hasta que un helicóptero lo evacuo hacia el hospital 12 de Octubre.

Normalmente este tipo de sucesos no suelen tener repercusión en el pueblo más allá de unos pocos días pasado el mismo. Sin embargo, en esta ocasión la cosa no ha sido así y hace unos días mientras visitaba una de las redes sociales que frecuento, me encontré con el típico aviso de ayuda que resultó ser a favor de Joaquín Piris.

Al proceder el aviso de una persona con la que si mantengo un cierto contacto personal mas allá del virtual, decidí profundizar con la información, llevándome la sorpresa de que se trataba de la persona que había sufrido el suceso anteriormente descrito y que a su vez era hermano de un antiguo compañero del Club El Castillo con el que había compartido algún que otro km.

No conozco a Joaquín y mi contacto con la familia Piris ha sido muy escaso, sin embargo me veo en la obligación moral de tratar de difundir la petición de ayuda que algunos de sus más próximos han realizado para tratar de ayudar a este vecino que lleva varios meses en una situación tan extrema como es la del coma inducido. Todo lo que hagamos será poco para ayudar a Joaquín pero si sirve para lograr esa silla que pueda permitir que sus familiares puedan desplazarle y hacerles la vida más cómoda dentro de lo posible, habremos logrado mucho.


Por favor, perder un par de minutos de vuestro tiempo en conocer las necesidades de Joaquín y tratar de ayudarle, seguro que de una manera u otra podréis contribuir.

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