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lunes, 25 de octubre de 2010

cruzando calles

Tras el triste suceso del atropello en el “Camino del Molino”, todos nos hemos sensibilizado a la hora del coger el volante de nuestro vehículo de forma especial.

Así, el domingo cuando circulaba con mi vehículo no paré de fijarme en cosas que habitualmente me han pasado desapercibidas, pero antes quisiera hacer un inciso. Justo al llegar al Planetocio y cuando me disponía a subir el puente de Los Negrales, unas sombras empezaron a llamar mi atención y a provocar que disminuyera la velocidad a la que circulaba. Solamente cuando estaba a unos 50m pude comprobar que la sombra era en realidad un chaval que circulaba por el mismo carril que yo en sentido contrario en una bicicleta para tomar el desvío a Alpedrete. Una maniobra suicida que pudo habernos proporcionado un buen susto tanto a él como a mi si yo hubiese ido un pelín distraído o si hubiese acelerado al salir de la rotonda de forma más agresiva.

Pero como iba diciendo, en mi paseo por varias zonas de Villalba pude comprobar que el estado de visibilidad de la mayoría de los pasos de peatones en nuestro municipio es muy pobre, lo que nos pone a todos en una situación de riesgo evidente. Y ya no estamos hablando de zonas industriales o de la periferia poco transitadas, sino de lugares como El Parque de la Coruña o los accesos al instituto María Guerrero. En ambos casos había pasos que solo se intuía un reflejo cuando estabas a menos de 30m, una distancia demasiado pequeña para frenar un vehículo. En otros casos, la visibilidad era tan escasa, que el polvillo acumulado en un dia de viento como fue este que estoy comentando, servia para tapar y camuflar la poca pintura que aún quedaba en algunos de esos pasos de peatones.

En definitiva y como conclusión, es evidente que en el suceso de hace una semana confluyeron una serie de circunstancias que llevaron al trágico desenlace, pero más evidente aún es la necesidad de mantenimiento de toda la señalización viaria del municipio si no queremos que lo vivido hace dos domingos se vuelva a repetir y aquí sí, el ayuntamiento es el máximo responsable.

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