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martes, 2 de octubre de 2007

Vuelta 07. Deportivamente hablando

En lo deportivo, una contrarreloj siempre es una carrera muy distinta a una etapa en línea y es que este modalidad permite ver a todos los ciclistas uno por uno y no una masa que pasa como un ciclón en un abrir y cerrar de ojos sin dar tiempo a ver nada.

Collado Villalba ya fue escenario de una contrarreloj en 1988 que resulto decisiva para el resultado final de la carrera, ya que en ella el irlandés Kelly saldo la deuda que tenia pendiente con la carrera española y venció en una exhibición en la que desbanco a Dietzen y a Anselmo Fuerte que llego como líder hasta Villalba. Se trataba de una contrarreloj mucho mas atractiva que la de este año, ya que se salía desde Las Rozas y la meta estaba en Batalla de Bailen, si bien se entraba a Villalba por la zona de la rotonda de “La Sopa Boba”. Fue un día gris y lluvioso que deslució mucho el espectáculo, pero pudimos ver muy bien a los ciclistas y aún recuerdo la gran cantidad de gente que vio la carrera desde las gradas instaladas en meta así como desde otros puntos del pueblo. Yo en concreto la vi desde la citada rotonda y recuerdo como Jokin Múgica nos pidió que nos apartásemos para poder entrar al circuito, ya que tenía que pasar por nuestro sitio y retirar una valla para entrar al mismo e ir calentando desde Villalba hasta la salida en Las Rozas.

El ciclismo ha cambiado mucho desde entonces y por ejemplo una anécdota como la que he narrado no se podía vivir en el circuito de esta edición, ya que para una carrera como esta era suficiente el famoso rodillo. Eso si que lo pudimos y ahí nos dimos cuenta de la delgadez extrema a la que llegan los profesionales de este deporte con esos cuerpos en los que no se almacena ni una sola gota de grasa. Y mientras unos hacían rodillo, la salida se daba con los últimos clasificados de la general M. Renshaw y J. Rosendo desde la rampa situada en la Calle Real a la altura del restaurante Arturo.

Como algo bueno tenia que tener el circuito pues lo aproveche y no fue otra cosa mas que marcharme a casa a comer en lo que salían los hombres que estaba claro que no iban a disputar la crono.

De esta forma me dio tiempo a ver como conectaban con la carrera desde TVE y ver lo poco que se ofrecía de la prueba y del pueblo. Imágenes de las llegadas de otros años con las ya mencionadas victorias de Kelly, Lastras o Tino Zaballa y poquito más. Así pues, decidí ponerme en marcha para ir al punto en el cual tenía decidido ver la carrera, ya que en la línea de meta habría mas ambiente, pero me temía que no podría ver mucho entre la gente y la velocidad que los ciclistas pueden alcanzar en llano. Ya lo había comprobado en la Clásica de Alcobendas donde solo en unos diez segundos, el pelotón por completo paso ante mis ojos.


Hasta llegar al lugar elegido para ver la carrera pude ver algunos grupitos de gentes que estaban viendo la carrera, algunos de ellos bocata en boca. Pero si he de quedarme con algún momento, este es sin duda el paso por el Olimpo, donde el voluntario de Protección Civil se giro poco antes de llegar yo hacia el edificio y les empezó a decir con cierta coña a las “señoritas” que estaban asomadas a la ventana algo así como “ a vosotras que os pasa”. A la vista de sus caras de aburrimiento estaba claro lo que pasaba, estaban siendo victimas de la carrera y sus ingresos de primera hora de la tarde se iban a resentir de forma muy notable.

Para ver la carrera decidí buscar una cuesta, lo cual no era fácil dado el perfil que Olano y Giner habían diseñado para la carrera, aunque vistas declaraciones posteriores igual les fue impuesto. Al final opté por el puente de la ITV, un puente que me permitiría ver a los ciclistas tanto a la ida como a la vuelta desde Torrelodones y con una pendiente que sin ser demasiado fuerte, si me permitiría ver algo. Allí poco más de una decena de personas en un lado del puente y otra cantidad similar en el otro estaban viendo la prueba, si bien varios pasaron de un lado al otro al paso del líder para poder ver el paso del resto de la prueba.


Una vez instalado en un lugar que creí bueno saque la cámara y empecé a hacer fotos a algunos de los corredores mientras pensaba en lo que se podría haber endurecido la carrera si esta hubiese pasado por la zona de paisaje que estaba justo al lado y motivo que seguramente quedará para la posteridad y disfrute de futuras generaciones gracias a nuestro alcalde. Como os habréis figurado, me refería a las pirámides o “Monte Cover”.


Así fueron pasando corredores como Carlos Barredo, el veterano Manolo “Triki” Beltrán, todo un ejemplo de gregario de lujo, o las revelaciones como Efimkim (ganador en Lagos y maillot oro durante cuatro jornadas), Ezequiel Mosquera (en su primera vuelta grande a pesar de sus 30 años) o Igor Antón, aunque este último ya despunto en la edición del año anterior.

Pero lo más importante estaba por llegar con los últimos corredores en tomar la salida, ya que aunque Menchov tenía asegurada la victoria en la general, se le suponía que lucharía por el triunfo parcial, ya que era el hombre más fuerte de la carrera. Entre Sastre, Evans y Samuel Sánchez estaba la batalla más bonita por lograr los dos lugares para franquear al ruso en el Paseo de la Castellana. Hasta la etapa de Ávila Evans lo tenia todo a favor, ya que tenia una amplia renta sobre los dos españoles y además era el mejor contra el crono, como ya demostró con el susto que metió a Alberto Contador en la última crono del Tour. Sin embargo aquella etapa destapo las miserias de un corredor que llegaba exhausto tras el magnifico Tour de Francia y que sin venir a disputar la Vuelta, gracias a un perfil suave y a una buena crono en Zaragoza se había visto en la pomada por el triunfo final. Sin embargo la última semana se le hizo demasiado larga y a pesar de que los kilometrajes no eran demasiado largos, se pudo ver como es casi imposible mantener un pico tan alto de forma desde principios de Julio hasta la tercera semana de Septiembre. Además el desfallecimiento o la falta de fuerzas en Abantos, sacaron por completo al corredor de la prueba, y no fue capaz de afrontar la crono con la mejor actitud posible.

En frente estaba un combativo Carlos Sastre enrabietado por ver como se le escapa el triunfo final un año mas y como con otro perfil y quien sabe si con otra disposición en el Tour habría sido el favorito numero uno. De todas formas, los aficionados más fieles al ciclismo le agradecerán el esfuerzo realizado y la resurrección del espíritu de su cuñado, una de las victimas mas famosas de la lacra que afecta al ciclismo en forma de doping.

El otro outsider era Samuel Sánchez, que se reivindicaba tras sus triunfos en Granada y Abantos y que tras la exhibición del día anterior ponía todas sus cartas sobre la mesa y se encomendaba a la posibilidad de lluvia para obtener el aliado que le ayudase en su intento por desbancar al australiano a al abulense, ya que el asturiano del equipo vasco Euskaltel es un especialista sobre el piso mojado y la distancia y el tipo de recorrido le iban bien.

Al paso por el puente en sentido hacia Torrelodones poco podíamos aventurar, ya que el ritmo de paso era muy similar entre los cuatro corredores principales, si bien Sastre parecía ser el que iba mas lento y con peor estilo, lo cual respondía a lo escrito en el guión. Pero pronto alguien canto que en la radio decían que Samuel estaba recortando a Evans parte de la diferencia. Así pues la emoción estaba servida.

Rápidamente cruzamos al otro lado de la carretera para ver a los corredores desde la otra parte de la vía de servicio, lo cual hizo que pareciese que había mas gente (mentira, éramos los mismos), como me imagino que haría mucha gente subiendo desde la salida hasta la rotonda de la noria, lugar que en televisión se veía atestado de público, mientras que la carretera de la Granja y las rotondas siguientes estaban casi vacías. Ya en esa ubicación nos dio tiempo a ver a poco más de siete u ocho corredores, pero eran los que se estaban jugando la carrera.


Entre los favoritos ya si que pudimos sacar conclusiones en este paso, ya que vimos a un Samuel muy motivado y que marcaba un ritmo mucho mayor que el de los corredores que le habían precedido hasta ese momento, estaba en tiempo para incluso ganar la etapa. Además fue justo pasar el cuando una caprichosa nube comenzó a mojar la carretera, lo cual fue celebrado por algunos aficionados, ya que estaba llegando el aliado y además los que venían por detrás se verían perjudicados por la lluvia durante mas kilómetros. Mientras, los aficionados nos mojábamos, pero era un calabobos sin demasiada importancia, no como la tormenta de 1988. Tras Samuel paso su principal rival para lograr el objetivo del podium final, un Cadel Evans roto, sin ritmo ni fuerzas que estaba dejándose en los veinte kilómetros de la crono todo lo ganado a lo largo de los 19 días anteriores, la injusticia del deporte. Después del australiano paso Carlos Sastre defendiendo con dignidad su segundo puesto en el cajón de Madrid mientras que el triste ruso Denis Menchov veía como la lluvia esfumaba las pocas posibilidades de triunfo parcial que tenia, ya que su objetivo era subir a lo mas alto del podium al día siguiente en Madrid y disfrutar de lo que un “tramposo” le privo dos años antes.

En definitiva asistimos a una carrera en la que se decidió el orden final en el podium y que dio bastante más espectáculo del esperado, claro que se venía del mas absoluto tedio a lo largo de toda la geografía peninsular. Podríamos decir aquello de que demasiado arroz para tan poco pollo, demasiado decidió una crono de 20km en una prueba de tres semanas, pero los señores de Unipublic se felicitan del éxito deportivo por las dos jornadas serranas, algo patético y que amenaza con cargarse el futuro de este deporte si de ahora en adelante todas las cronos se hacen de esas distancias. Ellos dicen que una crono de 30km como la de Zaragoza elimina el espectáculo ya que bloquea la clasificación y elimina a los escaladores, pero lo que ha eliminado a los escaladores han sido esos finales en Andorra con llegada al sprint y es que si tu etapa mas espectacular ha tenido 137km deberías medir tus palabras antes de lamentar el que quieran bajar de categoría la carrera y sacarla de Pro-Tour y convertirla en una continental de dos semanas. Y es que se ha demostrado que con recorridos como el de este año, la Vuelta esta muy lejos del Tour, Giro, Vuelta a Alemania o Dauphine-Libere. Señores Ayuso y Cordero, es su negocio y ustedes sabrán que tienen que hacer, pero los aficionados no les perdonaran mas tongos como el de este año.

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